Lluvia negra

ESTUDIO DE RADIO. VOZ EN OFF, FRENTE AL MICRÓFONO.

LR4: “Buenas noches amigos. Llueve. Y una vez más la muerte sale a la calle, y se embosca en las sombras alucinadas.

Si, mis amigos: la muerte camina en la lluvia.

No es esta una frase literaria, es una realidad dolorosa, brutal, increíble, que estremece de horror a Buenos Aires. ¿Quién es S. López? ¿Quién es el vesánico criminal que mata bajo la lluvia y deja su tarjeta junto a la víctima como quién, terminada una obra de arte, estampa su trágica firma?

¿Es un exhibicionista morboso? ¿Un paranoico?

Dejemos para el cine la teoría del hombre y la bestia. S. López mata para robar. Y actúa tan diabólicamente que a pesar de haber cometido seis crímenes en tan sólo tres meses, no se tiene la más mínima pista de su identidad. El pavor se ha clavado como una zarpa en el corazón de la Ciudad.

Llueve esta noche, amigos míos. ¿Estará ya S. López en acecho, a la espera del desdichado que el azar convierta en su séptima víctima?”.

lluviaN1Antes de que hayan transcurrido tres minutos de la película, mientras la voz en la radio se diluye, se ve a alguien que baja de un colectivo y camina por una calle solitaria (¡la calle Malabia!). A los 3´15´´ se encuentra con la muerte. El asesino deja su tarjeta, y se aleja, seguido por la mirada de la cámara subjetiva, que cada tanto “se esconde” detrás de un árbol, hasta que lo ve entrar a una casa.

Minutos más tarde nos enteramos de que el crimen ha sido visto por un punga, el “pianista” Barquinazo (Angel Boffa), que ofrece el dato al periodista Lucho Rivas (Horacio Peterson), pero este lo conecta directamente con el policía encargado de la investigación, el inspector Lima (Eduardo Cuitiño).

Así, a los 8:30 minutos del film, la policía se entera dónde vive el asesino. El problema es que no vive solo, sino que se hospeda en una casa de inquilinato: la pensión “Babel“. El resto de la trama consistirá en desentrañar quién de los extraños personajes que allí se alojan es “S. López”.

Se trata de “La muerte camina en la lluvia”, película argentina en blanco y negro dirigida por Carlos Hugo Christensen, y estrenada (hace más de sesenta años) el 7 de septiembre de 1948.

El policial argentino

Ya desde la década de 1930 la floreciente industria cinematográfica argentina viene ofreciendo cada vez más films de temática policial. Esta tendencia se afianza en los 40s y 50s. lluviaN2Es en esa época que en Estados Unidos alcanza su apogeo el llamado “Film Noir” (o cine negro), con tramas que derivan primero del “policial negro” norteamericano (siendo uno de sus más tempranos exponentes “El halcón maltés” (1941) de John Huston), pero que luego amplía su universo a situaciones en las que predominan los hechos delictivos y criminales, como parte de la realidad cotidiana del “héroe”. Estéticamente el Noir hace uso de la (poca) luz y de las sombras para resaltar la psicología “oscura” de sus personajes.

El cine argentino, por su parte, compite con el norteamericano en sus mismos términos. Es en este período que brillan las realizaciones de directores como Hugo del Carril, Román Viñoly Barreto, Mario Soffici, Hugo Fregonese, y Carlos Hugo Christensen.

lluviaN3Los autores que les sirven de inspiración lo son también en el ámbito internacional. Así la exitosa novela “la bestia debe morir[i] de Nicholas Blake[ii], tuvo su primera adaptación cinematográfica en la Argentina,en 1952,con la dirección de Román Viñoly Barreto y el protagonismosiempre brillante de Narciso Ibáñez Menta. Recién en 1969, Claude Chabrol dirigiría su versión Francesa.

Antes de que Alfred Hitchcock y François Truffaut llevaran a la pantalla obras del autor Cornell Woolrich (más conocido por sus seudónimos William Irish o George Hopley), ya León Klimovsky había filmado en argentina “El pendiente” (1951), basada en el cuento “The Death Stone”, y Carlos Hugo Christensen se había despachado con “No abras nunca esa puerta” (1952) adaptando “Somebody on the Phone” y “Humming Bird Comes Home”, y “Si muero antes de despertar” (1952) basada en el cuento homónimo de Woolrich.

La versión local del “Cine Negro” no posee, como en el caso de los filmes norteamericanos, un protagonista definido, como son sus detectives emblemáticos Spade y Marlowe. Aquí el eje gira alrededor de varios personajes, algunos moralmente ambiguos, o cuya intencionalidad resulta difícil de definir. Conviven criminales, mujeres fatales, marginales y estafadores, pero dentro de la óptica de las temáticas sociales propias de la Argentina.

lluviaN4Bajo la lluvia

La muerte camina en la lluvia” está basada en La novela de 1939“L’assassin habite au 21”(El asesino vive en el 21) de Stanislas-André Steeman, que ya había sido llevada al cine por Henri-Georges Clouzoten 1942.

La adaptación estuvo a cargo de Cesar Tiempo, quetraslada la acción de Londres a Buenos Aires, convirtiendo al “Mr Smith” del original en el local “S. Lopez”. El film transcurre en un marco de claroscuros que remiten al expresionismo alemán y que, junto con la música de George Andreani, logra una atmósfera asfixiante y llena de suspenso.

Babel

La pensión dista bastante de la casa de inquilinato barato de principio del siglo XX, habitada principalmente por inmigrantes europeos. No se trata del “conventillo” o la “casa chorizo”, sino que el edificio de dos plantas asemeja más a un Petit Hotel, en el que sudueña, la Sra Duval (Margarita Corona), hace más las veces de anfitriona que de administradora de recursos.

lluviaN5Los habitantes de la pensión son extremadamente variados: Boris Andreieff (Guillermo Battaglia), supuesto actor ruso; el doctor Robledo (Nicolás Fregues), un cirujano sin permiso para ejercer la profesión; “Merlín” el mago hindú (Pablo Acciardi), Norton (Carlos Perelli), pintor aficionado; el relojero Lamas (Juan Corona) y el matrimonio Vargas (Agustín Orrequía y Amalia Sánchez Ariño). Para dar más color a la historia, en la pensión vive Lila Espinoza, la novia del periodista, protagonizada por Olga Zubarry.

Como giro argumental, y por un desliz de Lila, todos sabrán pronto que la policía vigila la casa porque allí vive “S. Lopez”. El peligro que hasta ahora se encontraba “afuera”, en la calle, se traslada al interior y nadie sabe quién, bajo el mismo techo, es un despiadado asesino.

lluviaN6El clima se vuelve opresivo: la excentricidad de los personajes viene a reforzar la desconfianza en el “otro”, en el que es diferente, que se vive en la sociedad de la época.

De todas formas, y a modo de distensión, se suceden escenas ligeras y graciosas entre los momentos de mayor suspenso, como cuando el Inspector Lima informa que “… la policía dará un comunicado a la prensa ofreciendo 5000 pesos al que proporcione una pista decisiva” y el “pianista” Barquinazo, que ha dado el dato pregunta “¿5000 morlacos? ¿Descuentan el 8% para la jubilación?”.

Trilogía

En igual línea, y del mismo director, le siguieron las ya mencionadas “No abras nunca esa puerta” (1952) y “Si muero antes de despertar” (1952) con las que Christensen conforma su “trilogía Noir”.

No abras nunca esa puerta” presenta dos relatos de suspenso de William Irish (Woolrich) adaptados por Alejandro Casona: “Alguien al teléfono“, en el que un hombre pretende ayudar su hermana acuciada por deudas de juego y misteriosos llamados telefónicos, y “El pájaro cantor vuelve al hogar” que cuenta la historia de una anciana ciega que recibe, después de años de ausencia, la visita de su hijo y dos compañeros. Pronto comprende que son los maleantes que han participado de un sangriento robo, y deberá tomar dolorosas decisiones.

lluviaN7Si muero antes de despertar” iba a ser un relato más de “No abras nunca esa puerta”, pero creció lo suficiente como para conformar un film independiente. Retoma el tema de “M el vampiro negro”, adaptándolo a nuestro “hombre de la bolsa”.

En ella, un niño descubre quién es el misterioso secuestrador de niñas que acecha a la salida de la escuela, pero no puede decir nada por un juramento que ha hecho.

“de las mejores obras de suspenso en la historia del cine argentino, a pesar de un protagonista fuera del tipo y edad, la atmósfera sombría del relato parece dar vía libre a Christensen para mostrar su catálogo de negritudes. Las escenas de violencia con los chicos son de vigor y ferocidad inigualados. Los momentos familiares, sinceros en su simpleza. La fotografía de Pablo Tabernero, excelente. También puede verse como un estudio sobre los miedos de la niñez incluyendo una secuencia onírica” declaran Raúl Manrupe y María Alejandra Portela en su texto “Un diccionario de films argentinos[iii].

Hoy

¿Tiene sentido ponerse a rememorar un film como “la muerte camina en la lluvia”, después de tanto tiempo? El poeta y dramaturgo T. S Eliot(1888 – 1965) dijo de las obras de William Wilkie Collins (1824 – 1889) “…no hay ningún novelista contemporáneo que no pueda aprender algo de Collins en el arte de interesar y emocionar al lector“.

De igual forma “La muerte…” no deja de ser un modelo de construcción del suspenso desde el guión y la estética. El manejo de las luces, el desarrollo de los personajes, el equilibrio entre humor y suspenso, la convierten en referente esencial de un género que alguna vez floreció en la Argentina.lluviaN8

Bueno muchachos, creo que nos merecemos una pequeña distracción- dice el inspector Lima una vez resulto el caso –Vamos a ver esa película- señala la cartelera del Cine Real[iv], donde proyectan… HOY: “la muerte camina en la lluvia[v]

 


 

[i]La bestia debe morir fue elegida por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares para iniciar la famosa colección El Séptimo Círculo, de la Editorial Emecé.

[ii]Nicholas Blake, seudónimo del poeta Cecil Day-Lewis.

[iii]Manrupe, Raúl; Portela, María Alejandra (2001). Un diccionario de films argentinos (1930-1995). Buenos Aires, Editorial Corregidor. ISBN 950-05-0896-6.

[iv] El Cine Real se encontraba en Esmeralda 425. Allí se estrenó, en 1933, la primera película sonora argentina “Tango”. En 1998 fue convertido en un garaje.

[v] La muerte camina en la lluvia, Carlos Hugo Christensen, Argentina, 1948.

Comments

Lluvia negra — 2 comentarios

  1. Muy bueno el tratamiento, manejado el suspenso—tal es asi que haciendo un curso con maxi, en este caso me voy a atrever a escribir un cuento—-no para leer, sino para contar en publico, respetando por supuesto la fuente de inspiración-gracias———————

  2. Me gusta mucho el tratamiento que da Sergio Alberino al tratamiento del policial desde el punto de vista cinematográfico.