Julio Cortázar

CortazarEditEn una tarde de 1946 un cronopio muy alto “me trajo un cuento manuscrito. Le dije que volviera a los diez días y le daría mi parecer. Poco después, Julio Cortázar leyó en letras de molde Casa tomada” (Jorge Luis Borges, Biblioteca Personal), diecisiete años después, de la mano de Rayuela, Julio Cortázar entró al mundo grande de la Literatura y hasta el último día de su vida a ese mundo le entregó su vasta creatividad logrando un reconocimiento que lo sobrevive, pese a lo cual quien pudo ser un fama nunca dejó de ser cronopio, pero un cronopio al que le quedó algo pendiente:

¿Ha trabajado en alguna novela desde El Libro de Manuel?
Lamentablemente no. Pero ya está escrita. Está en mis sueños. Espero que la vida me conceda una especie de isla desierta, aunque la isla desierta seaeste cuarto… y un año, pido un año.

Reportaje de Jason Weiss en 1983

El año le fue concedido, la novela no llegó.

O tal vez sí. Tal vez se trate de esta celebración. Tantalia se suma y lo hace con gusto a través de una faceta esencial de Cortázar: sus cuentos (habrá lugar para algo de su novelística y su poesía). Alrededor de un centenar sin contar las largas series de relatos breves, novelas, ensayos, teatro, conferencias, epistolario, poemarios y tanto más que aparece y no deja de aparecer. Sus cuentos… Ese centenar es un universo, o es el universo hecho literatura en el que nuestro autor parece no haber dejado tópico humano sin hacer palabra, y que lo hace imprescindible. Sin duda alguna, Julio Cortázar pertenece al mundo de la fama sin dejar de ser un cronopio. Los que lo seguimos intentamos escribir esa página que nunca se escribió.

Abrimos en este Tercer número de Tantalia una sección dedicada a la Cinematografía, y no podía ser sino con la versión fílmica de un cuento del autor celebrado. Seguiremos ahondando este aspecto de la expresión artística en las siguientes ediciones.

J.D.P.