Un reposo nunca conciliador

Ensayo a partir de la novela Dormir al sol de Adolfo Bioy Casares

Estos juegos consisten en demostraciones científicas que ya forman parte fundamental de lo que nosotros, mirando hacia atrás, denominamos la “revolución científica”. Estos juegos están llenos de ideas profundas y se llevan a cabo con una elegancia y agilidades tales que las convierten en auténticas obras de arte. Y, sin embargo, parece que lo que las estimula es el deseo de dominar a los demás, no mediante la superioridad física o el temor, sino mediante el poder mucho más sutil de la verdad y sus funciones, a saber: la de satisfacer la curiosidad intelectual de los seguidores y así atarlos más estrechamente a uno mismo… Esta es la verdad: la investigación ha dejado de ser un proceso puramente contemplativo y se ha convertido en parte del mundo de las necesidades materiales, en algo que ejerce un poder nuevo sobre los hombres y crea relaciones totalmente nuevas entre ellos. (Lakatos)

Los relatos de Bioy son ejercicios de la argumentación, en parte pseudocientífica y en parte pseudofilosófica. Esta falsedad consustancial del relato, el pseudo que la engendra, potencia la ficción a un grado extremo, pues está vinculada no a la fantasía extrema, monstruosa o descabellada, sino al razonamiento y subrepticiamente a la locura. (Nicolás Rosa)

reposo1La producción narrativa de Adolfo Bioy Casares encuentra dos etapas bien diferenciadas: en la primera que va de La invención de  Morel (1940) a Plan de evasión (1945), la acción transcurre en lugares lejanos, específicamente islas, sitios propicios para la experimentación científica y la construcción de metáforas epistemológicas. Los científicos ensayan tentativas de alteración temporal  en busca de una felicidad fugitiva que termina siendo un simulacro más aparatoso que el propio devenir del tiempo y sus pérdidas. La segunda etapa comienza con el sueño de los héroes (1954), Diario de la guerra del cerdo (1969), dormir al sol (1973) entre las obras más importantes. En ella se verifica otro registro lingüístico, más vinculado a la jerga coloquial, la acción transcurre en barrios reconocibles de Buenos Aires y hay una apuesta más sostenida hacia la utilización paródica del paradigma científico. En este caso lo fantástico habita el territorio de la percepción del pasado (el sueño de los héroes) o la propia identidad como una construcción científica a partir de la manipulación de cuerpos y almas (Dormir al sol).

Dormir al sol

reposo2La novela relata en forma de carta-informe la narración de Lucio Bordenave, un relojero que estando internado en un frenopático, un hospital psiquiátrico, le escribe a un vecino con el cual mantenía antiguas enemistades, solicitándole auxilio, ya que se enfrenta con situaciones difíciles de creer y se siente cautivo. Bordenave es un narrador desconfiado, ya que no puede preveer como va a ser leído su texto, tanto por lo extraordinario de los hechos que ha vivido como por la relación poco confiable que guarda con su narratario. Comienza desde el momento en que era una persona normal, vivía con su mujer en su casa en el barrio de Villa Urquiza y sufría por el carácter cambiante de su mujer.  “El carácter de mi señora es más bien difícil. Diana no perdona ningún olvido”. Lucio trata de definir qué es lo que ama de su mujer: si es su cuerpo o su alma. Su visión de Diana es fragmentaria y detallada. Sufre su ironía y la doble imagen que proyecta sobre Lucio: belleza física y autoritarismo.  No logra identificar el objeto de su pasión. Su escritura en el frenopático parte de la certeza de tener una verdad ajena a la vida del barrio. Esa verdad está vinculada con el tráfico de almas. En el hospital, que aparece como un lugar inaccesible y misterioso,  van individuos que se encuentran con algún malestar psíquico para darles un reposo. Extraen sus almas y la alojan en el cuerpo de los perros. El Dr.Samaniego, el director del frenopático cuenta cómo surgió su descubrimiento, a partir de un sueño: “Imagino un perro durmiendo al sol, en una balsa que navega aguas abajo, por un río ancho y tranquilo” -¿Y entonces? –Entonces- contestó- imagino que soy ese perro y me duermo.”Aparece como un estado de reposo ideal para el hombre, y una función benévola de la ciencia, un reposo conciliador para luego poder seguir la vida con tranquilidad. El ideal es el reposo del animal: la pasividad del sujeto y su domesticación. La ciencia habría logrado la capacidad técnica para hacer la separación de los cuerpos y las almas y por lo tanto la creación de cuerpos vacantes. Hay dos concepciones que guían el descubrimiento del Dr. Samaniego: por un lado la filosofía de Descartes, que aparece citado en la novela. Dice el médico: “Descartes pensaba que el alma estaba en una glándula del cerebro”. Esto quiere decir que puede ser transportada a otro ser sin ningún inconveniente porque tiene una localización material.  Los cuerpos aparecen como materialidades transplantables e independientes del alma. Hay una negación de la dimensión espiritual como constituyente de lo humano, pero al mismo tiempo si existe puede ser apartada. La ciencia de ese modo, hace dos operaciones: produce una separación clara entre cuerpo y alma y al mismo tiempo aproxima el territorio de lo humano y lo animal.  “Buscaba una cura de reposo y de algún modo intuí que para el hombre no había mejor cura de reposo que una inmersión en la animalidad”. Los cuerpos y las almas son separables luego de un misterioso análisis en el frenopático.

reposo3El problema es saber si el resultado de la operación devuelve el mismo objeto que entró al sanatorio, si existe una continuidad entre ellos y sus nombres que permita el reconocimiento de lo mismo. En el caso de Diana, su alma no encuentra reposo en un cuerpo que no es el suyo. Su alma pasa al cuerpo de una perra que llega a su casa.  La segunda operación de la ciencia parte de una crítica a la alienación que produce el mundo moderno, ofreciendo al hombre una descarga de sus tensiones al separar su alma e integrarse en la animalidad. Esa descarga implica un olvido de la conciencia, un tránsito de la humanidad hacia la animalidad. Lucio es el perro fiel, que está continuamente acosado por perras alzadas (Adriana María,  es la hermana de su esposa diana y es físicamente muy parecida, la enfermera Paula que trata de ayudarlo en el hospital a cambio de un poco de cariño). La falsa Diana, (es decir aquella que pasó por el experimento y mantiene su cuerpo, pero su alma es el de una joven internada en el frenopático) expresa sentimientos caninos: se lleva bien con la perra Diana, y quiere que la lleven siempre a la plaza. Estamos en presencia de la intervención de la ciencia en la constitución de la vida: la  biopolítica. Foucault la define de la siguiente manera: “El control de la sociedad sobre los individuos no sólo se efectúa mediante la conciencia o por la ideología, sino también en el cuerpo y con el cuerpo. Para la sociedad capitalista es lo bio-político lo que importa ante todo, lo biológico, lo somático, lo corporal. El cuerpo es una entidad biopolítica, la medicina es una estrategia biopolítica.”  Es decir, la ciencia como una herramienta de domesticación, ya que se postula como ideal la paz animal (dormir al sol) y de manipulación de los sujetos, ya que la ciencia convierte a los seres humanos en seres despersonalizados, sin identidad, y donde siempre queda la duda entre el original y la copia. El original sería el sujeto que no padeció la operación, pero en algún momento caerá en las redes de la medicina porque hay una convivencia nunca armónica entre el cuerpo y el alma que la ciencia puede remediar.

reposo4El  encargado de reclutar a las personas que serán enviadas al frenopático para ser operadas es Standle, un domesticador de perros, un lugar que guarda un profundo y secreto vínculo con el hospital. Ambos lugares ponen de manifiesto el poder de la ciencia. Standle sugiere a Lucio que su mujer no está en sus cabales y gestiona el tránsito  de cuerpos y almas desde la perrera. La descripción de este personaje es inquietante: “En el pasaje corren sobre ese individuo los más variados rumores: que llegó como domador del Sarrasani, que fue un héroe en la última guerra, fabricante de jabones de grasa de no sé qué osamenta e indiscutido as del espionaje que transmitió por radio, desde una quinta de Ramos, instrucciones de una flota de submarinos que preparaba la invasión del país”. Aparece su carácter domesticador, el espionaje y los jabones de grasa (posible alusión al nazismo y a las formas violentas del poder científico). Hay reiteradas referencias a la animalización en la novela. Lucio dice en un momento: “me voy a la cucha”, Ceferina, una pariente y encargada del hogar “Los hombres son como los perros” y otra vez Lucio: “Antes de conocer a Diana, yo era un animal”. En cambio al Dr. Samaniego no se lo compara con un perro, sino con un depredador: “A lo mejor a causa de su cara, sombreada por una barba de tres o cuatro días, lo comparé con un lobo” dice Lucio en un momento de la novela. Entonces, a partir del diálogo de Lucio con el médico Samaniego, luego de la internación de Diana, éste le cuenta su método para  lograr producir una Diana “ideal” y le pregunta si está conforme con el cambio. Lucio responde: “La contestación no es fácil doctor. A veces me pregunto si yo no quería sobre todo su físico, pero eso era cuando no la habíamos internado. Ahora que usted me la devolvió tan cambiada, para qué le voy a negar, extraño el alma de antes”.  Lucio Bordenave considera monstruoso el invento de Samaniego. Le pide volver al estado anterior, pero la posibilidad de que vuelvan a unirse el alma y el cuerpo de Diana es irrealizable. Ahora Diana tiene dos dobles:  Adriana María, hermana de Diana, vive en la casa de Lucio durante la internación de Diana y trata de avanzar sexualmente sobre Lucio, y la perra Diana que posee el alma que le sacaron el frenopático. A su vez, la Diana que regresa tiene el alma de una joven sana que vivió una historia de amor  en un parque, por eso siempre quiere regresar a él. La metamorfosis de Diana la hace pasar de mujer (Diana), luego  perro (Diana) y mujer réplica (cuerpo de Diana y alma de una joven sana).   El médico dice que persigue una finalidad altruista, parecería que el tópico del locus amoenus inspira a este conjunto de científicos: Morel (La invención de Morel), Castel (Plan de evasión) y Samaniego (Dormir al sol), sin embargo los resultados resultan imprevisibles y la razón que aparentemente lo motiva se vuelve su contracara, ya que la enfermedad al invertirse la relación entre racionalidad y ciencia, recae sobre la figura del médico. El diálogo entre Lucio y el médico remeda los diálogos socráticos, la técnica que Sócrates llamaba mayéutica (el arte de alumbrar los espíritus de sus interlocutores para hacerles descubrir las verdades que tenían en su interior y que desconocían y por lo tanto liberarlos de su error. En este simulacro de diálogo, el discurso científico aparece parodiado ya que recurre a procedimeintos retóricos, metafóricos para explicarle a Lucio sus descubrimientos. Trata de demostrarle que la salud de Diana ahora no puede convivir con una persona enferma, diciendo que una manzana enferma no puede estar al lado de una sana. También usa el símil de la historia de un hombre que tenía un caballo viejo, le regalan uno nuevo. Está feliz, pero luego de un tiempo añora su antiguo caballo.

En definitiva, la novela plantea una relación entre la ciencia y el inconsciente. El título vuelve sobre el dormir (una actividad inconsciente esencial para el ser humano y en la cual se desvanecen los resguardos racionales y el sol (un elemento esencial de la naturaleza que permite que no se extinga la vida). Ambos son imprescindibles, pero juntos hablan de una paz y una armonía que se logra en estado de reposo ideal, pero que para llegar a ella es necesario la intervención científica a través de la manipulación de los cuerpos y las almas. Como si lo que pareciera más natural, es un producto completamente  artificial. La voluntad y la conciencia desde esta perspectiva, parecieran traer sólo infelicidad, pero su solución  es nada más y nada menos que la domesticación y la metamorfosis hacia la animalidad.


BIBLIOGRAFÍA

Bioy Casares, Adolfo. Dormir al sol (2007) Bs, As, La Nación.

Rosa, Nicolás (2006) Relatos críticos, cosas, animales, discursos, Bs, As,  Santiago Arcos.

Ibáñez Aristondo, Miguel. Literatura y evasión en la obra dormir al sol de Adolfo Bioy Casares

Vilar, Santiago. Ciencia, animalidad y domesticación en Dormir al sol

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