“La Segunda Muerte”, de Santiago Fernández Calvete

segMuerte1Primera escena: llanto de un bebé, fuego, la sombra de una mujer.

Dos mujeres en un auto. Una está por parir. La mayor, su madre, le pregunta ¿No es varón, no?

La mujer embarazada se baja del auto y comienza el trabajo de parto. Corte.

Por la ruta viene una camioneta. Viaja un señor acompañado de un niño, su hijo. Él le pregunta si alguna vez la contará qué pasó con su madre. Él le dice que se ha ido.

De pronto divisan una Virgen y un rayo en el cielo. Detienen el auto, baja el niño a ver qué pasó.

La voz que narra la historia, es una policía, Aiello, quien se ha refugiado en el pueblo – Pueblo Chico huyendo de una historia de muertes, infertilidad y venganza. Dice “…Mi historia y estas historias son de venganza…” Corte.

Una camioneta abierta en medio de un camino. Arrodillado, en posición de rezo y con un rosario, aparece un hombre calcinado. No hay escena de fuego alrededor.

La voz narradora duda, razona frente a lo inexplicable.  Corte.

Nuevamente el padre con su  hijo. La voz en off dice: “…La única razón para vivir es no tener ninguna razón”

Ahora integra la voz al personaje de la policía quien entra a su casa y hojea un diario de 1975 donde se ve una foto de una mujer con su bebé y otra de un sacerdote.

Nuevamente se vuelve a la escena del muerto  (Marcelo Ocampo). Comienzan a unirse los personajes. La mujer que estaba con la parturienta, es la hermana del occiso, madre de la joven. Ella pregunta ¿Por qué se murió si es nena?

En un hotel, se están registrando el padre y el niño. Este  se saca unos guantes blancos que siempre lleva puestos y toca un cuadro con una foto. Inmediatamente ve imágenes de situaciones pasadas relacionadas con la mujer del cuadro. La voz de la policía, en off, lo nombra “El Mago”, anticipando de esta manera el rol que cumple este niño en la película. Clarividencia retrocogntiva, dice él mismo que se llama su poder fantástico, mientras juega permanentemente con un cubo mágico.

Nos enteramos que padre e hijo llegan a ese pueblo a pedido de ”El Mago”. Aparentemente vienen para que el niño haga videncias con los clientes que consiga en el Pueblo, pero también será una pieza fundamental en el descubrimiento del crimen.

Nuevamente se escucha el llanto de un bebé, junto a otra voz en off que cita unos pasajes bíblicos “…Aquel quien después de haber quitado la vida tiene el poder de arder en el infierno…” Aparece en escena el hermano del primer fallecido, también en posición de oración con un rosario  y quemado, sin restos de fuego alrededor.

Tanto la forense como el Intendente, quieren cerrar el caso aduciendo que fueron muertos por un rayo. La policía necesita encontrar una respuesta, en principio desde el razonamiento deductivo.

Se encuentra con “El Mago” quien dice que alguien está enojado con esa familia. También habla con el párroco el que vacila, sospecha que esto es obra del diablo, pero no se atreve a decirlo.

En paralelo, la mujer policía entabla una relación amistosa con “El Mago”, quien además de descubrir la historia que ella oculta de su pasado, y dado que el niño solo puede tener videncias a partir de fotos, y que el padre le rompió todas las imágenes de su madre, la policía le saca una foto al padre del niño para que éste pueda descubrir le verdad de lo que pasó con su madre. Cosa que más adelante logra.

De a poco se va definiendo que la causa de fallecimiento de ambos muertos es combustión espontánea. Se prenden fuego de adentro hacia afuera. Obra, acusan, del diablo.

segMuerte2La hermana  de los dos fallecidos, se queda a resguardo, rezando en la Iglesia.

Otra vez el llanto de un bebé, la voz en off y una imagen de la virgen.

Mueren del mismo modo, la joven madre y su bebé.

Con estas muertes, se ensaya la hipótesis de que fue Estela, la joven parturienta que enloqueció al quedar embarazada sin un padre que se haga cargo. Así es que fue matando a sus tíos, y refuerza esta hipótesis el llanto de bebé que se escucha.

Es la explicación “razonable”.

La policía habla nuevamente con el cura e incorpora de lleno “El Mago” en la búsqueda de la verdad. Él insiste que quien opera esas muertes es la Virgen, ya que él ve una mujer como la virgen y el pesebre vacío. Además oye una voz que le dice:”mataron a mi hijo”.

El sacerdote dice “La mejor treta que tiene es hacernos creer que no existe”, refiriéndose a un texto de Baudelaire sobre el diablo.

Se establece un diálogo sobre la relación entre la magia y la religión.

Cuando la policía revela las fotos que fue sacando de las distintas escenas del crimen, en la primera foto aparece una imagen de la Virgen, de manera inexplicable. La policía comienza a creer más en “El Mago” que en los razonamientos.

Nuevamente, escena de la iglesia, la hermana orando. De golpe se oye el llanto de un bebé, una voz en off recitando los mismos salmos, la imagen de la virgen. La mujer aparece muerte del mismo modo que los anteriores.

Hasta el Obispo interviene, avalando las visiones del niño.

Cada escena va sumando en tensión e introduce al espectador en la explicación paranormal. No es posible que eso suceda, pero no hay otra explicación.

No hay respuestas para los hechos.

“El Mago” y su padre están por partir. Antes de ello, el niño va a la iglesia.

En la casa, el tocadiscos gira alocadamente, ella escucha una voz diciendo “mataron a mi hijo” y se enfoca en aquella página del diario, donde cuenta que una mujer que acababa de tener un bebé está desaparecida. La foto del sacerdote es el Obispo, de joven. La mujer desaparecida se llamaba María.

En el mismo momento, escena del pueblo en misa, oyendo un sermón sobre la fe.

“El Mago” está sentado en el piso de la iglesia. En medio del sermón aparece la imagen de la Virgen quien le pide al párroco que  lea dos pasajes de la Biblia. Mateo 7.16 y Apocalipsis 21.8. Todos ven la aparición. La voz en off se transforma en una voz demoníaca y el clímax se logra con el incendio de la parroquia. Establece un diálogo con el niño.

Al mismo tiempo la policía está cavando en un lugar cerca de la iglesia. Encuentra el cuerpo de una mujer y un bebé.

En el mismo plano, se ve una escena de un hecho pasado donde se encuentran hombres y mujeres disfrazados reviviendo el nacimiento de Jesús. Recordemos que la película transcurre durante la Navidad. La mujer, que está interpretando a la Virgen es la misma que aparece en la foto como desaparecida. El pesebre, donde debía estar su bebé, quien ocupaba el lugar del niño Jesús, aparece vacío. Se ve que quien asesina a esa mujer es Estela Ocampo, hermana de los dos muertos.

Una vez que se descubre este doble crimen, el Obispo va a ponerle flores en el lugar donde encontraron los cuerpos. Se aparece nuevamente la  Virgen.

“El Mago”, ileso, vuelve con su padre.

Mientras aparecen los títulos, se ve a una mujer que va a la comisaría a radicar una denuncia por malos tratos – la madre de “El Mago” – y la policía le dice que en este momento no la puede atender, que espere. Ella se va dejando sus guantes. Los mimos que usa el niño.

Frente a un hecho policíaco, la respuesta transita en la búsqueda de una respuesta racional y el encuentro de evidencias de carácter mágico, en este caso la religión es un elemento más, donde se llega a la resolución de un caso real cuarenta años después, a partir de pistas huellas, que aparecen en las yemas de los dedos de un niño, quien a su vez, necesita resolver un hecho de su vida personal.

Y por ahí camina la película. Dando una vuelta  más: No sólo es la videncia del niño, ni las apariciones que nosotros, espectadores, sabemos que tienen aquellos que están por morir. Esa aparición es real y deviene en imaginaria.

segMuerte3El guión se mueve entre la exposición minimalista, y la ensoñación más etérea, Excelente fotografía de Darío Sabina, que trabaja por un lado con la primera con tonos fríos y grisáceos que da una idea de lejanía espacio-temporal y por otro con unos colores vivos y brillantes.

Una mezcla de ateísmo, fe, exorcismo, esoterismo y magia logran crear una atmósfera de misterio y terror religioso.

Definitivamente, una creativa historia de pueblo abandonado en el que suceden cosas inexplicables para la ciencia que deja un final abierto.

Fe y razón son dos fuerzas antagónicas Ese equilibrio inestable se rige bajo su propia lógica interna y en este caso logra  un whodunit  con elementos fantásticos.

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