Trafalgar y después

Sobre Trafalgar (1979), de Angélica Gorodischer

“— ¿Podrías —dijo Trafalgar— escribir un cuento con cada uno de mis viajes?

– Ni loca —le contesté—“ [1]

¿Cuál es el límite entre realidad y fantasía?

Imagino a Heródoto (si, Heródoto de Halicarnaso, el de los libros de Historia), en la Grecia del siglo V a.C., recién llegado de uno de sus viajes, tomando algo con amigos y contando — No saben qué loco que es este lugar, Egipto. Hay una ciudad donde adoran tanto a los gatos que si alguien mata a uno, merece la pena de muerte

– No jodas — le contestan sus compañeros, en perfecto griego antiguo.

trafalgar1Algo similar ocurre con el personaje de Trafalgar Medrano, creación de Angélica Gorodischer. De pronto, el tipo comenta que algo increíble le ha pasado en su última visita a Veroboar, Seskundrea, Karperp, Belanius III u otro mundo lejano, generando extrañeza y curiosidad en su interlocutor de turno.

“En Trafalgar, un rosarino socarrón, levemente machista pero buen tipo, fumador, tomador de litros de café, tanguero, metafísico y desconfiado, me cuenta sus aventuras. Lo único que hago es escribirlas” cuenta la autora[2]. El motivo de sus viajes, menos académico que los de Heródoto, se basa en el interés por vender lo que sea a quién sea, y también un poco de curiosidad ante lo desconocido.

Es común encontrarlo en el Burgundy, imaginario bar rosarino de los que quedan pocos: “Nada de formica ni de fluorescentes ni de coca cola. Una alfombra gris un poco gastada, mesas de madera de veras y sillas de madera de veras, algunos espejos entre la boiserie, ventanas chicas, puerta de una sola hoja y fachada que no dice nada. Gracias a todo eso adentro hay bastante silencio y cualquiera puede sentarse a leer el diario o a conversar con otro o a no hacer nada frente a una mesa con mantel, vajilla de loza blanca o vidrio como la gente y azucarera en serio sin que nadie y menos Marcos, venga a molestarlo. No le digo dónde queda porque en una de ésas usted tiene hijos adolescentes, o peor, hijas adolescentes, que se enteran y adiós tranquilidad. Le doy un solo dato: está en el centro, entre una tienda y una galería y seguro que usted pasa por ahí todos los días cuando va al banco y no lo ve”[3].

Una vez producido el encuentro, en el Burgundi o donde sea, Trafalgar trae a tema lo que le ha ocurrido en su último viaje.

“—Tal vez el universo sea infinito —dijo.

—Espero que sí. Pero hay quienes andan diciendo que no.

—Te lo digo porque esta vez anduve por unos lugares bastante raros.

Eso sí me sorprendió. Si hay algo que a Trafalgar, acostumbrado a viajar por las estrellas, le resulta raro, es que es raro de veras”[4].

Esta cuestión espacial,  que haría pensar en Ciencia Ficción, queda en pura fantasía, porque no hay ninguna referencia Científica sobre estos mundos, ni sobre el medio tecnológico por el cual Trafalgar accede a ellos (solo habla de su transporte como “el cacharro”).

A lo fantástico se puede llegar por varios caminos” dice Adolfo Bioy Casaresuno de ellos es la sintaxis[5]. La seguridad y la forma con la que Trafalgar habla de estos lugares de ficción hacen entrar al lector en el terreno de la “ambigüedad” que existe entre lo cotidiano y lo improbable. No hay nada más cotidiano que el lenguaje, fuertemente marcado por la oralidad rioplatense, que usa Trafalgar, y no hay nada más improbable (en un sentido de refutación) que sus aventuras.

El libro

trafalgar2Trafalgar, de 1979, se compone de nueve cuentos: “A la luz de la casta luna electrónica”, “Sensatez del círculo”, “De navegantes”, “El mejor día del año”, “La lucha de la familia González por un mundo mejor”, “Trafalgar y Josefina”, “El señor Caos”, “Constancia” y “Trafalgar y yo”. Cada historia refiere a un mundo distinto y sus costumbres. El libro arranca con una pequeña biografía de Trafalgar Medrano como parte de “Quién es Quién en Rosario”,  una supuesta edición de la “Subcomisión de Relaciones Públicas de la Asociación Amigos de la Ciudad de Rosario”.

¿Alguno de ustedes estuvo en Anandaha-A?

Las grandes diferencias entre los seres de los mundos que Trafalgar visita y los del nuestro no son de tipo físico, sino social.  En “Trafalgar y Josefina”, la sociedad de Serprabel se organiza en castas (comerciantes, guerreros, estudiosos, etc.) que, en general, no pueden ni deben mezclarse. En “A la luz de la casta luna electrónica” el gobierno lo detentan “las cien”: jovencitas hermosas  y (supuestamente)  vírgenes.  En “la sensatez del círculo” una avanzada civilización queda reducida a un grupo de primitivos que lo único que hace es bailar sin descanso.

Hay también una suerte de desdoblamiento temporal en “De navegantes”, en el que Trafalgar (que aclara que el viaje en el tiempo es imposible) visita la corte de los reyes católicos, en un mundo idéntico al nuestro, pero unos siglos desfasados.

En “La lucha de la familia González por un mundo mejor” visita un mundo en el que los muertos no se terminan de morir, y no permiten que los vivos cambien ninguna de sus costumbres,  privando a todos de cualquier atisbo de progreso.

“Los muertos se levantan al ratito nomás de haberse muerto y se dedican a joder a los vivos”[6].

Los viajes de Trafalgar de un mundo a otro, semejan los de Gulliver (de Swift[7])  donde, con fantasía y humor, se retrata a la sociedad desde un punto de vista diferente.  Como el autor Irlandés, Gorodischer prescinde de descripciones técnicas, pero ahonda en detalles sobre la forma de vida de los personajes y mundos que se relatan.

El oficio de contar

“No he sabido nunca si es cierto o no que Trafalgar viaja por las estrellas pero no tengo por qué no creerle. Pasan tantas cosas más raras”[8].

A los efectos prácticos, no es posible saber si Trafalgar Medrano trabaja de comerciante o de “cuentacuentos” (Storyteller). E intuimos, que de ser reales los hechos que refiere, no por eso dejan de tener el adorno de su relato, donde él es siempre el personaje principal de toda fantasía, al mejor estilo del  Barón de Munchaüsen[9].

En un formato en el que el humor es el carácter predominante, la virtud de Trafalgar está en la narración, en el “cómo” más que en el “qué” de lo que cuenta, así como no importa demasiado el final de una historia contada por Luis Landrisina, sino todo el camino para llegar al mismo.

Donde pone el ojo

Como detalle que da color al relato, siempre aparece una mujer con la que Trafalgar “se tira un lance”, a veces con éxito y otras no tanto.

“Y estaba Veri Halabi que no sé de qué nacionalidad era pero qué cosa tan linda, por favor. Casi tan linda como las matriarcas de Veroboar pero con el pelo negro. Experta en lingüística comparada, no hay derecho”[10].

Sin embargo, no por eso el rol femenino es objetivizado, ya que en varios de los relatos el interlocutor de Trafalgar es la propia Gorodischer, o en “Trafalgar y Josefina” la narración surge de la octogenaria tía  de la autora. En “Constancia”, Trafalgar se encuentra con una mujer que dice haber sido una esclava, pero que es lo contrario de la sumisión. “Supongo que Ribka se acordará de mí” dirá con nostalgia en “La lucha de la familia González por un mundo mejor

Rosario siempre estuvo cerca

trafalgar3Más allá de decir que Angélica Gorodischer nació en Buenos Aires en 1928 y que vive en Rosario desde 1936, y que su nombre de soltera es Angélica Arcal, pero eligió  firmar sus obras con el apellido de su marido, es necesario reconocer en ella a una experta “contadora de historias”.

Desde los 60s viene publicando y sumando premios: Diploma al mérito de Konex en la categoría Letras: ciencia ficción, premio Emecé por “Floreros de alabastro, alfombras de Bokhara”, premio Sigfrido Radaelli a “Mala noche y parir hembra” como Mejor Libro de Narrativa y el Premio Poblet a la Mejor Novela por “Kalpa Imperial”, entre otros.

Pero no son los premios lo que la distinguen, sino su narrativa clara y atractiva,  y sus temáticas imaginativas.  Lectora de Chesterton y Carpentier, y heredera latinoamericana de Dick y Ballard, entre los 60s y los 80s elabora  con calidad un repertorio de Ciencia Ficción / Fantasía Industria Argentina.

“La vida es fantástica. No hay que ir muy lejos para darse cuenta de eso. Cuidado, yo no escribí disparates cuando escribí ciencia ficción. Hice modestamente lo que hicieron los grandes: hipertrofiar la realidad cotidiana mirándola sólo desde un costado. Véase Philip Dick, que es el mejor ejemplo de esto que digo”.[11]

trafalgar4Su obra, Kalpa Imperial, que se define como la historia de “el imperio más vasto y poderoso que ha conocido el hombre: un imperio atemporal y ubicuo, y por lo tanto inmediato y actual”[12] explota con éxito su oficio de Narradora. La escritora Ursula K. Le Guin, análoga del primer mundo y admiradora de su obra,  se encargó de traducirla al inglés[13].

Desde entonces ha escrito libros con temáticas menos fantásticas, donde brillan los personajes femeninos.  En 2012 se la homenajeó en la Legislatura porteña  como Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad[14].

“Se rió otra vez, por entre el humo.

—Otro café, Marcos —dijo”.


Bibliografía de Angélica Gorodischer

  • Cuentos con soldados (Premio Club del Orden, Santa Fe, 1965. Cuentos)
  • Opus Dos (Ediciones Minotauro, Buenos Aires, 1967. Novela)
  • Las pelucas (Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1968. Cuentos)
  • Bajo las jubeas en flor (Ediciones De La Flor, Buenos Aires, 1973. Cuentos)
  • Casta luna electrónica (Ediciones Andrómeda, 1977. Cuentos)
  • Trafalgar (El Cid Editor, Buenos Aires, 1979. Cuentos)
  • Kalpa imperial (Ediciones Minotauro, Buenos Aires, 1983. Cuentos)
  • Mala noche y parir hembra (Ediciones La Campana, Buenos Aires, 1983. Cuentos)
  • Floreros de alabastro, alfombras de Bokhara (Premio Emecé 84/85. Emecé Editores, Buenos Aires, 1985. Novela).
  • Jugo de mango (Emecé Editores, Buenos Aires, 1988. Novela).
  • Las Repúblicas (Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1991. Relatos).
  • Fábula de la Virgen y el Bombero (Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1993. Novela).
  • Técnicas de supervivencia (Ed. Municipal Rosario, 1994).
  • La noche del inocente (Emecé, 1996).
  • Cómo triunfar en la vida (Emecé, 1998).
  • Menta (Emecé, 2000).
  • Kalpa imperial (Emecé, 2001).
  • Doquier (Emecé, 2003).
  • Historia de mi madre (Emecé, 2004).
  • Cien islas (2005).
  • Tumba de jaguares (Emecé, 2005).
  • La cámara oscura (Emecé, 2009).
  • Tirabuzón (Emecé, 2011).
  • Las señoras de la calle Brenner (Emecé, 2012).

[1] Gorodischer, Angélica. Trafalgar(1979), Buenos Aires, Emecé

[2] Gorodischer, “Poca paciencia y muchas pulgas”

[3] Gorodischer, Angélica. Trafalgar(1979), Buenos Aires, Emecé

[4] Gorodischer, Ibíd.

[5] Bioy Casares, Adolfo.  Historias fantásticas (1972), Buenos Aires, Emecé

[6] Gorodischer, Ibíd.

[7] Los viajes de Gulliver (en ingles Travels into Several Remote Nations of the World, in Four Parts. By Lemuel Gulliver, First a Surgeon, and then a Captain of Several Ships,2 o de forma abreviada Gulliver’s Travels) es una novela de Jonathan Swift, publicada en 1726. Aunque se la ha considerado con frecuencia una obra infantil, en realidad es una sátira feroz de la sociedad y la condición humana, camuflada como un libro de viajes por países pintorescos. Wikipedia. Recuperado el 13 de junio de 2016, de https://es.wikipedia.org/wiki/Los_viajes_de_Gulliver

[8] Gorodischer, Angélica. Trafalgar(1979), Buenos Aires, Emecé

[9] Karl Friedrich Hieronymus, barón de Münchhausen (Bodenwerder, 11 de mayo de 1720 – íd., 22 de febrero de 1797) “solía reunir a sus amigos para contarles con detalle sus increíbles aventuras como soldado, cazador y deportista, aunque sin dejar nunca nada por escrito. Con ello se hizo famoso en Hannover como narrador de historias extraordinarias, nada raro en una época en la que los militares solían exagerar sus anécdotas de campaña. Entre sus amigos se encontraban profesores de la Universidad de Göttingen, en particular quien sería su primer cronista y fabulador, el escritor Rudolf Erich Raspe. Raspe, publicó de forma anónima los relatos del Barón, junto con otros más antiguos atribuidos impropiamente al mismo, en un almanaque local” Cuaderno de Notas, Recuperado el 13 de junio de 2016 de http://mlozar.blogspot.com.ar/2012/09/el-baron-de-munchhausen.html

[10] Gorodischer, Ibíd.

[11] Balpreda Padilla, María Paz. Entrevista a Angélica Gorodischer: La ciencia de narrar mundos de ficción (2014). Universidad Nacional de La Plata.

[12] Gorodischer, Angélica.  Kalpa Imperial (1984). Barcelona: Minotauro.

[13] Gorodischer, Angélica.  Kalpa Imperial: The Greatest Empire That Never Was (2003). Northampton: Small Beer Press. Translated by Ursula K. Le Guin.

[14] “La escritora Angélica Gorodischer recibió la distinción de Personalidad Destacada de la Cultura”, Recuperado el 13 de junio de 2016 de http://www.legislatura.gov.ar/noti_ver.php?ver=2089

Comments are closed.