La Memoria del Hielo

El laberinto que une a Snorri con Jorge Luis

¿Por qué negarnos a la hermosa aventura de descubrir, a siete siglos de distancia y en una lengua insospechada por él, a un hombre extraordinario?

J.L. Borges y M. Kodama en la introducción de “la alucinación de Gylfi[1]

En 1969, alcanzado ya por la ceguera, Jorge Luis Borges escribe en su “Elogio de la sombra”, el texto “un lector” en el que cuenta:

memoriahielo1“…Cuando en mis ojos se borraron
las vanas apariencias queridas,
los rostros y la página,
me di al estudio del lenguaje de hierro
que usaron mis mayores para cantar
espadas y soledades,
y ahora, a través de siete siglos,
desde la Última Thule,
tu voz me llega, Snorri Sturluson…”[2]

Es posible que el lector de estas líneas se pregunte cuál vendría a ser el “lenguaje de hierro” o “la última Thule”, y  que el nombre de Snorri Sturluson[3] le resulte desconocido.  Más aún, ¿por qué su voz de hace setecientos años es tan importante para uno de los más renombrados autores del siglo XX?

Borges toma y retoma estos temas a lo largo de su obra. La palabra de origen griego Thule (y sus variantes)  es usada en fuentes clásicas para referirse a un lugar, generalmente una isla, en el norte lejano. La última Thule de los romanos, a la que refiere Borges corresponde al territorio insular de IslandiaY el “lenguaje de hierro” con el que se habla de “espadas y soledades” es el idioma clásico islandés, al que alguna vez Borges se refirió como “el Latín del Norte”.

En el ensayo de 1933 “las Kenningar”, incluido en “Historia de la Eternidad[4], ya nombra a Snorri Sturluson y de él dice, a modo de presentación, que es famoso “como historiador, como arqueólogo, como constructor de unas termas, como genealogista, como presidente de una asamblea, como poeta, como doble traidor, como decapitado y como fantasma”.

El artículo que sigue a “las Kenningar” en el mismo libro es de 1952 y se llama “la metáfora”. Arranca nombrando nuevamente a Sturluson:memoriahielo2

El historiador Snorri Sturluson, que en su intrincada vida hizo tantas cosas, compiló a principios del siglo XIII un glosario de las figuras tradicionales de la poesía de Islandia en el que se lee, por ejemplo, que gaviota del odio, halcón de la sangre, cisne sangriento o cisne rojo, significan el cuervo; y techo de la ballena o cadena de las islas, el mar; y casa de los dientes, la boca. Entretejidas en el verso y llevadas por él, estas metáforas deparan (o depararon) un asombro agradable; luego sentimos que no hay una emoción que las justifique y las juzgamos laboriosas e inútiles”.

Estas metáforas a las que hace referencia, son construcciones poéticas que suelen aparecer en las narraciones Nórdicas y en los poemas épicos medievales de Islandia y Noruega: metáforas crípticas usadas en las cortes de los vikingos.

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Ilustracion de Christian Krogh para la edición de 1899 de la “Heimskringla” de Snorri Sturluson

Si la identidad de Sturluson con estas breves presentaciones sigue siendo nebulosa, en Literaturas Germánicas Medievales[5] tenemos una descripción mayor de la época y del hombre. Allí cuenta Borges que cuando en el Siglo IX el rey Harald Harfagar (el del hermoso cabello) sometió por la fuerza a los distintos cantones de Noruega para lograr un reino único, bajo su mando, no fueron pocos los que emigraron a la inhóspita y desierta Islandia. Allí establecieron una república gobernada a través de una asamblea general llamada Althing. Como la región era pobre, debieron hacerse diestros en el arte de la navegación y fue común que practicaran la piratería. Con el tiempo algunos de ellos encontraron Groenlandia y otros llegaron hasta América (ignorando que habían cruzado a otro continente) sin llegar a establecerse en esas tierras.

La suma de leyendas propias de Islandia y de los escandinavos tendió a organizarse en forma de aventuras épicas llamadas sagas, en las que se aunaban relatos de una misma temática. Las sagas alcanzaron su esplendor entre el siglo IX y el XI.

La poesía y las aventuras de los héroes vikingos se transmitían por tradición oral y eran cantadas por los thulir, que eran recitadores simples y anónimos. Esta función fue tomada más tarde por los escaldos que ya contaban con una mayor formación académica y que perfeccionaron una poética islandesa, que hasta el siglo XII no tuvo una forma escrita, aunque siguió difundiéndose en forma de canciones hasta el siglo XIV.

El responsable de la compilación y organización de gran parte de este material, en forma de libros, fue Snorri Sturluson. Su obra está compuesta por la Edda prosaica o Edda menor (para diferenciarla de la Edda Mayor o Edda de Saemund) y  la Heimskringla. Se lo supone también autor  de la Saga de Egil Skallagrímson.

La Edda Prosaica consta de tres partes: “La alucinación de Gylfi” o Gylfaginning , una narrativa de la mitología nórdica, “El lenguaje del arte escáldico” o  Skáldskaparmál, y “El recuento de las  Estrofas” o  Háttatal.

En la Edda, se informa a sus lectores que:

“Esta clave se dirige a los principiantes que quieren adquirir destreza poética y mejorar su provisión de figuras con metáforas tradicionales o a quienes buscan la virtud de entender lo que se escribió con misterio. Conviene respetar esas historias que bastaron a los mayores, pero conviene que los hombres cristianos les retiren su fe”.

Corresponde ubicar esta advertencia acerca de la fe en el contexto de la época: el cristianismo se había instalado como religión principal, y las referencias poéticas a dioses, como Odín o Thor, podían ser consideradas (y condenadas) como paganismo.

El mérito de Sturluson reside en haber registrado en forma escrita, todo este bagaje de leyendas propias de la historia de Islandia, y la forma poética en la que se cantaban, antes de que las mismas comenzaran a perderse por entrar en desuso la costumbre de narrarlas oralmente. Ya en su introducción se advierte que las nuevas generaciones no están en condiciones de “entender lo que se escribió con misterio”.

memoriahielo4Precisamente hacia el siglo XII la poesía de los escaldos  deja de ser apreciada en las cortes de los reyes de los países nórdicos ya que, debido a los cambios en el idioma, son pocos los que pueden entender la forma de sus versos.

A estas metáforas refiere Borges en su artículo “Las Kenningar”[6]. Visto retrospectivamente produce perplejidad la evocación nostálgica que hace en “un lector” frente al inicio de este texto: “Una de las más frías aberraciones que las historias literarias registran, son las menciones enigmáticas o kenningar de la poesía de Islandia. Cundieron hacia el año 100: tiempo en que los thulir o rapsodas repetidores anónimos fueron desposeídos por los escaldos, poetas de intención personal”.

Inmediatamente agrega: “Bástenos reconocer por ahora que fueron el primer deliberado goce verbal de una literatura instintiva”.

Borges habla de Las Kenningar como de “fría aberración”, y en otro momento se refiere a ellas también como “desfallecidas flores retóricas” o, como se ha visto, las considera “laboriosas e inútiles”. En “La metáfora”, hace notar que no cumplen en un sentido estricto con la definición Aristotélica, fundada “sobre las cosas y no sobre el lenguaje”. Se dedica sin embargo, y con esmero, a  elaborar una lista de ellas, ordenada por tipo y por significado. “Al compilarlo he conocido un placer casi filatélico” confiesa.

Las Kenningar suelen estar formadas por dos sustantivos asociados para referirse a un tercero. Se citan algunas, a modo de ejemplo:

Lluvia de la batalla = las Flechas,
Sudor de la batalla  = la Sangre,
Mal de las ramas = el Fuego,
Potro del mar = la Nave,
Lobo de las heridas = la Espada,
El que alimenta a los cuervos= el Guerrero,
Danza de espadas = la Batalla,
Refugio de huesos = el Cuerpo
Caja del alma = el Pecho,
Senda de la luna = el Cielo,
Hoguera del cielo = el Sol.

Como puede observarse, la mayoría refiere a elementos propios de la batalla: las flechas, la espada, el hacha… etc. Así mismo existen distintas kenningar para nombrar a un mismo objeto. Por ejemplo: Lobo de las mareas, Caballo del pirata, Reno de los reyes del mar, Botín de vikingo, Corcel de la ola, Carro arador del mar, Halcón de la ribera, son todas formas para referirse al barco.

memoriahielo5Existen Kenningar en las que alguno de los sustantivos que las componen es reemplazado, en un proceso recursivo, por una Kenning. Borges denomina de “segundo grado” a aquellas “obtenidas por combinación de un término simple con una kenning —verbigracia, el agua de la vara de las heridas, la sangre, el hartador de las gaviotas del odio, el guerrero; el trigo de los cisnes de cuerpo rojo, el cadáver

Una Kenning no solo funciona como evocación del objeto al que refiere, sino que adiciona por analogía características descriptivas, procediendo así a una adjetivación desde los sustantivos. Así, por ejemplo, “la hoguera del cielo” no solo remite al sol (como nombre) sino también a su calor y luminosidad.

Los sustantivos que las componen suelen formar parte de conjuntos disimiles o hasta opuestos, de modo que su asociación impone una tensión entre estas palabras, que confiere energía a la metáfora.  El uso de “el corcel de la ola” enfrenta dos elementos que no suelen encontrarse juntos (corcel y ola) pero su conjunción invita a imaginar un comportamiento animado, una nave que debe ser “domada”.

Borges, luego de su crítica, se justifica en la posdata que acompaña a las Kenningar: “El ultraísta muerto cuyo fantasma sigue siempre habitándome, goza con estos juegos”[7]

Más allá del aporte realizado por Snorri Sturluson para conservar estas formas de la cultura nórdica, es posible que Borges se haya apasionado también por la historia personal de este poeta islandés. Convive en él la aventura contrapuesta del traidor y del héroe.memoriahielo6

“Snorri, de la famosa casa de Sturlung, fue adoptado y educado por Jon Loptsson, hijo de una princesa noruega y de un hombre erudito, en Oddi, que acaso dio su nombre a las Eddas”[8].

Se casó a los veinte años, y al morir su suegro quedó a cargo de sus propiedades, con lo que logró una muy buena posición económica. A los 35, fue elegido jefe de la Asamblea y ejerció como recitador de la ley.

En 1218 viajó a Noruega y visitó su corte. El rey Haakon IV lo nombró lendmann o barón. Siendo uno de los pocos islandeses con título nobiliario noruego, se comprometió a lograr que su país aceptara la dependencia del rey. Al regresar a Islandia, envió a su hijo Jon a Noruega en calidad de rehén. Snorri dedicó luego al rey Haakon “el recuento de las estrofas” o Háttatal, tercera parte de su Edda.

No está claro si Sturluson realmente pensaba cumplir su promesa, o si se trataba de un artilugio para ganar tiempo antes de que otra persona se propusiera llevarla adelante, lo cierto es que no hizo nada para lograr la anexión a Noruega. Pero por eso, pasó a ser considerado un “doble traidor”: Traidor a Islandia por haber arreglado su entrega a Noruega. Traidor a Noruega por no haber intentado cumplir con su pacto.

memoriahielo7En 1223 quiso realizar un nuevo matrimonio de conveniencia, pero su sobrino Sturla Thórdarson se le adelantó y desde entonces quedaron enemistados. Al año siguiente Snorri  volvió a casarse y gracias a ello, se convirtió en el hombre más rico de Islandia.

El rey Haakon, viendo que Sturluson no cumpliría su parte, encomendó a Sturla la misma misión. Tío y sobrino movilizaron tropas e influencias en varios enfrentamientos en los que, en más de una ocasión, Snorri Sturluson huyó al verse en condiciones desfavorables.

Tiempo después, Sturla murió a manos de Gissur Thorvalsson, cuñado de Snorri. Haakon aprovechó las rivalidades familiares para ordenarle a Gissur que llevara al poeta a Noruega o que, en su defecto, lo matara.

En el verano de 1241, sin revelar su misión y acompañado por unos seiscientos hombres, intentó sorprender a Sturluson, pero este logró escapar. Posteriormente Snorri y los suyos recibieron una carta escrita con caracteres rúnicos, que nadie supo descifrar, que supuestamente les advertía sobre un atentado planeado en su contra. El 22 de septiembre de 1241, Gissur y unos setenta hombres tomaron la casa de Snorri. Éste nuevamente escapó, y se escondió en el sótano de una casa vecina, pero los hombres de Gissur lo encontraron.

“Eigi skal höggva!” (¡No me corten la cabeza!) rogó, pero un hombre llamado Arni Briskr (Arni el Amargo) acabó con su vida.

memoriahielo8Se dice que años más tarde, en otro enfrentamiento, un hombre huyó de una casa en llamas. Alguien lo reconoció como Arni el amargo, y preguntó:¿No hay aquí un hombre que se acuerde de Snorri Sturluson? Y lo mataron. También dieron ese día muerte a Gissur Thorvalsson.

“La muerte de Arni parece pensada por Snorri. Ese hombre a quien unas palabras lacónicas anuncian su sentencia de muerte es un personaje de Snorri, una figura sometida al destino y aun a la retórica de las sagas”[9].

La vida (y la muerte) de Snorri Sturluson no puede dejar de resultar fascinante para Borges. Historiador y poeta, político rico y avaro, narrador de grandes hazañas, cobarde y traidor, su biografía podría formar parte de “Historia Universal de la infamia”.

En 1964 escribió un poema en su memoria:

Snorri Sturluson  (1179-1241)

Tú, que legaste una mitología
de hielo y fuego a la filial memoria,
tú, que fijaste la violenta gloria
de tu estirpe de acero y de osadía,

sentiste con asombro en una tarde
de espadas que tu triste carne humana
temblaba. En esa tarde sin mañana
te fue dado saber que eras cobarde.

En la noche de Islandia, la salobre
borrasca mueve el mar. Está cercada
tu casa. Has bebido hasta las heces

el deshonor inolvidable. Sobre
tu pálida cabeza cae la espada
como en tu libro cayó tantas veces.

Según Borges, el hecho de que su padre le regalara un ejemplar de la Völsunga Saga[10] cuando él apenas contaba con diez años de edad, fue el disparador para su interés por la cultura islandesa, que se evidencia también en algunos de sus cuentos. Ulrica y Undr son buenos ejemplos. En el Soborno[11] se cuenta la historia de un encuentro entre académicos que discuten, entre otras cosas, sobre literatura escandinava.

“En algunos de mis primeros libros escribí sobre la poesía de los escaldos, en especial sobre Snorri Sturluson y creo haber aprendido a narrar en esos libros. En las sagas ya está la novela moderna y de una manera más eficaz”[12]. Esta pasión por la cultura islandesa constituye una rareza dentro del universo de los autores latinoamericanos.

memoriahielo9En 1971 Borges realizó su primer viaje a Islandia y ya entonces era capaz de entender el idioma escrito. “Los islandeses hablan como hace siete siglos, pueden leer a sus clásicos sin tener que recurrir a diccionarios o a explicaciones, y desprecian a los noruegos y los suecos porque consideran que sus lenguas se han deformado”[13].

En una postal a su madre[14], Borges comenta que “Reykiavik es menos monumental que la Municipalidad de Lomas e infinitamente más linda, por extraño que parezca”.

Aprovechó la especial ocasión de esta visita para formalizar su relación con su discípula María Kodama. “Ese amor del que fue dejando trazas a lo largo de sus libros sin decírmelo, hasta que me lo reveló en Islandia” comenta ella en su homenaje a Borges, “Ese amor protegido como la Völsunga Saga por un mágico círculo de fuego, cuyo resplandor nos ocultaba de miradas indiscretas”[15]

Le sucedieron otras visitas en 1976 y en 1978. “Borges me dijo que debíamos estudiar islandés porque era como el latín de las lenguas romances”, cuenta María Kodama,El admiraba Islandia porque fue el primer país que tuvo una democracia y decía que no deseaba ser un imperio ni imponer su cultura y su forma de ser. Eso lo impresionó; por eso su gran amor por la literatura islandesa.”[16]

memoriahielo10Fruto del aprendizaje de la lengua es la traducción en 1984 de “La alucinación de Gylfi” o Gylfaginning, primera parte de la Edda de Snorri Sturluson.

En este texto, del siglo XIII, el rey de Suecia, Gylfi, decide poner a prueba a los dioses, haciéndose pasar por un viajero llamado Gangleri, que llega a una fortaleza gobernada por tres personajes sentados en tres tronos: Alto, Igual de Alto y Tercero (siendo los tres distintas personificaciones de Odín). A través de preguntas y respuestas, se narra el origen del mundo y de los dioses, pero todo (el palacio y sus reyes) resulta ser tan solo una “alucinación”.

Al leer la Gylfaginning es inevitable notar la influencia que ha tenido la literatura islandesa en autores contemporáneos, como es el caso de J. R. R, Tolkien. En el pasaje: “Enanos en la tierra como dijo Durinn. Y Estos, dice la Sibila, son sus nombres: …Dvalin… Bifurr, Báfurr, Bomburr, Nori, Ori… Thorinn, Fili, Kili…” Se reconocen nombres usados en “el Señor de los Anillos” y en “el Hobbit”. Uno de los primeros enanos se llama Gandálfr, como el conocido mago de estas historias.

Borges también prologó la “Saga de Egil Skallagrímsson”, cuya autoría se atribuye a Snorri Sturluson. “Es innegable que los hechos no ocurrieron precisamente así; es innegable que de manera menos dramática y menos sentenciosa ocurrieron sustancialmente así. Esta crónica medieval se deja leer como una novela”[17].

memoriahielo11Finalmente, la lápida de Borges[18], en el cementerio de Plainpalais, en Ginebra, deja también constancia de su pasión por Islandia. Si bien el frente impacta con el grabado y la inscripción “And ne forhtedon na” (“Y que no temieran“), extraída de un poema sajón sobre la batalla de Maldon[19]; en el reverso se encuentra la imagen de un barco vikingo y una frase en escandinavo antiguo, de la Völsunga Saga: “Hann tekr sverðit Gram ok leggr í meðal þeira bert” (“Él toma la espada Gram y la coloca entre ellos desenvainada”), que aparece como epígrafe del cuento de Borges, “Ulrica”.  Precisamente, la última línea dice “de Ulrica a Javier Otálora”, que son los personajes de dicho cuento, único relato de amor escrito por Borges, con el que María Kodama y él solían identificarse.

memoriahielo12A lo largo de su obra Jorge Luis Borges hace continuas referencias a la poética y a las sagas Islandesas, y a Snorri Sturluson como su compilador. Su mirada cambia a lo largo de los textos y de los años, pero no hay duda que la admiración por la literatura nórdica prevalece por sobre toda crítica y se convierte en una pasión que se completa con las visitas del autor a Islandia hacia el final de su vida.

No acabaré de descifrar las antiguas lenguas del Norte,
no hundiré las manos ansiosas en el oro de Sigurd;
la tarea que emprendo es ilimitada
y ha de acompañarme hasta el fin,
no menos misteriosa que el universo
y que yo, el aprendiz.

Jorge Luis Borges[20].


[1] Snorri Sturluson, La alucinación de Gylfi, Alianza Editorial, 1984, Página 10. Traducción de  Jorge Luis Borges y María Kodama.

[2] Jorge Luis Borges, Elogio de la sombra, Buenos Aires, Emecé, 1969.

[3] Snorri Sturluson (Hvammr, c. 1178/1179 – Reykholt, 23 de septiembre de 1241) fue jurista, escaldo, historiador, y escritor islandés. En dos ocasiones fue elegido lagman del Althing (Parlamento islandés).

[4] Jorge Luis Borges, Historia de la Eternidad, Alianza Editorial, Barcelona, 1988.

[5] Jorge Luis Borges , Literaturas germánicas medievales; Madrid: Alianza, 1980. En colaboración con María Esther Vázquez.

[6] Kenning (en plural Kenningar) en el nórdico antiguo, significa símbolo, el hecho de nombrar. Relacionado con el verbo en nórdico antiguo kenna que significa “conocer”. La kenning es una figura retórica usada en las producciones literarias del siglo IX a XII de los países que hoy son Noruega e Islandia. Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Kenningar

[7] El “ultraísmo” corresponde a una corriente de la literatura que surgió en el territorio español en 1918 en oposición al modernismo. El movimiento reunió a escritores españoles y latinoamericanos que compartían criterios de la estética y que apostaban por un cambio de las técnicas y filosofías dominantes.Más datos en: http://definicion.de/ultraismo/#ixzz4KqtWRQoI

[8] Snorri Sturluson, Óp. Cit. pagina 11.

[9] Snorri Sturluson, Óp. Cit. pagina 13.

[10] La Völsunga saga o Saga del rey Völsungr y sus descendientes o Saga de los volsungos es un texto islandés escrito en prosa a finales del siglo XIII, presumiblemente hacia el año de 1270. Relata las aventuras del héroe germánico Sigurd. Se basa en poesías tradicionales anteriores, algunas de las cuales están recogidas en la Edda poética. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Saga_V%C3%B6lsunga.

[11] Ulrica, Undr y el Soborno forman parte de El libro de Arena.

[12] Entrevista a Borges. Fuente: http://www.arquitrave.com/entrevistas/arquientrevista_jborges.html

[13] Entrevista citada.

[14] Nicolás Helft, Borges: postales de una biografia, Buenos Aires, Emecé, 2013

[15] María Kodama, Homenaje a Borges, Buenos Aires, Sudamericana, 2016

[16] Entrevista  a María Kodama. Fuente: http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/suplementos/espectaculos/4-34153-2014-12-04.html

[17] Jorge Luis Borges, Biblioteca Personal, Alianza, 1988.

[18] Para más información sobre la lápida de Borges puede consultarse el libro “Siete guerreros nortumbrios” del investigador argentino Martín Hadis, que detalla las características y enigmas de la misma.

[19] La batalla de Maldon tuvo lugar el 10 de agosto de 991, cerca de Maldon, a orillas del río Blackwater en Essex (Inglaterra), durante el reinado de Etelredo II el Indeciso. Los anglosajones, encabezados por Byrhtnoth, lucharon contra los invasores vikingos de origen noruego. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Maldon

[20] Jorge Luis Borges, Elogio de la sombra, Óp. Cit. “Un lector”

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