Encierro, por Alicia Virginia Muzio

“La Crítica del Dolor”, obra de Macedonio Fernández, (o el Arte de Vivir), la pasé varias veces por alto; su nombre me producía inestabilidad oral, y casi no podía pronunciarlo. Creo que es momento de confesarles, que sufro de inestabilidad oral, y mis discursos son generalmente dobles, por lo que recibo reacciones negativas;  lo que la gente no toma en cuenta es que al tener personalidad triple (que no tiene nada que ver con la múltiple), me resultan escasas hasta las dobles. Quizás en realidad sea mi doble vida. El caso es que hace poco tiempo pude meterme dentro de la Critica del Dolor, y pronunciarla magníficamente. Jugué con cada término conocido como: felicidad, hedonismo, vida, existencia… llevándolas a un plano sin cuestionamientos, sólo el placer de escucharlas al pronunciarlas en voz alta. Y también jugué con las otras, las desconocidas: eternidad, dolor, metafísica, práctica, Dios; bailándolas y buscando para cada una de ellas un ritmo diferente y ligando unas con otras para que fuera más fácil comprenderlas. Siempre lo hice frente a mis espejos, buscando siempre  escandalizarme de mi misma, que además de hacer el amor, es otra de mis grandes diversiones, quizás de mis grandes logros.

Pero lo que realmente tenían guardado para mí, estaba en el prólogo de la “Crítica del Dolor”: “tomar las reservas necesarias para cuando llegue la hora de que el Dolor se las tome con uno”…El encierro siempre es dolor. No intenten disfrazarlo, siempre es dolor. Y lo repito más claramente, aislarse es sufrimiento. Somos esencialmente sociables, aunque los solitarios no quieran.

Hace años le escribí una carta al Dolor, pero era un grito de ayuda más que un antídoto de reserva. Hoy me encuentro con el Dolor encima, y no sé si logré hacer buen acopio de las reservas necesarias para enfrentarlo. Pero mi presente está, y es hoy, y otra vez tocando mi última y más bella cuerda el maestro me dice que no hay nada más definitivo que un presente bien llenado, y yo siento que la plenitud de mis días serán mi eternidad (sin intenciones de parodiarlo).

En estos momentos, si ustedes estuvieran acá, verían que hay “quién o qué” acaricia mi cabeza con gesto amoroso diciéndome que no tengo por que desesperar de alcanzar una verdad favorable a la dicha humana, y yo sé, que no sé, si alguna vez sabré algo irrefutable. Lo único irrefutable es mi buena intención de vivir.”

Entonces volemos a los versos de Fito: “Los días cantan la historia, del hombre al borde del hombre. Los días cantan mañanas, los días no tienen miedo, solo se trata de vivir, esa es la historia…”

Ando ahora, en busca de alguna reserva para apaciguar este dolor de tanto encierro. ¿Y usted?

0 Comentarios

Dejar una respuesta

XHTML: Se permiten las siguientes etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>