El vuelo de los viejos barriletes

Un análisis de Últimos días de la víctima (1982)

Este es el tercer film de Aristarain, con él cierra su primera y más memorable trilogía, que incluye además, La parte del león (1978) y Tiempo de revancha (1981). Está película sigue siendo considerada el mejor policial negro que se ha filmado en la Argentina (junto con Apenas un delincuente de Hugo Fregonese), y ha sido punto de partida para films posteriores que de algún modo continúan con un tono y una modalidad similares: Perdido por perdido de Alberto Lecchi, Nueve reinas de Fabían Bielinsky y Un oso rojo de Adrián Caetano. Se trata siempre de policiales sin policías o donde, con el objeto de focalizar el funcionamiento y mecanismo del crimen en sí mismo, no aparece la policía, una tradición inaugurada por Hemingway y que va a tomar luego el policial negro.victima1

El film de Aristaraín comienza mostrando un desfalco económico perpetrado por el clásico empresario corrupto de los tiempos de Martinez de Hoz, se trata Ravena (Julio De Grazia), que en rápido diálogo le confiesa a su secretaria y amante que se viene la caída, el desastre, pero él está tranquilo, ella lo saluda contenta y expectante de una huida con todo el dinero con su jefe y amante.

Mientras tanto, en el departamento de Ravena, Raúl Mendizábal (Federico Luppi) un asesino profesional que asume su trabajo como cualquier otro, espera pacientemente al empresario. El ingreso de Ravena a su departamento está marcado por la inquietud, suena una música anhelante y desesperada que va a reiterarse en varias oportunidades en el film. Ravena está convencido de que Mendizábal quiere robarle y éste deja que lo crea, sin embargo el asesino profesional no ha tocado absolutamente nada. Mendizábal cumple con su tarea y lee en el diario del día siguiente la noticia sobre el suicidio de Ravena. Se dirige a cobrar por su servicio y nos enteramos de que trabaja para una empresa internacional, mediante estas referencias Aristarain deja traslucir el modus operandi de ciertas organizaciones criminales vinculadas a empresas transnacionales en el país, durante la última dictadura militar.

En el guión de Feinmann aparece un tópico que suele tener presencia en el género, se trata del relato de William Wilkie Collins, “El cazador cazado”, pues tal es la situación en la que se va a encontrar el protagonista de esta historia. Como en todo policial, la trama esconde un revés, un pliegue o una duplicidad, que dicho sea de paso es propia del cuento mismo o de todo relato. La segunda historia oculta, sobre la que ya había hablado Hemingway en su famosa teoría del Iceberg.

victima2El prólogo de la película nos ha informado sobre el accionar de Mendizábal, es un hombre preciso, ordenado, frío y calculador, mata sin remordimientos. También el carácter de este personaje nos remite al famoso de relato de Hemigway, Los asesinos, uno de los autores preferidos tanto de Feinmann como de Aristarain.

El trabajo ha terminado con éxito, pero ahora le encargan otro, y hay un detalle, ya no habla con el dueño de la empresa, con quien se ve, estaba acostumbrado a tratar, sino con un representante nombrado por éste, un tal Peña (Enrique Liporace) con quien no congenia de entrada. El ingeniero Peña, representa esa clase media que rechaza a personajes como Mendizábal, pero con tal de ascender acepta su papel. Mendizabal humilla en todo momento a Peña, por lo menos durante la primera mitad de la película.

Ahora Mendizábal debe deshacerse de un tal Rodolfo Kulpe (Arturo Malli) y recibe un monto importante de dinero como anticipo.

A la salida de la empresa, decide ir a visitar a un amigo que vive cerca del Tigre, el gato Funes (Ulises Dumont) su proveedor de armas e informante. Cuando Mendizábal ingresa a la vivienda del gato busca en las habitaciones sin hallar a nadie, hasta que descubre a una mujer desnuda en la pieza de su amigo, enseguida siente que lo encañonan con un rifle en la espalda. El gato se ríe y le dice:

Ves una mina y te madrugan, flaco

victima3Este texto, además de resultar característico del género negro (tema de la mujer demonio, de la mujer que engaña y traiciona), anticipa y da pistas sobre un aspecto en la personalidad de Mendizábal, es un tipo solitario, que no tiene demasiado contacto con las mujeres, pese a que en el film se ve constantemente rodeado por ellas: Vienna, (Mónica Galán) la prostituta que está con el Gato, la dueña de la pensión donde se aloja frente al departamento de Kulpe (China Zorrilla) que siempre quiere saber más sobre él, Cecilia Ravena (Soledad Silveyra) que reaparece en extrañamente en el departamento de Kulpe, y Laura Kulpe (Elena Tasisto) la ex mujer de Kulpe que atrae a Mendizábal so pretexto que le fabrique un barrilete al hijo. Cecilia Ravena y Laura Kulpe son las mujeres claves en esta historia y las que cierran el cerco sobre Mendizábal.

Pese a ser un asesino a sueldo, Mendizábal es un hombre que tiene ciertos principios, que ama el vuelo de los viejos barriletes y rechaza las nuevas producciones en serie que ya no reparan demasiado en la calidad, y eso es de lo que desea cerciorarse Laura Kulpe.

¿Qué es Mendizábal además de un asesino profesional? Un fisgón, un mirón, un voyeur, ya que su ritual de asesino consiste en fotografiar a la víctima hasta cercarla y finalmente eliminarla, este ritual se ve en el prólogo del film. Esa distancia de la mirada en Mendizábal se traduce en impotencia, es por esto que mata a Cecilia Ravena cuando ésta se le insinúa. Una vez instalado en su pieza de pensión, lo primero que hace Mendizábal es colocar su cámara frente al departamento de Kulpe. Aquí Aristaraín sigue de cerca nada menos que a Alfred Hitchcock, en La ventana indiscreta, dónde se revela además de la clave de un crimen, la verdadera condición de todo espectador de cine (un fisgón, un espía).

victima4Poco a poco en la trama van quedando cabos sueltos, Cecilia Ravena como amante de Kulpe no encaja y esto le preocupa a Mendizábal, la plata que le dan de anticipo para este crimen es demasiado, y el gato se lo advierte:

Es mucha guita flaco, no me gusta nada.

Mendizábal le pide al gato que averigüe sobre quién es Kulpe, a qué se dedica, este le confiesa que va a tener que aceitar (sobornar) a mucha gente para eso. El gato le dice que nadie sabe nada de él, como si no existiera y que le parece raro.

Si bien continúa con su rutina de fotos y descubre las costumbres sexuales de Kulpe y su relación con Cecilia Ravena, no logra mucho más. A todo esto Peña tiene encuentros periódicos con él apurándolo para que termine de una vez el trabajo, a lo que él responde que necesita tiempo. La situación empieza a complicarse, Mendizábal entretanto, ha conocido a Laura Kulpe y se vincula con ella a través del interés que tiene el hijo por tener un barrilete bueno, él se compromete a hacerle uno. Un llamado nocturno a la pensión desde la casa del gato lo inquieta, corre a su guarida y encuentra a su amigo muerto. Vienna, compañera circunstancial del gato, llega al rato se lamenta de lo sucedido. Mendizábal comienza a desesperarse, pierde la meticulosidad y trata de acelerar su trabajo. En medio de la ira mata a Cecilia Ravena y a un contacto que trabaja en un cabaret del centro. En su último encuentro con Peña, ahora éste lo increpa:

Linda cagada se mandó, de todos los cadáveres que dejó,
ninguno era el de Kulpe.

Mendizábal le pide veinticuatro horas, a lo que Peña le dice que ya no hay tiempo y le da el resto del dinero, haga de cuenta que es su jubilación Mendizábal, le espeta. Pero el asesino profesional ya no puede oírlo, ahora es una cuestión personal matar a Kulpe, ya está perdido, enceguecido. Finalmente el círculo se cierra sobre el mismo Mendizábal, que es sorprendido y ejecutado por Kulpe, quien le dice antes de morir:

La hora de los fierros terminó, por ahora. Nos tienen que borrar,
hoy le toca a usted, mañana a mí. Usted lo dijo bien, Mendizábal,
tengo un trabajo que cumplir

Y dispara sobre su perseguidor. Mendizábal ha visto con sorpresa una serie de fotos en secuencia sobre la pared del departamento de Kulpe en las que aparece junto a Laura Kulpe y su hijo en la plaza.

victima5En este film Aristarain se permite trasuntar la situación política del país en época del proceso, próximo a la guerra de Malvinas mediante la coartada del policial (este había sido el argumento de Héctor Olivera cuando presentó la película al ente calificador y a la censura). El modo en que operan las empresas y se llevan a cabo crímenes por encargo que nadie investigará, el momento de transición entre esta práctica y el advenimiento de la democracia, el reciclaje de los hombres poderosos del país que deben limpiarse de un pasado turbio y el sometimiento del país a los intereses norteamericanos (no hay que olvidar que el film se estrenó en época de Galtieri, quien confiaba en el apoyo de los EEUU en la guerra de Malvinas).

Si bien Mendizábal representa el crimen, se trata de un criminal-artesano, alguien que no responde a nadie y trabaja por cuenta propia, sin embargo esta posición representa un verdadero peligro para sus poderosos clientes, por eso como le dice Laura Kulpe, Mendizábal es un hombre como los de antes.

El drama de Mendizábal consiste en no poder aggiornar su mirada de asesino, no llegar a ver lo tendría que haber visto dada su profesión, haberse quedado en las prácticas del pasado, no haber percibido los indicios que se le iban ofreciendo: que el para el nuevo caso lo atiende un representante, el ingeniero Peña, la relación entre Cecilia Ravena y Kulpe, el insólito interés de Laura Kulpe por él y la muerte del gato.

No hay alusiones a desaparecidos ni torturas, ni ninguno de los tópicos ya vistos en las películas que hacen referencia a esta época, aunque siendo una película de género Últimos días de la víctima es un relato mucho más eficaz en la exhibición de las tramas de poder que regían a la Argentina de aquellos años.

victima6BIBLIOGRAFÍA

Brenner, Fernando Adolfo Aristarain, 1993, Centro editor de América Latina, Buenos Aires

Heredero, Santamarina, El cine negro,1996, Paidós Comunicación, Barcelona

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