El otro lado de la cortina

“Recuerda 430. Richard y Linda. Dos pájaros de un tiro”

Predecir la longevidad de las series de TV resulta entre difícil e imposible. Todas arrancan como si fueran a devorarse a los espectadores pero muchas de ellas apenas completan una única temporada. Ya no depende de la inversión inicial ni del despliegue de figuras famosas en su elenco, la continuidad no puede asegurarse. Basta pensar en la megaproducción Sense8 de los hermanos Wachowski, cancelada poco tiempo después de haber lanzado la segunda temporada en la plataforma Netflix. O el caso de Flashfoward (basada en un libro de Robert J. Sawyer) que en su estreno en Estados Unidos tuvo una audiencia de 12,41 millones de espectadores, y no logró renovarse para una segunda temporada.

Por otro lado, son varias las series que han superado su décimo año: Big Bang Theory, Supernatural, o CSI: Crime Scene Investigation son algunas de ellas. Los programas animados de los Simpson y South Park han superado hace rato las veinte temporadas en el aire.

Otras series han “engendrado” continuaciones y precuelas dentro de su propio universo, como el caso de la conocida serie Star Trek (1966), que cincuenta años después sigue en viaje de exploración con Star Trek Discovery (2017).

El medio siglo ya lo había cumplido la serie inglesa Doctor Who en 2013 con el estreno mundial en cines del capítulo “the day of the Doctor”, y siguió luego agregando historias y personajes. El truco está en que la trama permite cambiar al actor que interpreta al “doctor” sin perder continuidad en la lógica de la serie convirtiéndose así en la producción para TV, que sigue “en el aire”, más longeva de la historia.

De lo que no hay antecedentes es de lo que ocurre con Twin Peaks, una serie de principios de los 90s que “continúa”, como si nada, en 2017.

¿Quién mató a Laura Palmer?

Creada por Mark Frost y David Lynch, y estrenada en 1990 por la cadena ABC, la serie atrapó enseguida al público. El singular agente Dale Cooper llega al pueblito norteamericano de Twin Peaks, muy cerca de la frontera con Canadá, a investigar la muerte de la chica más popular del pueblo. El resto de la trama… es muy difícil de explicar: Lo que comienza como un policial, alcanza ribetes metafísicos y pronto se descubre que ese lugar encantador y su gente adorable ocultan un mundo de engaños, drogas y violencia. El bosque que rodea al pueblo tiene algo misterioso, que amenaza continuamente la tranquilidad del pueblo.

Luego de treinta episodios repartidos en dos temporadas, la serie terminó (casi abruptamente) dejando más preguntas que respuestas, pero convertida de lleno en serie de culto.

Heredarás el prime time

Twin Peaks marca un antes y un después en la historia de la ficción televisiva, ya que inaugura el tipo de “serie de autor”, donde cada capítulo “autoconclusivo” forma parte de una historia mayor y compleja. Además, lo interesante para la época y para el medio, fue la mezcla de drama, policial y humor negro, con personajes más complejos que “el bueno” o “el malo”. El desarrollo de una trama general poco clara motivó (en una incipiente internet) el intercambio entre los fans de “hipótesis” sobre lo que realmente ocurría en Twin Peaks, mucho antes de que aparecieran los foros dedicados a series como Lost o Dark.

En 1993, después del final de la segunda temporada, David Lynch se despachó con una película “precuela” de la serie, Twin Peaks: Fire Walk With Me, que aportó muchos datos sobre los días anteriores a la muerte de Laura Palmer, pero que resultó demasiado críptica para la mayoría de los espectadores (de hecho fue abucheada en Cannes y defenestrada por la mayoría de los críticos).

Desde entonces, series como the killing o Wayward Pines suelen ser consideradas “herederas televisivas” de Twin Peaks, así como otras en las que la temática difiere, pero sus creadores se animan a jugar con la profundidad de los personajes, que seguramente viven en algún pueblo alejado y misterioso.

Temporada 3. Esto no es spoiler

En el último episodio de la segunda temporada, el Agente Cooper se encuentra en un lugar de características sobrenaturales (el “Pabellón Negro”) con Laura Palmer, la chica asesinada. Ésta le dice “Nos vemos en veinticinco años” y adopta una posición como de estatua y se queda quieta.

Precisamente veinticinco años después Twin Peaks volvió a las pantallas con una tercera temporada, una producción de lujo, la mayor parte del elenco original y un montón de personajes nuevos.

Después de años de idas y venidas con este proyecto (con y sin David Lynch) finalmente los fans pudieron encontrarse con un nuevo capítulo de la serie. Las primeras imágenes de la nueva temporada incluyen al misterioso “gigante” hablando con el agente Cooper (veinticinco años más viejo, por supuesto) en una escena en blanco y negro. Volvemos a encontrarnos con un discurso enigmático, que solo va a tomar algo de sentido al final de la temporada.

E inmediatamente pasamos a la imagen del retrato de Laura Palmer en la vitrina de trofeos de la escuela secundaria de Twin Peaks… esa foto angelical que sabemos que precede a la increíble cortina musical de Angelo Badalaneti… y una nueva secuencia de inicio de la serie en la que se contraponen las letras rojo y verde tan del estilo VHS de inicios de los noventa, con toda la calidad de efectos del siglo XXI, mezclando a la perfección las imágenes que son identificatorias de la serie.

Los viejos y los nuevos

Vuelve el agente Cooper, Bobby Briggs, Shelly Johnson, Audrey Horne, James Hurley, La dama del tronco, el Dr Jacoby, Nadine, Big Ed y Norma. Aparece nuevamente el agente transgenero Denis/e Bryson interpretado por David Duchovny. También retorna la pareja de Lucy y el oficial Andy Bennan, que ya tienen un hijo veinteañero (cuando terminó la segunda temporada ella estaba embarazada), el agente Hawk y el propio David Lynch en su rol de Gordon Cole, el director regional del FBI, con grandes problemas de audición.

Personajes centrales como el del Mayor Briggs (Don S. Davis) o el de Pete Martell (el actor fetiche de Lynch, Jack Nance) no estarán presentes por fallecimiento de los actores que los interpretaban. En cambio aparecen “dama del leño” y el agente Albert Rosenfield, aunque los actores Catherine Coulson y Miguel Ferrer fallecieron antes del estreno de la temporada. David Bowie, que había interpretado al desaparecido agente del FBI Phillip Jeffries en “Fire Walk with Me”, estaba interesado en volver a hacerlo pero el cantante murió en 2016 sin llegar a filmar ninguna nueva escena.

El gran ausente es Michael Ontkean, el sheriff Truman que no se sumó a la propuesta, pero lo reemplaza Robert Forster como Frank, su hermano en la ficción y nuevo sheriff de Twin Peaks.

Entre los “nuevos” figuran actores de renombre como Laura Dern (en el rol de la nunca vista hasta ahora “Diane”) Naomi Watts, Jim Belushi, Tim Roth, Ashley Judd, Amanda Seyfried, Michael Cera, Jeremy Davies, Balthazar Getty, entre otros. Mónica Bellucci sorprende con una breve, pero interesante aparición onírica.

“Somos como el soñador que sueña y, después, vive dentro del sueño. Pero, ¿quién es el soñador?”

David Lynch logra lo que es el sueño de todo director: libertad para hacer lo que le plazca. Y es lo que hace, llevando a la TV el estilo de sus películas.

La tercera temporada de Twin Peaks está más ligada a la primera y a lo que ocurre en la película “precuela” Fire Walk with Me. En ese sentido Lynch “sube la apuesta” con el tema del Doppelgänger[1],o doble malvado que reemplaza al original. Ese “otro” que es a todos los efectos uno mismo, pero con una finalidad diferente. El agente Cooper que encarna en la serie a todo lo bueno es reemplazado no solo por un doble, sino por dos. Uno de ellos, personificando todo el mal (al mejor estilo Dr. Jekyll y Mr. Hyde) y el otro, como una persona “ausente”.

Los primeros capítulos de la temporada desconciertan al fanático que espera el regreso a Twin Peaks. Aparecen nuevos personajes, hay muchos baches en la historia que deben rellenarse sin demasiada información, y casi toda la acción se desarrolla fuera del pueblo. Sin embargo, los capítulos finales retoman y cierran (a lo David Lynch) la historia.

Si hay algo que caracterizó a Twin Peaks en sus primeras temporadas (y en la película) fue la calidad de su banda de sonido, encarada por el músico Angelo Badalamenti, que no solo acomapaña a la historia sino que se funde con ella y forma una unidad. En esta nueva entrega de la serie la música también tiene un lugar preponderante. Al final de cada episodio los personajes acuden al Roadhouse bar a tomar algo y escuchar alguna presentación en vivo, antes de que aparezca la secuencia de títulos. Aquí desfilan grupos como Chromatics, The Cactus Blossoms, the Veils, las chicas de Au Revoir Simone, Eddie Vedder y hasta los Nine Inch Nails[2], poniendo con su arte la cereza del postre a cada capítulo. Increíbles las performances de Rebekah del Río (que ya nos había conmovido en Mullholland drive) y de Julee Cruise, voz fundamental del universo Twin Peaks.

¿Qué hace falta?

Consultado en una entrevista sobre qué hace falta saber o haber visto para estar en condiciones de ver la nueva temporada, Lynch contestó: “absolutamente nada”. Sin embargo, hay muchos detalles enlazados con las temporadas anteriores, la película y las “escenas extra” de los DVDs, que hace indispensable estar inmerso en el universo Twin Peaks antes de aventurarse a esta nueva temporada. En Latinoamérica el operador de streaming Netflix ofreció los nuevos capítulos de la serie, sin renovar os anteriores por lo que muchos pueden haberse encontrado perdidos ante tanto contenido Lyncheano.

La tercera temporada de Twin Peaks no resuelve casi ninguna de las cuestiones que quedaron pendientes al final de la segunda, de hecho agrega nuevos interrogantes, pero recupera “la magia” de esta serie a la vez que propone nuevamente un recorrido diferente (interesante y vanguardista) al ofrecido por otros productos televisivos. En ese sentido Twin Peaks quizás no sea una opción apetecible para cualquier tipo de espectador… pero bien vale la pena el intento.


[1] Doppelgänger: vocablo alemán para definir el doble fantasmagórico de una persona viva. La palabra proviene de doppel, que significa «doble» y gänger: «andante».

[2] The Roadhouse: Todos las apariciones musicales en Twin Peaks, de Chromatics a NIN http://warp.la/editoriales/the-roadhouse-twin-peaks.


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