Sara Gallardo

EscritoSaraEditorialra poco difundida y menos aún valuada; como Sarmiento, mirada de soslayo por la elite porteña y la provinciana. Dueña de una pluma muy versátil, abordó tanto la literatura urbana como la rural y, he aquí lo notable, la que pertenece a un auténtico estado de naturaleza[1], tanto en los ámbitos descriptos como en las psiquis de los personajes. Como un plus, sus cuentos infantiles, fábulas y notas periodísticas.

Mujer inquieta, peregrinó por medio mundo sin echar raíces en ningún lado. Dueña de una cultura admirable, la puso al servicio de su literatura. Manuel Mujica Lainez supuso que Sara Gallardo había iniciado una literatura que sería imitada, por continuada; pues bien, eso no sucedió.

Tantalia intenta aquí un acercamiento y un reconocimiento que bien se merece y no ha recibido. Lo hace en el análisis de algunas de sus obras. Como corolario, un texto inédito de Sara Gallardo.

[1] Conviene aquí citar una definición sobre la condición de natural: ‘Principio universal de todas las operaciones naturales e independientes del artificio. En este sentido la contraponen los filósofos al arte.’ (DRAE, edición 2002)

J.D.P.