Los perturbadores

Por Sergio Gaut Vel Hartman

Entre 1922 y 1928, a Macedonio Fernández y Jorge Luis Borges se les ocurrió derrocar a Alvear y tomar el poder. No pensaron en formas directas o frontales, como amotinar a la tropa o envenenar la voluntad del populacho, sino más bien en procedimientos sutiles y elusivos, indirectos, como reemplazar por sal el azúcar de los bares, hacer livianas las cosas grandes y pesadísimas las pequeñas, burlar la expectativa de la gente mediante series de siete domingos y novecientos lunes y cosas por el estilo. Tuvieron éxito, por cierto, pero cuando eso sucedió la realidad estaba tan desquiciada que no servía para nada. Como eran geniales, la tiraron a la basura y construyeron esta.

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