Encuentro y desencuentro

–  … Dios es un comediante. Dios padece las consecuencias trágicas de una esencia llena de grietas. La tragedia es demasiado humana. La comedia es divina  –

Anthony Burgess. “Encuentro en Valladolid”[i]

Quizás no deje de ser el lenguaje el logro más importante de la humanidad (con todo lo que la palabra “lenguaje” implica), o por lo menos  la base para cualquier otra construcción colectiva. Las “lenguas” han sabido crecer, formarse, y desarrollarse. Algunas evolucionaron y cambiaron de forma. Otras, engendraron nuevas lenguas y yacen ya muertas a la orilla de la Historia.

Si bien un idioma se formaliza con el acuerdo de quienes lo practican, muchos se han afianzado a través de una obra de referencia cuyo autor, por inducción, deviene en progenitor de la lengua. Así, el italiano es conocido también como “l’armoniosa lingua del Dante” en honor al creador de la Divina Commedia.

Como obra fundacional del español está El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha de la pluma del “manco de Lepanto”, Don Miguel de Cervantes Saavedra. Alemania cuenta con Goethe, y el idioma inglés tiene por paladín al multifacético William Shakespeare, no con una sino con muchas obras brillantes[ii].

Siendo que algunos de estos referentes han sido contemporáneos, imaginar que quizás se conocieran o que por lo menos se encontraron en algún momento, constituye una fantasía más que interesante.

En su relato breve de 1989, “Encuentro en Valladolid”,  Anthony Burgess[iii] ficciona un posible encuentro entre Cervantes y Shakespeare[iv], hecho que no se encuentra registrado y que seguramente no ocurrió, pero para el que existe un cierto nivel de factibilidad.

Encuentro posible

Desde 1585, España e Inglaterra mantuvieron un largo conflicto bélico, que culminó cuando Jacobo VI de Escocia sucedió en el trono de Inglaterra a Isabel I (pasándose a llamar Jacobo I). Como Escocia no había tenido problemas con España, el nuevo rey no encontró razones para prolongar más la guerra, con lo que el 28 de agosto de 1604 se firmó en la  Somerset House el “Tratado de Londres”,  con el que se puso fin a las hostilidades entre ambos reinos.

Después de diecinueve años enfrentados, se despertó en Inglaterra un gran interés por todo “lo español” así que en 1605, como parte del plan de acercamiento de ambas culturas, una comitiva de la corte inglesa visitó España, acompañada por representantes de lo mejor de su cultura para la celebración de un festival Cultural en la ciudad española de Valladolid, en la que entonces estaba radicada la corte del rey Felipe III.

Los muchachos del rey

Bajo el reinado de Jacobo I, la compañía de teatro de William Shakespeare pasó a llamarse “Los hombres del rey” (the king´s men) por encontrarse ésta bajo su mecenazgo (a partir de mayo de 1603). Por tal motivo no habría sido extraño que en la comitiva enviada a Valladolid fuera alguno o varios de estos “hombres del rey” como personalidades de las artes inglesas. Un candidato ideal hubiera sido el propio Shakespeare, autor y director de muchas de las obras de la compañía, y principal accionista de la misma. No existe, sin embargo, ningún registro que indique que haya sido así.

Valladolid 1605

El asunto es que justo en Valladolid, para esa época, vivía uno de los autores españoles que más renombre adquiriría para ese tiempo: Don Miguel de Cervantes Saavedra.

Siendo que el Felipe III se trasladó con su real corte a Valladolid en 1601, y con ellos se fue de Madrid gran parte de los nobles y artistas del momento, Cervantes fijó en Valladolid, entre 1604 a 1606, su residencia en una casa encima de una taberna a las afueras de la ciudad (en la casa número 9 de la calle del Rastro Nuevo de los Carneros, tal como consigna un proceso judicial de 1605 iniciado para aclarar una pelea, y el autor  fue  entrevistado junto con otros vecinos del lugar).

Se sabe que en esa ciudad escribió Cervantes el prólogo de “Las aventuras del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”, y hay registro[v] de que el 20 de julio de 1604 se solicitó allí también la licencia para la impresión del la que sería luego la obra de referencia de la cultura española.

Se supone que en Valladolid escribió Cervantes varias de sus “Novelas ejemplares”, debido a referencias a lugares cercanos y a hechos en ese tiempo ocurridos.  En la obra “el coloquio de los perros”, hay escenas que transcurren en el Hospital de la Resurrección[vi], institución hospitalaria de la ciudad, cercana a la casa del escritor.

Lo que pasó en Valladolid…

A la ciudad donde se sabe que vivía Cervantes llega una comitiva de la corte inglesa con representantes de su cultura para participar de un festival que confirmará el acuerdo de paz firmado a anteriormente.

Si Shakespeare era de la partida, el encuentro con Cervantes resultaría inevitable, ya que El ingenioso Hidalgo… estaba entonces siendo reeditado y era el éxito del momento, por lo que la corona española habría seguro querido mostrar una de sus mayores “joyas” a sus ex enemigos.

Con esta base, es que Anthony Burgess escribe su relato “encuentro en Valladolid”[vii] en el que Shakespeare y Cervantes son presentados en la ficción  por el traductor que el rey español ha puesto a disposición de la compañía inglesa. Cervantes los invita a su casa y se genera una discusión acerca de la profundidad de las obras de ambos. El español sostiene que las producciones inglesas son menores porque el pueblo inglés no ha vivido el sufrimiento de los hispanos. Plantea también que al ser la tragedia “tan humana”, es la comedia el género divino. Shakespeare, menospreciado por Cervantes y el traductor, trata de mostrar que su arte puede estar a la altura del Quijote.

Fuera de la ficción, no existe registro de semejante encuentro. ¿Podría haber ocurrido? Ciertamente. Pero la omisión misma constituye prueba de lo contrario. Por el renombre que poseían ambos artistas, en sus respectivos reinos,  debería haberse notado que confluían, o habría posteriormente alguno de ellos comentado sus impresiones sobre el otro. Ninguna referencia de esa índole subsiste.

Más interesante sería imaginar un “desencuentro” en Valladolid: que ambos caballeros estuvieran al mismo tiempo en la ciudad, quizás en el mismo edificio, en un lugar como podría ser una taberna, por ejemplo, y que ninguno notara la presencia del otro, a una mesa de distancia.

La obra perdida

La siguiente conexión Cervantes – Shakespeare podría encontrarse en… una obra que está perdida desde hace cuatrocientos años.

Existe registro, en los libros de contabilidad del rey Jacobo, que los King´s men fueron remunerados en mayo de 1613 por la representación de varias obras teatrales entre las cuales figuraba “la historia de Cardenio” o Cardenna. Se sabe, del mismo modo,  que esta obra volvió a representarse ante el Duque de Saboya el 8 de junio siguiente.

El nombre alude inmediatamente a un personaje y una historia que forma parte de la primera parte de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, en la que su protagonista y su compañero Sancho Panza se encuentran con un Joven (Cardenio) quien desquiciado de amor se ha exiliado  en lo profundo de la Sierra Morena[viii] (frontera entre La Mancha y Andalucía) y les cuenta su historia.

Muy brevemente: Cardenio está enamorado de la hermosa Luscinda, y ella le corresponde. Consulta a su rico amigo Don Fernando sobre si debe pedir la mano de la chica ahora o esperar un tiempo. Éste le promete hablar de sus intenciones al padre de Luscinda, pero en vez de esto, envía al joven lejos y arregla con la familia su propio casamiento con ella.

La historia que relata Cardenio se complementa con el encuentro de Dorotea, una joven pueblerina, a cuyos padres Don Fernando había pedido en matrimonio, pero que luego de lograr sus favores, finalmente abandonó sin comprometerse.

Don Quijote, Sancho, Cardenio y Dorotea se encuentran más adelante en una venta con Luscinda y Don Fernando, convencen finalmente a este último para que cumpla su palabra con Dorotea y se quede con ella, de modo que Cardenio y Luscinda pudieran estar por fin juntos.

El 1612 se había publicado una versión en inglés del Quijote, traducida por Tomas Shelton, con lo que una obra inglesa bien pudiera haber “tomado” este relato de la de Cervantes como tema.

En el “First Folio”[ix], publicación realizada en 1623 por compañeros de William Shakespeare  recopilando  treinta y seis de sus obras teatrales, que son las aceptadas como auténticas, no figura “Historia de Cardenio” ni tampoco en las reediciones ampliadas posteriores (Second Folio de 1632 y el Third Folio de 1663).

Nada se sabe después de esta comedia supuestamente basada en el Quijote, o si fue representada luego en alguna otra ocasión. No hay rastros posteriores de un texto con esta denominación. El teatro The Globe donde se representaban las obras de Shakespeare y sus asociados se incendió el 29 de junio 1613, con lo cual si estaba allí el manuscrito de esta obra, es posible que fuera destruido por las llamas.

Por cuarenta años no existe otra referencia a este “Cardenio”, hasta que  en 1653 el editor Humphrey Moseley  registra para su publicación “The History of Cardenio” con “Mr. Fletcher y Shakespeare” como autores.  John Fletcher (1579-1625) era también dramaturgo de la compañía “los hombres del rey”, y considerado “heredero” de Shakespeare, con quien escribió varias obras en colaboración, como por ejemplo Enrique VIII o Todo es verdad. Se sabe que Fletcher hablaba y leía español, por lo que podría haber accedido a la historia de Cardenio directamente desde el original.

La obra no fue finalmente publicada, pero su registro sugiere que tal vez una copia de la misma logró salvarse después de todo. Por otra parte, sabiendo que la pieza estaba perdida, el editor  bien podría haber registrado cualquier cosa, para aprovechar el nombre de William Shakespeare.

Verdadero o falso, muchos libros fueron (nuevamente) alimento de las llamas durante el Gran Incendio de Londres de 1666, y allí pudo haberse perdido el supuesto Cardenio inglés.

No se vuelve a saber nada de esta obra hasta que en 1727 (setenta y cuatro años más tarde), el autor Lewis Theobald, editor de obras de Shakespeare, presentó “Double Falsehood, or The Distrest Lovers” (Doble falsedad o los amantes angustiados),  según él escrita a partir de versiones originales del “Cardenio” de Shakespeare y de las anotaciones realizadas en su momento por John Downes, el apuntador de la obra en el Teatro The Globe. Asegura también que la obra de Shakespeare se trataría de una adaptación de un relato incluido en la versión en inglés del Quijote, de 1612.

Los manuscritos originales a los que refiere Theobald no fueron mostrados, ni se hallaron posteriormente, por lo que siempre se sospechó de la veracidad de sus aseveraciones. Algunos estudiosos pensaron que el autor había encontrado el modo de readaptar, para beneficio propio., un clásico español con el sello del gran dramaturgo británico.

Es de notar que Theobald no nombra a Fletcher como co-autor del Cardenio, y no podía saber del registro de 1653 que le atribuye colaboración con Shakespeare, ya que esta información fue descubierta con posterioridad a su muerte.

“Doble falsedad” se presentó en el Drury Lane Theatre (uno de los más antiguos teatros de Londres, que continua funcionando como tal). No solo el nombre de Cardenio (y sus variantes) no figura ya en el título, sino que los personajes principales han cambiado los suyos. El protagonista se llama Julio, Leonora reemplaza a Luscinda,  Henriquez en vez de Don Fernando, y Violante por Dorotea. Por lo demás la historia es la misma que se narra en el quijote, pero en formato tragicómico, muy al estilo de las obras de los King´s men.

Por años, muchos expertos se han dedicado a analizar la “Doble falsedad” y a tratar de encontrar el texto perdido de Cardenio.

En 2010, el profesor de literatura Brean Hammond de la Universidad de Nottingham, quien se dedicó al estudio del texto de “Double Falsehood” por una década, anunció que había llegado a la conclusión de que pese a las alteraciones que había hecho Theobald, de la lectura cuidadosa se observaba que éste  debía realmente haber tenido contacto con un texto original de Shakespeare como base para la elaboración de su obra. “… si miran el texto, está la presencia de tres manos en el trabajo: la de Shakespeare, la de su colaborador John Fletcher y la de Theobald”, declaró el investigador  al Daily Telegraph[x].

Arden, principal editora de obras de Shakespeare,  coincide con Hammond en identificar varios fragmentos como indudablemente shakespeareanos , y en 2010 incluyó “Doble Falsedad” entre las obras del gran dramaturgo.

Por otra parte, la Royal Shakespeare Company ha compaginado una versión de “Doble Falsedad”,  retocada con fragmentos de la versión en inglés del Quijote de 1612, y que ha titulado “Cardenio, la reimaginación de la obra perdida de Shakespeare”.

Este reconocimiento de autoría implicaría que Shakespeare leyó la obra de Cervantes, y que trató de recrearla (en parte)  en el formato en el que era diestro, estableciendo un puente entre estas grandes figuras.

Desencuentro luctuoso

El encuentro último se da en el final: en la coincidencia de ambas muertes el 23 de abril de 1616

Uno de los que llamó la atención sobre este hecho fue el poeta francés Víctor Hugo. Al final de su obra “William Shakespeare”, escribe: “murió el 23 de abril, tenía 52 años justos, pues había nacido el 23 de abril de 1564. Ese mismo día, 23 de abril de 1616, murió Cervantes, genio de la misma altura”

Y sin embargo el encuentro vuelve a postergarse. Si bien ambos fallecen en la misma fecha, no lo hacen el mismo día. España, Católica y leal al Papa, ya usaba el calendario Gregoriano (desde 1582, establecido por Gregorio XIII), mientras que en Inglaterra todavía regía el anterior calendario Juliano (hasta 1752), por lo que Shakespeare murió el 3 de mayo en el calendario actualmente utilizado, es decir diez días después que Cervantes.

También han hecho notar algunos historiadores que Don Miguel falleció realmente el 22 de abril, pero su muerte fue recién notada al día siguiente, y registrada con esa fecha.

Así, estos maestros de las letras, a un paso de coincidir, vuelven a llevar caminos diferentes.


[i] Burgess, Anthony. 1989. ‘A Meeting in Valladolid’ en The Devil’s Mode. New York: Random House. 3-21.

[ii] Francia, por su parte, no cuenta con un grand écrivain national, o por lo menos no hay acuerdo sobre cuál debería ser.  Ver http://cultura.elpais.com/cultura/2015/04/22/babelia/1429714206_990572.html

[iii] John Anthony Burgess Wilson (25 de febrero de 1917 – 22 de noviembre de 1993) Compositor y escritor inglés, autor entre otras obras de “La naranja mecánica” (1962).

[iv] Toda especulación sobre un cruce entre Cervantes y Shakespeare tiene sentido si seguimos la corriente “Stratfordiana” que acepta a William Shakespeare (oriundo de Stratford Upon Avon) como el autor de las obras que se le atribuye,. Existen grupos que se oponen a esta idea, como es el caso de los “Oxfordianos” que creen que el conde de Oxford, Edward de Vere, sería el verdadero autor de estas obras. Otras corrientes apuntan a Francis Bacon o Christopher Marlowe en lugar de de Vere.

[v] Archivo General de Simancas. MECD. AHN,CONSEJOS,44826,Exp.1

[vi] https://es.wikipedia.org/wiki/Hospital_de_la_Resurrección

[vii] Puede leerse en español en http://manualdeultramarinos.blogspot.com.ar/2016/04/encuentro-en-valladolid-by-anthony.html

[viii] Miguel de Cervantes. El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Capítulo XXII: De lo que sucedió al famoso Don Quijote en Sierra Morena, que fue una de las más famosas aventuras que en esta verdadera historia se cuentan. Y capítulos subsiguientes.

[ix] Cuyo nombre original es “Mr William Shakespeare’s Comedies, Histories and Tragedies”

[x] http://www.telegraph.co.uk/culture/culturenews/7450874/Shakespeare-18th-Century-work-Double-Falsehood-is-his-lost-play.html

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