La confrontación social y el poder de la palabra

ENSAYO a partir del cuento El evangelio según Marcos

¿Qué hay en un duelo? ¿Por qué Borges vuelve una y otra vez a esa situación como el criminal a la escena del crimen, al extremo de que su lógica de contrapunto- pelea, litigio, guerra, diferendo, esa lógica peculiar que da el odio, parece teñir casi toda su obra?

Tal vez porque en el cruce de espadas- reales o metafóricas, hechas de acero o de palabras- Borges encuentra el prototipo del momento significativo, ese acontecimiento puntual, decisivo, que define el sentido de una vida de una vez y para siempre.

Alan Pauls (El factor Borges)

confrontacion1Este cuento pertenece al libro El informe de Brodie, publicado en 1970. Pertenece a la última etapa del autor, luego de haber perdido completamente la vista en 1955, paradójicamente cuando asume como director de la biblioteca nacional. En el prólogo, Borges lo destaca como su cuento más logrado, sin dar mayores precisiones. La alusión, los caminos secretos de destino, los datos no siempre fidedignos, las disputas por el sentido que terminan trágicamente,  la  imbricación entre la cultura universal y la argentina son la materia prima con la cual construyó su poética, pero en este cuento parece haber una concentración mayor de esos elementos.

Resumiendo el cuento, podemos decir que narra la historia de un muchacho porteño, Baltasar Espinosa, eterno estudiante de medicina a sus 33 años, interesado en el juego, pero mal jugador, con una inteligencia amplia pero perezosa, con un marcado don para la oratoria, con lo que obtuvo algún premio en la escuela donde asistía de adolescente. Su padre un librepensador y su madre ferviente católica.  Esas dos tradiciones fueron forjando su ambiguo carácter. Como suele ocurrir en Borges, la doble negación produce un efecto de extrañamiento y de desviación. Lo que parecía un elogio termina convirtiéndose en su contrario: No carecía de coraje; una mañana había cambiado, con más indiferencia que ira, dos o tres puñetazos con un grupo de compañeros que querían forzarlo a participar en una huelga universitaria.

Su primo, en una ocasión lo invita a su estancia en Junín y dice que aceptó, porque no buscó razones válidas para decir que no. A partir de allí, en el campo va aprendiendo cosas que no conocía, por ejemplo: que no hay que galopar cuando uno se está acercando a las casas y que nadie sale a andar a caballo sino para cumplir con una tarea. Con el tiempo llegaría a distinguir los pájaros por el grito. A los pocos días su primo tiene que partir a la capital, y Baltasar se queda solo, a cargo de la estancia, junto con el capataz Gutre y sus dos hijos adolescentes, una mujer y un varón,  callados y de rasgos aindiados. Al día siguiente comienza una tormenta que se convierte en diluvio, se anegan los caminos y la estancia queda incomunicada. Una gotera inoportuna va creciendo en la casa del capataz y Espinosa, amable, les da una habitación que estaba al fondo de la casa. La convivencia forzada los fue acercando. Revisando las bibliotecas para entretenerse con la lectura, encontró muy pocos libros, apenas Don Segundo Sombra y luego libros vinculados con las faenas del campo. Espinosa, en la sobremesa, decide leerles a los Gutre unos  capítulos de la novela de Guiraldes, pero el desinterés y el aburrimiento prevaleció en sus gestos. Gutre había sido tropero y no le podían importar las andanzas de otro. Es decir la cercanía con su ocupación cotidiana le producía fastidio, ya que nada nuevo podía obtener de ese relato. Más tarde, Espinosa, explorando la casa encuentra un ejemplar en inglés de la biblia. En ella al final, encuentra la historia  escrita de los Guthrie (su nombre genuino). Habían llegado de Inverness a principios del siglo XIX y se habían cruzado con indios. Hacia fines del siglo XIX ya no sabían escribir. Habían perdido el inglés, y el castellano era una tarea más que ardua para ellos. Es decir, experimentan un proceso de involución. Revisó el volumen y se detuvo en un pasaje: El evangelio según Marcos. Para practicar el inglés y para ver si comprendían el sentido de las palabras, decidió leerles un fragmento. Al hacerlo, notó un interés creciente por parte de los Gutre. Lo escuchaban con unción, incluso con cierta reverencia. Fue creciendo un respeto desmedido e inexplicable hacia el forastero. Mientras leía, notó que le retiraban las migas que él había dejado sobre la mesa. Una tarde los sorprendió hablando de él con respeto y pocas palabras. Concluido el evangelio de Marcos, Espinosa quiso leer el siguiente, pero los Gutre le pidieron si podía leerlo nuevamente. El respeto y la consideración fue creciendo a medida que les leía el evangelio de Marcos. Una noche, estaba en su habitación y tocan la puerta. Era la muchacha (la hija de Gutre), entró desde el fondo, desnuda, no lo abrazó, se tendió en la cama y dijo que era la primera vez que conocía a un hombre. Cuando se fue, no le dio un beso.  Espinosa no conocía siquiera su nombre.

confrontacion2Al día siguiente, tuvieron un diálogo Espinosa y el capataz. Gutre le preguntó si Cristo se había dejado matar para salvar a todos los hombres. Espinosa le respondió que sí y agregó  para salvar a todos del infierno. El final es la contracara de toda esa consideración y la identificación de Espinosa con Cristo: los tres lo habían seguido. Hincados en el piso de piedra le pidieron la bendición. Después lo maldijeron, lo escupieron y lo empujaron hasta el fondo. La muchacha lloraba. Cuando abrieron la puerta, vio el firmamento. Un pájaro gritó; pensó: es un jilguero (ese saber ya no le serviría). El galpón estaba sin techo; habían arrancado las vigas para construir la Cruz. Espinosa termina crucificado, las palabras que habían sido sus aliadas, terminan realizando fácticamente aquello que pregonaban. Espinosa se ufanaba de manejar con destreza el arte de la retórica

Por un lado, podemos observar  en este cuento El evangelio según Marcos (ESM a partir de ahora)  una intertextualidad extendida, desde textos canónicos de la cultura occidental como la biblia, hasta  textos tal vez más secretos, como La inundación de Ezequiel Martinez Estrada y La miel silvestre de Horacio Quiroga, con los cuales dialoga en forma más o menos conflictiva.

De la biblia toma un aspecto tal vez poco observado. Al emplear la palabra según, nos introduce en la relativización de las verdades absolutas, es la subjetividad la que construye una versión de lo real, es la demostración de la irreductibilidad del sujeto a una afanosa búsqueda de standarización. La standarización triunfa cuando la subjetividad, creyéndose original, está colonizada por los discursos del sentido común y su voz es una tautología  de voces ajenas (sin conciencia de esa alienación)  En ese sentido, el cuento  plantea un espacio de creación y libertad para el sujeto, cuyos resultados son imprevisibles. En este caso, concluyen con la muerte del protagonista. Espinosa les leía a los Gutre: Mira, yo envío a mi mensajero delante de ti para prepararte el camino (El evangelio según Marcos). Se vincula con el final del cuento cuando Gutre: le preguntó a Espinosa si Cristo se dejó matar para salvar a todos los hombres. Espinosa, que era librepensador pero que se vio obligado a justificar lo que les había leído, le contestó:

-Sí. Para salvar a todos del infierno.

Gutre le dijo entonces:

-¿Qué es el infierno?

-Un lugar bajo tierra donde las ánimas arderán y arderán.

-¿Y también se salvaron los romanos que lo clavaron en la cruz?

-Sí-replicó Espinosa, cuya teología era incierta.

confrontacion3Sin saberlo, estaba justificando con sus palabras, la acción que horas después ejecutarían los Gutre. Considerar a Espinosa como un salvador, como aquel que se sacrifica para salvar a la humanidad. Como señala Block de Behar: Espinosa procede como Marcos: su versión no se limita a referir los hechos, sino que predica dramatizándolos, precisamente su discurso convierte la historia en acción. La diferencia es que Espinosa diferencia el discurso religioso del discurso profano, cree que hay una distancia clara y precisa. Considera la fe como ese componente que convierte la ficción en un discurso real para los creyentes, pero él no se reconoce como uno de ellos. En esa paradoja se juega la suerte del protagonista. Hábil y talentoso para la retórica, termina cayendo en la propia red que arma, ya que la divergencia interpretativa entre los Gutre y él, y el efecto que producen las palabras que lee del evangelio desencadenan el trágico final.

Hay otro elemento que es interpretado por los Gutre como una señal. Se dice en el evangelio según  Marcos que Jesús llevó a cabo la curación de un endemoniado. Los Gutre la asimilan a la curación que hace Espinosa de una corderita. Una corderita que la muchacha mimaba y adornaba con una cintita celeste se lastimó con un alambrado de púa. Para parar la sangre, querían ponerle una telaraña; Espinosa la curó con unas pastillas. La gratitud que esa curación despertó no dejó de asombrarlo. Además, la sangre del cordero tiene un valor redentor, asimilándose a Cristo. Por eso al recibir la hostia, el sacerdote dice: Este es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

En relación con el cuento de Horacio Quiroga La miel silvestre, podemos establecer varias relaciones. El protagonista Gabriel Benincasa, una vez que  concluye sus estudios de contaduría sintió deseos de conocer la vida en la selva y decide ir a visitar a su padrino  a Misiones.  A diferencia de Espinosa había concluido sus estudios, era un poco más joven y también era bastante inexperto en el conocimiento del mundo, en este caso en relación con el mundo de la selva.  En este cuento, también hay varios indicios en relación con el desenlace.  En un momento dice el narrador: Volvió Benincasa con el fusil profundamente dormido, lo que le ocurrirá al protagonista al día siguiente, pero será un adormecimiento fatal. Benincasa no toma en cuenta las advertencias del padrino y subestima la selva y sus peligros. El padrino le había dicho que no saliera solo, y que era más recomendable el machete que el fusil. El primer día ya se presenta una advertencia por parte del padrino: Eh dormilón. Levántate que te van a comer vivo. Cuidado con la corrección (unas hormigas carnívoras que devastan todo a su paso) Al segundo día sale solo, y debido a la gula, se detiene en un panal de abejas, y empieza a comerlas hasta vaciar su contenido. Empieza a experimentar un estado de quietud, de sueño, y siente que no puede mover el cuerpo. En ese momento y a diferencia del cuento de Borges, toma conciencia de que va a morir. Primero no puede mover sus miembros inferiores, y luego se va expandiendo esa parálisis a todo el cuerpo. Voy a morir ahora. ¡De aquí a un rato voy a morir! No puedo mover la mano.

Esta diferencia es clave porque en el cuento de Borges no hay desesperación, hay sí un trágico final producto  del desprecio y la subestimación de la otra cultura. En ese sentido hay una inversión de los términos, se podría decir que el sintagma civilización y barbarie se reedita pero modificado. Espinosa termina siendo el bárbaro porque la metáfora la puede percibir sólo en el plano de la ficción: Al otro día, Espinosa, mirando desde la galería los campos anegados, pensó que la metáfora que equipara la pampa con el mar no era, por lo menos esa mañana, del  todo falsa, aunque Hudson había dejado escrito que el mar nos parece más grande, porque lo vemos desde la cubierta del barco y no desde el caballo o desde nuestra altura.  Lo que no puede ver Espinosa es la metáfora (o  comparación mental) en la realidad, la relación que establecen los Gutre entre el Jesús  según Marcos leído por Espinosa (sería una versión de una versión, y en la cual Jesús siempre es hablado por otros) y el Jesús encarnado por el propio Espinosa. Claramente en su caso, la letra se hizo carne, se corporizó. Leyendo palabras de otros, las vivenció a tal punto de parecer el propio autor. Así lo interpretaron los Gutre. También hay desprecio por parte de Espinosa, como  si la capacidad  interpretativa  estuviese sólo en su poder y los Gutre fuesen sólo receptores de su discurso.  Hojeó el volumen y sus dedos lo abrieron en el comienzo del Evangelio según Marcos. Para ejercitarse en la traducción y acaso para ver si entendían algo, decidió leerles ese texto después de la comida. Aun cuando su final estaba sentenciado, Espinosa seguía aferrado a un saber de la experiencia que fue aprendiendo en el campo, pero era incapaz de comprender  las repercusiones de su discurso en los Gutre. Con el tiempo llegaría a distinguir los pájaros por el grito. Y al final del cuento dice el narrador: Un pájaro gritó; pensó: es un jilguero. El galpón estaba sin techo; habían arrancado las vigas para construir la Cruz. Una de las claves del final se encuentra en la mayúscula de la palabra cruz, ya que no es un simple símbolo religioso, sino el lugar donde Espinosa será sacrificado.

confrontacion4En relación al cuento La inundación, relata la historia de un sacerdote en una capilla de un pueblo de la provincia de Buenos Aires, que debido a una sequía y luego a una lluvia incesante que duró varios días, la totalidad de la población se vio obligada a pedir refugio en la iglesia porque las casas habían quedado anegadas. El padre Demetrio tenía un carácter huraño e irritable por lo que el pueblo no solía asistir regularmente a  las misas que él celebraba. Él vivía con cierto desencanto esta situación, acusando a los pobladores de malos cristianos. Paradójicamente, lo que no logró en épocas normales, llega como causa de la desesperación. El pueblo en su totalidad pide asilo en su parroquia,  Hacía una semana que estaban allí, refugiados de la inundación que había cubierto casi completamente el pueblo”pero el padre toma esta situación como una invasión, como si la barbarie hubiera irrumpido en la casa del señor. Horda de vecinos pacíficos, capaces ahora de los mayores excesos,  tuvo la impresión el anciano sacerdote de una profanación en masa, el alud penetró y fue ocupando los espacios libres, aquella invasión de seres que parecían haber perdido el pudor y la razón, estaba solo en la jauría humana. Los pobladores aparecen como indiferenciados, una multitud que según el sacerdote pone en peligro los preceptos cristianos, la propia estructura de la iglesia. En esta contradicción se  debate el cura. Habla de los pobres y olvidados en su homilía, de la necesidad de ser caritativos, de ser generosos, de compartir el pan; pero cuando están a su lado, cuando la necesidad tiene un rostro visible, cuando el dolor y el sufrimiento son más que una palabra pronunciada desde el púlpito, aparece el desagrado, la descalificación y la animalización a través de frases que ponen a los pobladores en  un trato similar al de los perros. Anteriormente, luego de un descuido ingresaron un grupo de perros que pedían refugiarse de la lluvia, el hambre y el frío, y cuando logran ingresar a la iglesia, la ira del cura no se hace esperar. Obliga a que los expulsen, pero los refugiados se solidarizan con los perros y  no cumplen la orden del sacerdote. Si hubiera podido, hubiese hecho lo mismo con las personas que se alojaban allí.

Al final del cuento, uno de los pocos personajes que adquiere una fisonomía propia es Ángel, el idiota, que según su madre tiene el don de la profecía. Habla sólo dos veces y sus palabras terminan teniendo la contundencia de los hechos, y anticipando la tragedia final. Dice: Cuarenta días y cuarenta noches hasta que el señor acabó con los pecadores  y al final   La maldición del Jehová caerá sobre los pecadores. El cuento concluye con un nuevo diluvio que lentamente llega a la iglesia y la termina inundando, con la posible muerte de todos los que allí se alojaban.  A diferencia de El evangelio según Marcos, es la naturaleza o la fuerza divina si seguimos las palabras de Ángel, las que producen la tragedia, además esa fuerza ingobernable no distingue  clases sociales ni ubicaciones  morales (bárbaros y civilizados), ya que todos son arrastrados por la furia de la tormenta. Si en ESM, la confrontación social parecía tener otro destino que la muerte, ya que  hay un cierto diálogo y agrado en ese encuentro mediado por la lectura, por eso el final es sorpresivo para el protagonista, en la inundación, desde el comienzo la incomodidad del sacerdote se hace manifiesta, ejerce el desprecio y la violencia verbal tanto como puede. Al final, las palabras de Ángel, el idiota, que no eran tenidas en cuenta, terminan condenando las palabras del cura a un simple balbuceo. Esta paradoja se asemeja a la de ESM, ya que el protagonista Espinosa, y  el cura  aparecen como grandes oradores, pero no pueden descifrar y comprender las palabras de los supuestos “bárbaros” y las acciones que pueden ocasionar los discursos.


BIBLIOGRAFÍA

Borges, Jorge Luis, (2001) El evangelio según Marcos, en El informe de Brodie, Biblioteca La Nación, Buenos Aires.

Martinez Estrada, Ezequiel, (2015) La inundación en Cuentos completos, FCE, Buenos Aires.

Quiroga, Horacio, (2005) La miel silvestre en Cuentos de amor, de locura y de muerte, Losada, Buenos Aires.

Pauls, Alan, (2004) el factor Borges, Anagrama, Barcelona.

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