La búsqueda de identidad

Un análisis de la película El aura de Fabián Bielinsky

Esta película fue la segunda y última filmada por el director Fabián Bielinsky, y estrenada en el año 2005, después del impacto que significó Nueve Reinas (2000). Fue elegida como la mejor película argentina del año 2005 e implicó una nueva búsqueda estética, ya que es un film más oscuro, sombrío, y ambiguo que su antecesor.

aura1El relato comienza con el protagonista solo, trabajando en la disección de un animal, trabaja con seres muertos y sin duda se identifica con los animales que embalsama, ya que él diseca animales para conservarlos y que tengan apariencia de vivos. Él también tiene apariencia de vivir, pero en verdad está como suspendido, esperando que algún hecho altere la monotonía asfixiante de su vida. Hay una frase que sintetiza su relación con el presente como puro vacío y expectativa de algo mejor: “Estoy esperando el momento”. La espera es un momento de ausencia de acontecimientos, un vacío entre dos momentos de intensidad. Ese momento llega cuando un colega lo invita a cazar en un fin de semana largo en la Patagonia. Nunca había ido a cazar antes, no tenía ningún tipo de destreza con las armas de fuego y como si esto fuera poco, siente un significativo rechazo hacia la muerte de animales. Un hecho imprevisto hace que su compañero deba regresar de urgencia a Buenos Aires. Está en el bosque, momentos después que su colega se haya reído de su torpeza con las armas y lo deje solo con el rifle. Él siente un murmullo y ve a lo lejos un ciervo. Se prepara para disparar, apunta y dispara. Da en el blanco, el único problema es que no era un ciervo, sino una persona. Después nos enteramos que se trataba de Dietrich (un guía de caza de la zona, jugador empedernido y que ejercía la violencia física y psicológica con su mujer). En ese momento sufre una crisis de epilepsia, y todo parece quedar detenido. El aura, ese momento de extraña iluminación, en este caso es el aura epiléptica, casualmente ocurre después del accidente y el punto de giro que sufre la historia. Después de esa muerte ya no hay vuelta atrás. Esteban tiene que pasar de especular e imaginar a actuar. La película juega con varias ambigüedades. Una de ellas es: ¿fue un accidente o un crimen? ¿se puede confundir un ciervo con un ser humano?. Es el momento que estaba esperando el protagonista, ese momento de excepcionalidad, que permite soñar con ser otro, con tener otra identidad.

aura2Como en las películas A pleno sol (1960) de René Clement o El pasajero (1975) de Michelangelo Antonioni, también habla sobre la pérdida y disolución de la identidad, sobre la identidad como simulacro, en un mundo cuyo mecanismo masificador es cada vez más eficaz. Las oportunidades escasas que tienen los sujetos de llevar a cabo actos excepcionales, heroicos, agudizan sus frustraciones. En el caso de la película, esa excepcionalidad tiene tres formas de alcanzarse: la enfermedad (la epilepsia como un desequilibrio neuronal que produce un descentramiento en la percepción del mundo, primer sentido del título, el aura epiléptica), el golpe perfecto (lograr un delito planeado hasta el último detalle. Una y otra vez en la película se ve al protagonista observando el tiempo que demoran los policías en llevarse las bolsas con dinero en un banco. Plantea un golpe ascéptico, sin derramamiento de sangre. Por supuesto, cuando el modelo ideal se pone en práctica todo cambia, y hay variables nuevas que permanentemente Esteban, el protagonista, debe incorporar.) y por último la imaginación (después de la muerte de Dietrich investiga en su casa secreta del bosque. Allí descubre que Dietrich planeaba un robo al camión blindado que iba a transportar el dinero del casino del pueblo. Lee los apuntes que tenía en una libreta, con fechas, horarios. Todo estaba previsto. Antes, revisa el cadáver y se queda con el celular del muerto. En las escenas siguientes, llegan los integrantes de la banda de Dietrich a las cabañas del guía de caza, donde se alojaba Esteban. Él dice no saber nada, pero cuando suena el celular de Dietrich en su habitación, debe inventar una historia: es cómplice de Dietrich, él se ha ido y lo ha dejado a cargo del robo. Comienza un momento en que tiene que convencer a la banda de sus conocimientos y ofrecer datos fehacientes de que no es un impostor. Logra, con algunas reticencias que su historia sea cierta, gracias entre otras cosas a su memoria fotográfica. Luego utiliza la ropa del muerto y va al casino. El cómplice que trabajaba allí lo increpa, porque descubre rápidamente que no es Dietrich. Esteban sigue con la versión de la fuga de Dietrich y el lugar que él le dio en el golpe. El cómplice decide abrirse porque se da cuenta que desconocía un dato clave. Tiempo atrás, Esteban presencia un fallido atraco en la fábrica Cerro Verde (ese dato estaba en los apuntes de Dietrich) y logra arrebatarle la llave del cofre del camión a Vega, que era un criminal infiltrado como guardia de seguridad. Esteban ignoraba que Vega ocuparía el cargo de tercer guardia (por llevar más dinero del acostumbrado, llevaban un tercer guardia adentro del blindado). Esteban les había dado a los integrantes de la banda la llave del cofre para abrir la caja fuerte con el dinero que estaba en el camión. Este haría una parada en un bar de la ruta, llamado El edén (según parece uno de los policías tenía una hija que vivía allí). Cuando sale del casino, Esteban desesperado intenta comunicarse con los asaltantes, pero sufre el segundo ataque de epilepsia. Cuando despierta, toma la ruta y se dirige al Edén, pero en ese momento los asaltantes , no sabían que había un tercer guardia que estaba en el interior. Se produce un tiroteo, mueren los guardias, pero el que estaba en el interior, cierra la puerta. El problema es que sólo se podía abrir desde el interior. Luego Esteban los orienta hacia la casa del bosque de Dietrich, donde había herramientas que permitirían abrir la puerta del camión blindado. Allí hay una discusión, y en un descuido de uno de los asaltantes que pensaba matarlo, Esteban se anticipa y lo mata con un revólver que estaba oculto en la casa. En la escena final, se lo ve al taxidermista embalsamando a un lagarto. Este animal puede ser pensado como un símbolo de la inmovilidad y el no cambio, ya que pasa largas horas tendido al sol. Como si la historia volviese al punto de partida. Este final ambiguo juega con varias posibilidades. La primera que todo fue un sueño, producto de la imaginación febril del protagonista, que soñaba con golpes perfectos que nunca llevaba a cabo. La segunda es que logró su objetivo, abrió la puerta del blindado, se quedó con el dinero y logró al fin, el robo (con crímenes incluidos) perfecto. La tercera es que no se quedó con el dinero y después de ese fin de semana de locura y ruptura de lo cotidiano, vuelve a su rutina como taxidermista, ahondada por embalsamar a un lagarto. Igual la vuelta a su vida anterior, en este caso, ya no será igual, ha matado a varios hombres, y ahora se suma un nuevo integrante a su vida. Lo acompaña el perro que tenía Dietrich, un perro negro que lo mira con unos ojos tan profundos que intimida. La mirada abre y cierra la película. Es una película también sobre el poder de la mirada, y cómo ella puede modificar o no la realidad.

aura3El encuentro con los otros siempre parece problemático para el protagonista. Cuando empieza la película está en su casa y le habla a su mujer a través de un vidrio, nunca aparece su rostro, y ese vínculo va de la incomunicación hasta concluir en el abandono. Al poco tiempo, su esposa, se va de la casa. Es significativo que nunca se muestre su rostro, en una película que tiene como uno de sus ejes principales la mirada y la observación a través de ella. En el segundo caso, el vínculo con un colega, también taxidermista, es de maltrato ya que critica a Esteban, el protagonista interpretado en forma sobria y equilibrada por Ricardo Darín, por tener una vida anodina, sin pasiones conocidas, más allá de su profesión, también se ríe de su introspección, de su dificultad para interactuar con el mundo y después de su falta de pericia para manejar las armas. Luego estas descalificaciones van adquiriendo un tono más grave. El momento en que el protagonista, que hasta ese momento era un ser gris, fracasado, humillado y motivo de burla para los demás, decide dar el paso de ser alguien, aunque sea tomando la identidad de otra persona. Esto implica riesgos, pero empieza a dar pasos nuevos. Habla con una mujer que le interesa (la mujer de Dietrich), construye una relación con el perro (era de Dietrich) y por último el contacto con las armas (va de la torpeza hasta la utilización eficaz cuando mata a uno de los asaltantes).

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