El alma del Cenotafio

Cuerpo y arquitectura en El vientre de un arquitecto

Todos sabemos que Roma es hoy un gran museo al aire libre. Para Greenaway ha sido un compendio de la arquitectura occidental. Sin embargo en su película El vientre de un arquitecto parece ofrecérnosla como un enorme cenotafio.

Las primeras imágenes de la película nos muestran a Stourley Kracklite, un exitoso arquitecto de Chicago llegando en tren a Roma mientras tiene relaciones sexuales con su bella y más joven esposa. Paisaje, sexo, cementerio, paisaje, nichos y nuevamente sexo. La asociación del sexo y la muerte es conocida, pero, ¿qué significa ese paisaje? Se trata del ingreso al gran cenotafio romano. El blanco del mármol alterna con el verde del campo. La construcción remite a la muerte como fijación en el tiempo, mientras que en el ámbito natural todo se transforma.

El afamado arquitecto norteamericano viene a rendirle homenaje a un gran arquitecto francés neoclásico llamado Ettiene Louis Boullée. Boullée a su vez con su obra le había rendido homenaje a Isaac Newton, el mayor físico de la modernidad y su ley general de la gravedad. En algún momento de la película se confunde un boceto de Boullée con uno de Piranesi, tratándose de poéticas opuestas como lo fueron el barroco y el neoclásico. Boullée ya no hizo más que proyectar,  del mismo modo actúa  Kracklite.

Pero allí no terminan las identificaciones del arquitecto norteamericano, también se siente próximo a Adriano, el emperador que construyó grandes edificaciones para el imperio,  y al destino del emperador Augusto que murió envenenado por higos.

Llama la atención el gesto globalizante de la película: un norteamericano se refiere a un francés, quien a su vez alude a un inglés en Italia. Esta comunión de nacionalidades europeas parece centrada en el nuevo continente de donde proviene el protagonista de la película.

Para Kracklite ingresar en la ancestralidad romana implica iniciar su camino hacia la muerte a través de su vientre, en una dinámica doble que involucra a su mujer: mientras ella engendra un bebé, el dará a luz un cáncer estomacal. Para el budismo, el vientre es el centro de conexión con el universo, el lugar de referencia del cuerpo. El cuerpo está sometido a la contingencia a la degradación, Roma como compendio de la arquitectura europea ha sido testigo de muertes como las de Adriano, Augusto, Piranesi, el propio Boullée, y ahora de la de Kracklite.

La forma esférica juega aquí un papel con relación tanto al cuerpo como a la arquitectura. La esfera como símbolo de la divinidad se debe a Platón.  Se concibe al vientre como el lugar de la iluminación. En la obra de Boullée, la luz es el factor más importante,  la luz y la esfera simbolizan platónicamente lo eterno de la divinidad. Llama la atención la significación del apellido del protagonista: Kracklite: luz rota, quebrada. El cine de Greenaway gira casi siempre en torno de lo pictórico, estático, que remite a lo que puede construirse, al esfuerzo por cierta perpetuidad, y por otro a la dinámica destructiva/reconstructiva de la naturaleza a la que están sometidos los cuerpos.

Stourley se autodefine cuando afirma que Roma ha sido siempre tierra de grandes ideales, y a la vez marca su oposición con su suegro que comercia embutidos en Chicago. Lo material y lo espiritual. Por transición, su mujer representa esa materialidad corpórea a través de su gestación como acto de creación, mientras que Kracklite representando la idealidad inspirada en Boullée, no logra concretar sus proyectos como su homenajeado. La ausencia de creación es ocupada por la destrucción. Greenaway siempre ha subrayado la dialéctica entre la creación y la destrucción, como si todo organismo estuviera condenado al crecimiento o a la desaparición.

Kracklite y la arquitectura en general están representados en la película por la simetría que organiza las formas verticales y horizontales entre las que aparecen las esferas como centro de gravedad de toda la composición. Esto se nota en la escena del primer banquete frente al panteón de Adriano (el emperador arquitecto): Kracklite aparece vestido de rojo en el centro de la mesa con el fondo del Panteón y tapando un obelisco (símbolo fálico), a su lado, su mujer, luego Speckler y Caspasián, otro arquitecto casi sin obra que  conquistará a su esposa. El pastel que consumen tiene la forma del cenotafio diseñado por Boullée en honor a Newton. Además, toda la composición podría ser pensada como una cita discreta a La última cena de Leonardo. En prácticamente todas las escenas se respeta esa simetría, salvo en el final donde se reitera la toma de Kracklite emboscado en la ventana que será el escenario de su suicidio, muerto él se acaba la simetría.

El cuerpo es además representado a través de los colores ocres (las vísceras) que además es el color que predomina en Roma, el rojo que se asocia a la sangre, a la envidia al principio son colores vinculados a Stourley ya sea por su vestimenta o por la habitación del hotel donde se aloja con su mujer. Luego en su encuentro con Caspasián, la mujer de Kracklitte va vestida de rojo, aquí hay una alusión a la lujuria, él la desea explícitamente, ella lo da a entender con su vestido. En la entrada al segundo banquete, aparecen custodiados por dos manteles rojos.

Boullée significó un modo de claudicación de la arquitectura como proyecto realizado en favor del boceto, es decir se mantiene en el terreno de la plástica, y por otra parte constituye una instancia idealizante frente a las extraordinarias realizaciones del barroco. No hay posibilidad de ir más allá en el terreno de la construcción, por eso esta introyección que se niega a la realización en el arquitecto francés del neoclasicismo.

Tomando como referencia este gesto del homenajeado, en Kracklite la negación a la realización en el terreno constructivo de la arquitectura deviene en la destrucción del propio cuerpo, en la autoaniquilación, cuya simetría se produce en  la concepción de su mujer.

Todo espacio filmado de la película está comentado por una paleta de colores que van del blanco al rojo pasando por el ocre, y donde se niegan el azul y el verde, colores que Boullée detestaba y nunca utilizada. Se denota aquí la ignorancia de Caspasián que quiere poner una alfombra azul para su homenaje y utilizar el verde en la decoración.

El final de de Kracklite es el final de su proyecto, el nacimiento de su hijo y la ruptura de la regularidad simétrica con que las imágenes venían presentándose en la película.

Cenotafio en homenaje a Newton de Ettiene Louis Boullée

En cuanto a la banda sonora, parece comentar fundamentalmente la grandiosidad arquitectónica a través de las piezas de Wim Mertens, más que las miserias de los cuerpos, que en aparecen aisladamente en las melodías de Glen Branca. Sin embargo el final de la película que se anticipa al principio, es la caída del cuerpo de Kracklite al centro de la entrada donde se llevaría a cabo el homenaje.


BIBLIOGRAFÍA

Gorostiza, Jorge, Peter Greenaway, Madrid, Colección Signo e Imagen, Editorial Cátedra,1995

Escobar, Angel, Roma en El vientre de un arquitecto, Revista de Filología Románica, 2008

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