Para hacer en cuarentena

En cuarenta días, o en noche, todo puede pasar.

Elija el lugar más recóndito de su casa para hacer una travesía de exploración. No importa si se trata de un espacio muy pequeño, vacío y triste. Lo realmente importante es la Aventura. Mire todo con cuidado, hasta tener una copia perfecta en la mente. Ahora vuelva a donde se encontraba inicialmente y busque papel y lápiz. Crayones y marcadores pueden ser también de utilidad. Empiece a dibujar el mapa que lleva hasta aquel lugar recóndito. No ahorre detalles. El pasillo, la puerta, alguna ventana. A cada recodo agregue algún dibujo pintoresco: un león o los árboles de un oasis. Debe incluir por supuesto el baño y la cocina, y por fuera de todo, dibuje en el mapa un mar inconmensurable. Salado, bien salado. Y algún monstruo marino. Un Kraken, o algo de eso.

Cuente los pasos que hacen falta para llegar aquel lugar recóndito de la casa, pero pasando por el baño o por la cocina. Cada paso será un número en el mapa. Si se trata de un número primo, eso representa un obstáculo que deberá ser superado: una videollamada de trabajo, un impuesto para pagar por home banking, salir a comprar queso Port Salut. En cambio, los números impares que no son primos corresponden a pequeñas recompensas en el camino: una merienda con madalenas rellenas, un café o un té especial, un juegito en el celu. Cuando pase por el baño cierre la puerta, abra la canilla de la ducha, cierre los ojos e imagine que llueve. Qué difícil que se ha puesto el camino, pero por lo menos estamos bajo techo. Trate de escuchar al fondo las olas. Cierre la canilla y siga el mapa. Es posible que a esta altura ya se haya perdido y que las fieras que dibujó al principio deambulen por la casa. No tema, trate de llegar a un número impar que no sea primo y quédese ahí un rato.

Evite a toda costa llegar al mar, porque las criaturas fantásticas pueden ganar la playa. No baje la guardia y vaya de a saltitos hasta el próximo número en el mapa. Para entonces quizás ya sea de noche y tenga que ir a dormir un rato. Si ha llegado a un número primo es posible que no funcione Netflix y se tenga que conformar mirando mensajitos en el celu en el fondo del cuarto, mientras se oye a las bestias rondando afuera. Si puede hacerlo, duerma. Mañana reanudaremos la expedición a ese lugar recóndito, lleno de tesoros y sorpresas, más allá de las montañas.

¿Y Los números pares?  Solo estaban de relleno.

Sergio Alberino, 2020

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