La paradoja tecnológica: una foto de automóviles quietos

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Sobre el film “El gran atasco” de Luigi Comencini, basada en La autopista del sur de Julio Cortázar

L'ingorgo poster         Roma, Via Appia Nuova. Un terrible atasco de tráfico afecta a una larga caravana con miles de conductores que se dirigen a Nápoles. Estos incluyen un rico hombre de negocios que sostiene demagógicas ideas -que él dice que son socialistas- (Alberto Sordi), una joven hippie (Ángela Molina), un actor de cine de edad avanzada, Montefoschi (Mastroianni), dos parejas en crisis: una de mediana edad (Girardot y Rey) y otra joven (Depardieu y Miou Miou), una familia numerosa de Nápoles, unos jóvenes delincuentes en un Range Rover, unos chulos de buenas familias en un Mercedes…

Durante el largo día los personajes interactúan de una manera u otra. El contratista dice ser generoso con los infelices y luego se justifica a la primera solicitud de ayuda. Dentro de la gran familia la joven napolitana está embarazada y el padre quiere que aborte. El actor es reconocido y halagado por todos, incluyendo a una pareja que vive en una casa en ruinas al lado de la autopista y que está dispuesta a recibirlo durante la noche. El marido le ofrece a Montefoschi pasar la noche con su mujer embarazada a cambio de un empleo en Cinecittà. La hippie liga con un joven que transporta queso en un camión y ambos son acosados por los jóvenes delincuentes. Algunos napolitanos tratan de vender las mercancías transportadas despertando la ira del muchacho.

En un Volkswagen un neurótico raciona sus cigarrillos e, irónicamente, un grupo de niñas cantan canciones del partido comunista, luego superficialmente politizado de los Trabajadores para la Autonomía, -adjunto a la política moderada del PCI-.

Un hombre muere en una ambulancia (Ciccio Ingrassia), confortado por un predicador ecologista(José Sacristán). El empresario (como si de Berlusconi se tratara) quiere contratarle para su cadena de televisión, -para ejercer de telepredicador al servicio de un mensaje fascista-, pero su petición es rechazada. Durante la noche, el joven conductor es sorprendido por los matones que violan a la chica hippie. Los presentes en el Mercedes se ven tentados a actuar en primer lugar, pero contemplan la terrible escena divertidos, sin hacer nada. El hombre joven se pelea con su esposa, quien lo traiciona con su profesor (Ugo Tognazzi), invitado en el coche. Los jóvenes acogen al marido en su camioneta.

L'ingorgo 2Este es el film realizado en 1978 por Luigi Comencini. ¿Qué distancia hay respecto del cuento La autopista del sur de Cortázar? Entre otras cosas, se ha perdido la dimensión antropológica para subrayar tanto lo social como la contradicción moral y lo que en Cortázar era el marco de un posible encuentro amoroso entre la chica del Dauphine y el ingeniero deriva hacia una visión sociológica que no sólo hace referencia a los italiano y a los europeos, sino que alude al hombre occidental moderno. El político que encarna Sordi lejos está de la sensibilidad que posee el ingeniero del cuento, y no parece interesado en “encontrarse” con nadie sino más bien llegar cuanto antes a su destino, negando con permanentemente las circunstancias que lo rodean y aislándose en su propio egoísmo. Comencini aprovecha el personaje para despacharse contra la hipocresía de los políticos, exhibiendo en este caso de manera desaforada sus peores motivaciones. En todo caso parece contrastar con la joven hippie que encarna Ángela Molina, y que va a sufrir una violación.

Suponemos que el cine debe “ser fiel” al texto literario cuando un alguien decide adaptar un texto a la pantalla grande, sin embargo tal fidelidad resulta sino imposible, por lo menos impracticable, ya que nos encontramos ante soportes narrativos sumamente diferentes que sólo pueden compararse en su capacidad para narrar, fuera de ella, nos adentramos en el campo de las diferencias.

La reinterpretación que Comencini plantea en su película según el contexto italiano parece mucho más crudo que el cuento de Cortázar, resulta curioso que el origen del cuento que aparece mencionado en el acápite, sea de un diario italiano que llamó la atención del escritor argentino:

Gli automovilisti acaldati sembrano non avere storia…Come realtá,

Un ingorgo automobilistico impressiona ma non ci dice gran che.

Arrigo Benedetti, L´Espresso, Roma, 21-6-1964.

L'ingorgo 3Cuya traducción sería: Los automovilistas acalorados parecen no tener historia. Como realidad un embotellamiento automovilístico impresiona pero no dice gran cosa. Cortázar procura resaltar aquí una mirada distante de la conducta humana, más que los entretelones sociales que puedan derivarse de un embotellamiento de autos, le interesa esa perspectiva antropológica, y en ella, a mi entender, la gran paradoja tecnológica que sufre el hombre del siglo XX: subido a máquinas creadas para acelerarse a gran velocidad, sufren las consecuencias de su estancamiento en la carretera, viéndose privados de sus necesidades más primarias como son el alimento y el agua.

No cabe duda de que el punto de partida del film de Comencini es el cuento de Cortázar, pero esto no significa que el film terminado siga al pie de la letra el relato que le dio origen; más bien se orienta en otra dirección: la de la galería de personajes para hacer, con la excusa del embotellamiento automovilístico, un fresco de la sociedad italiana ( y como dijimos del hombre contemporáneo en general) intentando abarcar una vasta gama de posibilidades, cuyos extremos parecen ser el político y la joven hippie, y más allá podría vérsela como el absurdo en al que se somete a la sociedad contemporánea, el gesto de incorporar un elenco internacional parece avalar esta última lectura: en la película participan los españoles Fernando Rey, José Sacristán y Ángela Molina, los franceses Annie Girardot, Gerard Deppardieu, Patrick Deware y Miou Miou, y los italianos Alberto Sordi, Marcelo Mastroianni, Stefanía Sandrelli, Ugo Tognazzi y Ciccio Ingrassia. La sabiduría del director en este caso es que el resultado es algo más que la suma de sus partes. La película revela tanto el profundo malestar de la sociedad de consumo con un toque apocalíptico, puesto que en algún momento da la sensación de que el atasco no cesará jamás. No se trata de la visión revulsivamente apocalíptica que elige Jean Luc Godard (Week end, 1967). En su versión del relato cortazariano (mucho más distante de él que la de Comencini) en el que lo apocalíptico se franquea abiertamente, sino de un momento (el del atasco) en que esa tendencia apocalíptica y destructiva comienza a manifestarse.

L'ingorgo 4La progresión de cada historia está magníficamente lograda, teniendo en cuenta que en la película el atasco dura solo 36 horas, y no meses como en el cuento. Así es que con esta unidad de tiempo va desarrollando cada conflicto hasta llevarlo a su punto límite, gracias a lo cual Comencini puede desarrollar más puntualmente los conflictos y lograr que el espectador se interese por ellos, haciendo que los personajes se delineen como tales y no que queden tras la marca del automóvil que ocupan como en el cuento, en el que los conflictos particulares casi no tienen desarrollo, pues lo que importa es el embotellamiento en sí y lo que produce en cada personaje, y el efecto del paso del tiempo que resulta más inconmensurable que en la película. En el cuento, las identidades de los personajes están determinadas por el auto que ocupan, en cambio en la película de Comencini, los automóviles son solo el comienzo de un conflicto que derivará en otros diferentes en cada caso, en los que se va manifestando el aspecto más oculto de sus respectivas personalidades.

La película organiza estos conflictos en parejas o grupos de personajes. En la disputa de la pareja de mediana edad, la crisis se manifiesta por la pérdida de unas llaves, Carlo (Fernando Rey), un hombre que comienza a tener problemas en su rendimiento sexual con su mujer, acusa a Annie (Annie Girardot) de haber perdido las llaves, cuando es él el que las tiene en su poder; en la pareja joven de Franco (G.Deppardieu) y Ángela (Miou miou), y el profesor (Ugo Tognazzi) debido a la infidelidad de la mujer con el profesor; en el caso de la pareja que vive en una humilde casa a la vera de la ruta: Teresa (Stefania Sandrelli) y el marido de Teresa (Gianni Cavina) que ofrece a su mujer embarazada al gran actor Marco Montefoschi (M.Mastroianni) a cambio de un empleo en Cinecittá, la lista continúa, pero la película se reserva como último bastión ético la relación que sostienen el camionero Mario (Harry Baer) que junto a la joven hippie (Ángela Molina) terminan constituyendo lo único rescatable de ese desfile de mezquindades., y que prefieren olvidar la violación que ella ha sufrido y mirar hacia adelante. Lo único rescatable de la sociedad es el trabajador y la joven marginal que vive a su manera, como si el sistema hubiera corrompido a todos los demás estamentos sociales.

No es casual que esta película nos recuerdo por un lado El discreto encanto de la burguesía de Luis Buñuel, un hijo de Buñuel participó como asistente de dirección de la segunda unidad de producción, y de Roma de Federico Fellini, el guión es de Bernardino Zapponi, colaborador regular de Fellini.

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