Peckinpah y después

Acerca de la remake de “Perros de Paja” 2008

“El cielo y la tierra son crueles, tratan a todos los seres vivos como si fueran perros de paja”

Lao-tzu

Hace poco, pasando canales en la tele, me detuve en una escena que reconocí como de una película que no era la que estaba viendo. Se trataba de una remake de “Perros de paja”, cuya existencia desconocía.

La versión original fue dirigida en 1971 por Sam Peckinpah y protagonizada por Dustin Hoffman y Susan George en los papeles principales. El film es profundamente perturbador, y dispara sensaciones encontradas. En la era pre-Netflix, cuando un fin de semana lluvioso uno se apersonaba en el videoclub del barrio y revisaba las cajas de los VHS expuestas en bateas de dudoso ordenamiento, lo único que servía de referencia para saber si tal o cual película era buena o no, era la recomendación del empleado del video o la breve reseña que aparecía detrás de la caja.

Por suerte, o desgracia, hoy en día contamos con numerosos “trailers” y comentarios online que pueden consultarse desde cualquier celular. En esos tiempos creo que jamás hubiera alquilado Perros de paja, siendo que la descripción de la caja no ofrecía una trama llamativa y además subrayaba la “excesiva violencia” del film. El título, que necesita explicación aún cuando uno haya visto la película, no resulta tampoco atractivo.

Así que hasta hace poco no la había visto. Un amigo me dijo que eso no podía ser, que tenía que hacerme un minuto (bueno, unas dos horas) para verla. Le hice caso y la descargué por Torrent. Mientras la miraba me acordaba de él y su familia porque inicialmente la trama no me atrapó y después… tenía ganas de matar a medio mundo.

“Perros de paja” es, sin embargo, una joya del cine de los 70s y produce el efecto típico de las grandes películas: la sensación que transmite persiste más allá del film y hace que uno vuelva a él, para repensarlo.

Reconstrucciones

Entonces, ¿por qué hacer una remake de una película que ha funcionado bien en su tiempo? La respuesta inicial, es simple: Porque “por la plata baila el mono”, y si hay remake es porque cierran las cuentas.  Pero el cine es arte (esto da para un artículo aparte) y la respuesta debe tener también sentido estético. En estos términos una remake se justifica cuando hace algún aporte que agrega valor a la versión original. Las razones podrían englobarse en estas categorías:

Aggiornamiento: Cuando existe una película con una buena historia que las nuevas generaciones no conocen (ni siquiera oyeron hablar de sus actores principales), y se hace una nueva versión con “caras conocidas” para volver a ponerla en pantalla. También es el caso de las “versiones” locales de éxitos internacionales. El aggiornamiento responde, en muchas ocasiones, a la falta de nuevas ideas para guiones cinematográficos originales, por lo que se decide reflotar un éxito anterior.

Disponibilidad Tecnológica: uno de los grandes “disparadores” de remakes es la posibilidad de lograr hoy en día efectos especiales que eran inimaginables (o por lo menos muy difíciles) de conseguir en el pasado. El cine se ha visto “revolucionado” por el avance de la informática y de la capacidad de procesamiento de video. Así se justificó por ejemplo la remake de “Psicosis”  (Psycho,1998) del director Gus Van Sant, quien se basó en notas de Alfred Hitchcock para filmar escenas que el maestro del suspense no había podido lograr, por limitaciones técnicas.

En algunos casos, la tecnología permite hacer una versión “más creíble” de un clásico del cine fantástico o de terror cuya puesta en escena quedó obsoleta. Por ejemplo, “La cosa” (The Thing,1982) retoma el clima claustrofóbico del film “El enigma de otro mundo (The Thing from Another World,1951) en el que un equipo que trabaja en la Antártida queda aislado junto con una criatura que puede adoptar cualquier apariencia y que los va matando uno a uno. En este caso, la remake resulta más efectiva por estar plagada de escenas escalofriantes, gracias a los efectos especiales.

Sin embargo, hacer re-versionados que solo actualizan los detalles técnicos no es garantía de nada. “La máquina del tiempo” (The Time Machine, 2002) superó ampliamente en despliegue tecnológico a su predecesora cuarenta años anterior, pero la versión con Rod Taylor es inolvidable, y ganó en su momento el premio Óscar a los Mejores Efectos Especiales.

Re-Escritura: Cuando una película se “recrea” para que la historia tenga un nuevo significado, o una cierta “vuelta de tuerca”. En muchos casos esto se logra con un cambio de contexto (época, lugar, grupo de pertenencia, etc.) de la historia original y sus personajes, lo que plantea nuevos giros dramáticos. Esta opción es una de las más interesantes, en cuanto “construye” algo nuevo sobre el material existente y lo re-significa. Por ejemplo Terry Gilliam recrea en su “barón Munchausen” las mismas aventuras que se narraron en la literatura y en filmes anteriores, pero con un personaje ya viejo que emprende la búsqueda de sus maravillosos amigos, cuyas vidas han cambiado radicalmente. O el caso de la película de los “Brady bunch”, que mantiene a los personajes de la serie naif de los 60-70s, en el mundo de los 90s, convirtiéndolos en parodias de sí mismos.

“Prueba de concepto[1]: Tomar una buena película y volver a hacerla como demostración de que “puede hacerse”, que el director, los guionistas, los actores, y el resto del equipo, está a la la altura de sus pares del original, y por ende se comparan con ellos.

Perros de Paja

La remake de “Perros de Paja”, con la dirección de Rod Lurie, se estrenó en 2011 (a partir de ahora nombrada como SD11), cuarenta años después que la versión original (que se nombrará SD71), contando prácticamente la misma historia: una joven pareja, David y Amy Summer, viaja a un pueblito donde ella se crió, a alojarse en la vieja casa familiar que ahora está desocupada. Allí David espera poder avanzar con su trabajo en la tranquilidad de los suburbios. Amy se reencuentra con gente que conoce desde la infancia, y con Charlie, un antiguo novio, que se ofrece junto a sus amigos a hacer las reparaciones del techo del granero. A lo largo de su estancia, se contraponen las formas violentas con las que los pueblerinos se manejan (con Tom Hedden en SD71 o Heddon en SD11 como su máximo referente) y el comportamiento confraternizador de David que en este entorno es un “extraño”, por provenir de la ciudad.

Los lugareños también miran con deseo a Amy, joven y deseable, que hasta hace pocos años convivía con ellos. Entre desaires y provocaciones, ella es atacada por su ex novio Charlie, y luego violada por uno de sus amigos. Ella evita contarle sobre esto a David y trata de que abandonen la casa y el pueblo.

El quiebre final de la historia se produce cuando la pareja atropella a Niles (Henry en la versión original, Jeremy en la de 2011), el retrasado del pueblo, y decide llevarlo a la casa para atenderlo y esperar una ambulancia. El personaje de Tom Heddon, al no encontrar a su hija, y enterarse que estaba con Niles, supone que este le ha hecho daño y se dirige a la casa junto a Charlie y sus compañeros a exigir que le sea entregado.

Viendo el grado de ebriedad y de excitación de estos hombres, y temiendo que pretendan justicia por mano propia contra un inocente, David decide no entregarlo hasta que venga el comisario, que cuando llega es atacado por el grupo. Enardecidos, deciden entrar por la fuerza a la casa. David comprende que se trata de una situación en la que los intrusos no los dejarán con vida, y se las ingenia para reducir uno a uno a los agresores con las herramientas que cuenta, dañándolos violentamente, en contraposición a su naturaleza pacífica.

Censura

Sam Peckinpah ya había retratado la violencia en 1969 con la película “Grupo salvaje”. “Perros de paja” implicaría subir un escalón más, logrando que la violencia no fuera un complemento, sino el eje principal de la trama.

Este film, hipnótico y perturbante, se estrenó en Gran Bretaña sin la escena de la violación, y estuvo prohibida en diversos países durante años. Posteriormente se difundió en VHS/DVD en una versión recortada por decisión del Consejo Británico de Clasificación de Películas. Recién en 2002 se levantó la prohibición para reproducir la versión completa.

La película forma parte de una tendencia del cine de la época a enfrentar al espectador con historias e imágenes de mayor violencia, como es el caso de la Naranja mecánica, The French Connection o Harry el sucio, todas estrenadas en el mismo año que Perros de Paja.

Tan lejos, tan cerca

Las diferencias entre ambas versiones son mínimas, aunque en algunos casos representen un cambio significativo. La secuencia de títulos sirve en cada versión  como medio para ubicar al espectador en la locación en la que se desarrollará la historia. El SD71 se trata de un pueblito del West England, en SD11 es Blackwater, un pueblo del Mississippi, al sur de los EEUU. Este cambio espacial no altera la confrontación del tipo “civilización o barbarie” que atraviesa la historia, pero hace diferencia en el lugar que ocupa David, que en la versión original es extranjero (norteamericano en UK) además de citadino. En SD11, viene tan solo de otro Estado, demostrando la brecha cultural que puede existir dentro de un mismo país,

Otra diferencia sustancial está en el cambio (propio) de época. SD71 se ubica apenas después de la década del 60, signada por la revolución sexual y los movimientos juveniles y sociales. En las primeras escenas del film se contraponen la cortísima falda de Janice Hedden y las imágenes del tradicional pub del pueblo en el que su padre, Tom Hedden compone el rol del clásico borracho. En SD11 el contraste se manifiesta en lo moderno del entorno (el bar, el estadio… etc.)  frente a las ideas retrógradas de los habitantes del pueblo.

El personaje de David en SD11 es más cool que el de la versión anterior. Es guionista de cine y su mayor problema en la historia consiste en ser un extraño en el pueblo. En cambio, el personaje interpretado por Dustin Hoffman además de extranjero es algo Nerd (es matemático) y se nota su dificultad para relacionarse con los extraños.

Amy se ha criado en el pueblo y por ende, entiende sus códigos. Si bien reniega de sus orígenes, entra en el juego de los que después serán sus agresores. En particular la Amy de SD11, que los provoca adrede, al desnudarse frente a la ventana abierta, por haber discutido con su marido que le ha dicho que si no quiere que la vean como un objeto sexual, no se muestre tanto frente a ellos.

En el principio

“Perros de paja” de 1971 se basó en la novela de 1969 “The Siege of Trencher’s Farm[2], de Gordon M. Williams, con una historia que difiere en varios puntos a la contada en la película. De hecho, lo único que se mantiene realmente es el tema del “asedio” a la granja (al que refiere el título del libro).

Los personajes principales no son David y Amy Summer sino el profesor George Magruder (de EEUU) y su mujer Louise (inglesa), que tienen una hija de ocho años, llamada Karen. Ellos se mudan a una vieja granja en Cornualles para que él termine un libro que está escribiendo.

No hay en la novela ninguna escena de sexo, y el personaje de Louise no tiene nada que ver con el de Charles Venner, que está casado y no participa en el ataque a la casa. Janice no es una adolescente, sino una niña de ocho años, que se pierde en la nieve. Henry Niles es un enfermo mental que ha escapado del psiquiátrico en el que estaba recluido, por haber asesinado ya a tres niñas. El ataque se desata cuando la pareja atropella a Niles y lo refugia en la casa hasta que llegue la policía, demorada por la nieve. Entonces los pueblerinos deciden que deben hacer lo suyo para impartir justicia y comienza el “asedio” a la granja. En el libro nadie muere, sino que los atacantes quedan heridos y deben responder ante la justicia por sus acciones.

El agente de Williams había pensado en Roman Polanski para llevar la novela al cine, pero el director no estaba disponible y Sam Peckinpah fue el que se hizo cargo de la adaptación junto con David Zelag Goodman. Cambiaron casi todos los detalles, pero mantuvieron el eje principal: el ataque a la granja.

De esta manera el relato original, emparentado por su desarrollo más con el género del western, se convierte en otra cosa, en un experimento social y psicológico relacionado con la violencia.

Peckinpah entonces elige un nuevo título, a partir de una expresión que suele usarse para describir a aquellos que aparentan poseer fuerza y poder, y que en realidad no lo tienen. “Perros de paja” es una denominación que ya aparece en el libro del Tao Te King (600 a.C), obra de Lao Tse y base del Taoismo.

Toma de posición

La versión cinematográfica (tanto la original como la remake) plantea situaciones que fuerzan la mirada contrapuesta del espectador, oscilando entre lo políticamente correcto y la condenación social.

La forma irracional y violenta con que Tom Hedden ataca continuamente a Henry/Jeremy Niles hace que sea sencillo ubicarlo como “el malo” de la película. También increpa al hermano del retasado para advertirle que no deje que se acerque a las chicas, porque de lo contrario él tendrá que hacer algo al respecto. Henry/Jeremy está desprovisto de toda maldad, y sin embargo, antes de que la violencia se desencadene alrededor suyo, el espectador (y solo él) sabe que ha matado sin intención a Janice. La suposición, no fundamentada de Hedden (que trata de hacer justicia antes de verificar qué ha ocurrido con su hija) resulta… cierta: el tonto es un peligro para las chicas, y contrario a lo políticamente correcto se impone la idea de que habría que haberlo mantenido alejado de Janice.

Otra zona moralmente distorsionada tiene que ver con los roles femenios de Janice y de Amy. Ambas son víctimas de los lugareños. Janice, contra toda recomendación de su padre, busca a Henry/Jeremy, trata de incitarlo sexualmente, y termina muerta. Amy envía mensajes ambiguos y Charlie Venner se ve animado a tratar de poseerla por la fuerza en lo que podría considerarse la violación más consentida de la historia del cine. Luego, sucede la verdadera violación por parte del amigo de Charlie. Una situación terrible y para nada justificable, pero que adquiere una carga distinta teniendo en cuenta que minutos antes Amy ha gozado, engañando a su marido. El espectador debe reaccionar al horror de la violación de Amy y al de la muerte de Janice desde una posición que no es del todo inocente, ya que da pie para el cuestionable “ella se lo buscó”.

El conflicto que se desarrolla principalmente en el film es el de David. Ha ido al pueblo para poder desarrollar con tranquilidad su trabajo (intelectual). Trata también de relacionarse con la comunidad. Pero  a lo largo de la historia es burlado por los lugareños, le ahorcan al gato, y violan a su mujer (aunque esto ella no se lo cuenta). Dentro de la casa también se suceden problemas con su pareja. Amy interrumpe continuamente su trabajo y hasta lo boicotea (cambiando cosas en la pizarra). Luego, lo presiona por no ser más duro con los empleados (Charlie y sus amigos).

David se mantiene conciliador, y el espectador espera continuamente que explote, como en “un día de furia” (muy posterior). Previo al ataque a la casa, David mantiene su actitud racional y llama al resto a no actuar impulsivamente.  Cuando todo se desmadra es capaz, a pesar del miedo que experimenta, de entender que la escalada de violencia  no puede terminar con la entrega de Niles, sino que en esas condiciones la pareja está condenada. Así, usando su intelecto como arma, convierte materiales domésticos en elementos para la contraofensiva. David pasa de ser la presa indefensa (como lo ha sido durante la cacería la perdiz en SD71, o el ciervo en SD11) para convertirse en un predador aún más despiadado, que no conoce límites hasta que toma conciencia y reconoce que “los he matado a todos”.

En esto radica la contradicción: El personaje racional se ha convertido, a sabiendas, en el más violento, y el espectador, llevado por el in crescendo de la trama  disfruta de esta reacción. El film muestra el uso de la violencia como medio para reprimir la violencia, genera reacciones encontradas y deja, en sus dos versiones, una sensación cuando menos amarga.

v.2011

Volviendo al principio… ¿Dónde queda la remake de “Perros de Paja”? La historia es prácticamente la misma. Aunque ha cambiado el lugar y la época, los conflictos básicos planteados en la trama se mantienen (No hay “vuelta de tuerca”).

La remake pareciera estar dentro de la finalidad de “prueba de concepto” (ya comentada) para demostrar que puede relanzarse esta historia para el público actual. El director Rod Lurie (Identidad protegida, El último asalto, La conspiración, Candidata al poder) se encargó de remozar “Perros de Paja” y reambientarla en EEUU.

James Marsden y  Kate Bosworth componen correctamente a la pareja central. Alexander Skarsgård conforma una versión más elaborada (y de mayor protagonismo) de Charlie Venner. Sobresale James Woods en el personaje extremo del “entrenador” Heddon, que pasa de la condescendencia a la golpiza en menos de lo que tarda una Ferrari en alcanzar su velocidad máxima.

A pesar del mayor despliegue en las escenas del asedio a la casa, el film conforma una versión light de aquella Perros de paja cuarenta años anterior. En todo sentido. Es que SD71 despliega todo su arsenal de incomodidad sin que medien muchas palabras.

Arranca la secuencia de títulos con unos niños jugando… entre las lápidas del cementerio del pueblo. Inmediatamente vemos a David algo perdido, y por otra parte a Amy con una polera ajustada que le marca los pezones (la cámara encuadra sus pechos). La siguen Janice y Bobby llevando… una antigua y oxidada trampa de caza… como regalo de Amy para David. Enseguida aparece Charlie, el ex novio. Se concreta la contratación para arreglar el techo del granero. David entra en el Pub y Tom Hedden hace una escena violenta y se enfrenta a la autoridad. Luego, Amy decide manejar camino a casa y casi atropella a Hedden y a Charlie… Todo esto prefigura sin explicaciones lo que va a venir, y se desarrolla en menos de siete minutos desde que culminaron los títulos. Pekimpah tira de una, toda la carne al asador y luego deja que se cocine muy lentamente sobre las brasas.

La remake, en cambio, se toma su tiempo para explicar lo que va sucediendo. En un marco donde predomina el color verde de los bosques y pantanos del sur de EEUU (frente a lo opaco de la campiña inglesa de la versión original), se contrapone la tranquilidad natural con el estampido de los disparos durante una cacería.

La Amy 2011 de Kate Bosworth podría considerarse más “turra” o por lo menos más consciente de que juega con fuego, y sin embargo el personaje interpretado por Susan George evidencia mejor el conflicto interior con el que se enfrenta. Con respecto al personaje de DavidJames Marsden hace un muy buen trabajo, pero no hay con qué darle a una interpretación de Dustin Hoffman.

En síntesis, la remake de “Perros de paja” es buena y entretiene… pero no deja de ser una película más que uno puede enganchar en el cable. En cambio la versión de los setentas… es un clásico que sigue poniendo los pelos de punta.

Volviendo a casa

El interrogante final está en el hecho de que la remake termina cuando David se da cuenta de que ha matado a todos los agresores. Ahí aparecen los títulos… y parece que faltara algo. Por algún motivo no han aprovechado el resto del final de la versión original, en la que David pregunta a una atónita Amy si está bien, y se va a en el auto con Niles, para llevarlo a su casa. Ahí sobreviene el dialogo final, que sinteriza todo.

Niles: No sé como volver a casa.

David: Está bien. Yo tampoco.


[1] Una prueba de concepto o PdC (del inglés “proof of concept”) es una implementación, a menudo resumida o incompleta, de un método o de una idea, realizada con el propósito de verificar que el concepto o teoría en cuestión es susceptible de ser explotada de una manera útil.

[2] No hay edición impresa en español de esta novela. En ediciones posteriores se publicó con el nombre de la película: Straw Dogs.


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