De Krypton a la villa

Acerca de Kryptonita (2015), de Nicanor Loreti

Es un pájaro, es un avión, no… Es Superman

Una forma de literatura fantástica, que se desarrolló particularmente en los Estados Unidos, es la de los comics o historietas. El advenimiento de la gran crisis del 29, acompañado por el vaciamiento que sufren las instituciones religiosas, abre entonces el camino a la restitución de una mitología icónica, desde las páginas de los grandes diarios y revistas. El firmamento se va llenando de seres poderosos, con capacidad para lograr todo lo que el hombre común no puede. Se trata de los Superhéroes[1].

El Hombre Fantástico

kriptonita1Desde sus orígenes, el mundo fantástico de los superhéroes excedió la publicación en revistas específicas, y  tuvo su representación en el cine, a través de seriales (como los de Flash Gordon) y películas. Hoy en día estamos acostumbrado a los estrenos de espectaculares “tanques” cinematográficos con superhéroes como Iron Man, el Capitán América, Superman o Batman, como protagonistas (o la combinación de varios de ellos como en el caso de los “Avengers” o “Batman Vs Superman”). La cantidad de películas de “superhéroes” ha crecido tanto que ya no se las considera dentro del género fantástico o de ciencia ficción, sino que ostentan una suerte de rubro propio.

El número de lectores de comics se cuenta por millones y es principalmente adulto. Estados Unidos se plantea como el principal productor y consumidor de estas historias, pero Japón y Europa resultan también mercados importantes.

Si bien muchos de estos personajes aducen motivos pseudocientíficos al origen de sus superpoderes (Por ejemplo, explosiones con misteriosas sustancias químicas, sobredosis de rayos gamma, picadura de insecto radioactivo…), en definitiva presentan capacidades superiores a las de los humanos corrientes (poder volar, fuerza extraordinaria, control sobre fenómenos naturales, etc.) que los convierten en seres, a todos fines, fantásticos, en una suerte de actualización de las figuras mitológicas del pasado (y de sus situaciones dramáticas).

Es conocida la definición de Tzvetan Todorov acerca de “Lo fantástico” como aquella vacilación, o ambigüedad, o vaguedad (según la traducción) “que experimenta un ser que sólo conoce las leyes naturales, ante un acontecimiento al parecer sobrenatural”[2], que por un lado resulta extremadamente inclusiva (toda ambigüedad remite al hecho fantástico) a la vez que, refinada, termina siendo restrictiva, ya que muy pocas obras pueden ostentar ese carácter dubitativo e impreciso del principio al fin. Pensadores, como Roger Caillois, Louis Vax, Thomas Owen, Stanislaw Lem, Eric Rabkin, entre otros, polemizan con el teórico búlgaro, pero coinciden en identificar a “lo fantástico” como aquello que es inesperado, que subvierte las normas fundamentales de lo cotidiano.

En ese juego de verosimilitud, el personaje que presenta capacidades extraordinarias rompe con lo esperable y abre espacio a otra cosa.

Los temas asociados al fantástico son varios (Todorov elaboró una detallada lista) entre los que aparecen aquellos relacionados con metamorfosis, enfrentamiento con “el doble” (Doppelgänger), relaciones entre lo visible y lo invisible, juegos con el tiempo y con el espacio.

Las historias de superhéroes atraviesan muchos de ellos. Por ejemplo, el Dr Banner, como efecto de su sobreexposición a los rayos gamma, se transforma al enojarse  (metamorfosis) en el inmenso Hulk. La super velocidad de Flash le ha permitido cruzar barreras entre universos paralelos y viajar en el tiempo, enfrentándose también a su “doble”, el flash reverso.

Superman y  los mass media

kriptonita2Umberto Eco dedica en Apocalípticos e Integrados un apartado especial para las historietas: “La civilización de masas nos ofrece un evidente ejemplo de mitificación en la producción de los mass media y muy especialmente en la industria de los cómic strips, los tebeos. Ejemplo evidente y singularmente apropiado a nuestra intención, porque con ello asistimos a la coparticipación popular en un repertorio mitológico claramente instituido desde lo alto, creado por una industria periodística, y por otra parte especialmente sensible a los humores del propio público, de cuyos gustos y demandas depende”[3].

En este sentido, los superhéroes vienen a defender las tradiciones institucionales y el concepto de “civilidad”: la justicia, el orden, y en definitiva, la autoridad.

Eco toma a Superman como personaje representativo del grupo de superhéroes y plantea el conflicto por el cual el héroe moderno debe cumplir con el dinamismo cotidiano a la vez que conserva la estaticidad del mito. “…Superman no puede consumirse, porque un mito es inconsumible. El personaje del mito clásico se hacía precisamente inconsumible porque era constitutivo de la esencia de la parábola mitológica el haber sido él ya consumado en alguna acción ejemplar; y le era igualmente esencial la posibilidad de un renacimiento continuo, simbolizando una especie de ciclo vegetativo o cierto carácter cíclico de los acontecimientos y de la vida misma. Pero Superman es mito a condición de ser una criatura inmersa en la vida cotidiana, en el presente, aparentemente ligada a nuestras propias condiciones de vida y de muerte, por muy dotado de facultades superiores que esté. Un Superman inmortal dejaría de ser un hombre, para convertirse en dios, y la identificación del público con su doble personalidad (la identificación para la que ha sido pensada la doble identidad) caería en el vacío”[4].

kriptonita3La asociación de estos personajes con la cultura norteamericana es inmediata[5] (Desde la ideología hasta los colores: Capitán América y la Mujer Maravilla por ejemplo, visten prácticamente la bandera de los EEUU, con estrellas y todo), por lo que es difícil imaginarlos como parte de otra cultura.

Las grandes Editoriales de comics, con el fin de ampliar sus posibilidades (y para abrir el juego dinámico-estático al que se refiere Eco) ofrecen historias de sus personajes emblemáticos ambientadas en otros lugares o épocas. Estos Elseworlds[6] suelen trasladar las problemáticas propias del héroe a otros contextos, pero manteniendo los principios y conductas del mismo.

Y por casa….

El cine argentino presenta un reducido repertorio de títulos con temáticas que pueden englobarse bajo el rótulo de “fantástico”[7] y existen algunas adaptaciones cinematográficas de historietas locales[8], estando pendiente la realización de la película de esa vasta aventura del héroe colectivo que es “el Eternauta”.

Prácticamente no hay filmes sobre superhéroes argentinos, debido esencialmente a la falta de exponentes locales, y al elevado costo que representan los efectos especiales. En los 90s se llevó a la pantalla chica las aventuras de Cybersix, heroína del comic creado por Carlos Meglia, con magros resultados. Quizás el mayor problema para lograr una filmografía de superhéroes es la dificultad para lograr personajes fantásticos pero verosímiles dentro de nuestro cotidiano.

Superamigos

kriptonita4Kryptonita (Nicanor Loreti, 2015), basada en la novela homónima de Leonardo Oyola[9], es una historia de superhéroes trasladada  a las condiciones del conurbano bonaerense, en una suerte de “liga de la justicia del subdesarrollo”.

La historia recrea, en forma indirecta, el origen de Superman, pero en la Argentina. Pinino (Juan Palomino) es un habitante de la Villa “los Eucaliptos”, en Isidro Casanova. Su madre adoptiva dice que vino del  cielo. A diferencia de Clark Kent, que se convierte en periodista, Pinino es el líder de una banda de delincuentes, que suele enfrentarse a la de “el pelado” (un análogo de Lex Luthor). El amor de su vida es “Lu”, a quién también pretende “el pelado” por lo que la lucha por el poder se convierte también en “un asunto de polleras”. Se lo conoce como Nafta Super, por el placer que experimenta al ver arder cosas, ayudado siempre por dos bidones de combustible.

Sus compañeros presentan características análogas a los otros superhéroes del primer mundo: El Ráfaga (interpretado por Diego Cremonesi), de buzo naranja, se caracteriza por su velocidad (como Flash); Juan Raro (Carca) tiene las habilidades del Detective Marciano J’onn J’onzz. El Faisán (Nicolás Vázquez) besa su anillo antes de entrar en acción, y le arranca un resplandor que refiere a Linterna Verde. Nuestra Mujer Maravilla (Lautaro Delgado) es una travesti llamada Lady Di; La “princesa” Diana. La más joven del grupo es la Cuñatai Güirá (Sofía Palomino), que por el peinado y la vestimenta recuerda a la Chica Halcón (en la novela se cuenta que tiene tatuadas dos alitas en la espalda). Vestido íntegramente de negro, y con un casco de motociclista, completa el grupo El Federico (Pablo Rago), también llamado “El señor de la Noche”, como Batman.

Toda la acción se reduce a una noche (la del lunes 29 de junio de 2009), en la que la banda llega a la Guardia del hospital Paroissien con Nafta Super gravemente herido. El médico de turno (que lleva 72 horas sin dormir, interpretado por Diego Velázquez) debe salvarle la vida bajo amenaza de muerte. Acompaña al doctor la enfermera de turno, Nilda (Susana Varela), y juntos se encuentran en una situación que escapa de lo posible: las agujas se doblan al tratan de inyectar al paciente, y deben aplicarle con el desfibrilador una carga que hubiera matado a cualquier otro hombre.

Mientras Pinino se estabiliza, y la policía rodea y evacua el hospital, “el Tordo” se va enterando de las hazañas fantásticas de Nafta Super, narradas por sus amigos, en una suerte de construcción mítica.

— un patrullero se lo llevó puesto antes de terminar chocando de frente contra un semáforo. Los dos rati que iban adentro murieron por el impacto. Pinino, después de rodar sobre el capot, el techo del coche y en buena parte de la calle, se levantó lo más campante. — cuenta Lady Di.

Las proezas de Nafta Super exceden lo cotidiano (entran en un campo de extrañamiento, frente a lo que conocemos como real), pero no son presenciadas por el espectador, sino que son rememoradas por sus compañeros en un proceso casi religioso, dada la cercanía a la muerte de un ser que parecía indestructible.

Poco antes del estreno de “Batman Vs Superman”, los fanáticos cuestionaron que el actor Ben Affleck estuviera bajo la máscara del encapuchado. A los argentinos nos cuesta ver a actores locales (ya conocidos) en el rol de “superhéroe”. Así, las actuaciones de Kryptonita fueron aplaudidas y también repudiadas. Sin embargo, los actores se atienen a las descripciones de la novela y sus diálogos.

Los personajes y su comportamiento resultan completamente creíbles, y esto opera como catalizador del hecho fantástico, ya que aumenta la ambigüedad que se produce cuando hacen cosas fuera de lo común.

kriptonita5Según el director Nicolás Loreti  “Nosotros lo que hicimos fue crear un verosímil. Vos vas a Constitución y ves travestis como encarna Lautaro Delgado en la peli, esa línea usamos. Si juntás a todos los personajes y te parás en una esquina capaz que te dan miedo”.

Del conjunto, sobresale la breve interpretación de Diego Capusotto en el papel de “Corona”, émulo del Guasón o el Jocker de las historias de Batman.

“— Ante todo un muy buenas noches para la Cherry Cherry Lady y otro para ustedes caballeros. Sepan disculpar mi apariencia actual. Acabo de tener un accidente cuando llegué. Aunque nobleza obliga a confesar que, como vengo de una fiesta en Palermo, ya estaba bastante dado vuelta —“ dice en cuanto se presenta, enviado por la policía como negociador para simular que se pretende llegar a una solución pacífica del conflicto.

Para “terminar” a Nafta Super aparece el “cabeza de tortuga”: un GEO con el que ya ha peleado hasta la muerte, y que es el único capaz de enfrentarse con él de igual a igual[10]. Esta equivalencia de poderes entre Nafta Super y su “doble” malvado genera una situación especular, propia del género fantástico, que debe resolverse con la eliminación de uno de ellos.

Adaptado

Kryptonita, estrenada en diciembre de 2015, fue uno de los films más esperados del festival de Mar del Plata (debieron organizarse proyecciones adicionales, ya que mucha gente había quedado fuera de la sala el día del estreno). Su director, Nicolás Loreti, fue  editor de la revista de cine “La Cosa”, y tiene  en su haber los filmes “Diablo” y “Socios por accidente”

La película sigue al pie de la letra la novela (ya de culto) de Leonardo Oyola, perdiendo solo algunos elementos poco adaptables para el cine (el tema del diablo amarillo que aparece en el texto, o la historia de “tomando la leche con Carozo”). La mayoría de los diálogos de la película son idénticos a los del libro.

“Ellos son lo peor del mundo pero vos querés que ganen” explica el director “Leonardo tiene muchos libros de antihéroes donde la justicia no pasa por si robaste o no, sino más bien por qué códigos tenés. El malo es siempre el que ataca a traición. Son códigos de barrio y ellos los respetan”[11]

En la adaptación cinematográfica se “dulcificó” un poco al personaje del médico de guardia. En el libro, está bastante acostumbrado a dejar morir a los pibes de la calle que han caído en enfrentamientos con la policía. Y si bien en el film su relación familiar está en crisis, en el texto directamente se ha perdido en forma irrecuperable. Hay un momento, también, en el que trata de huir, y otro en el que teniendo la oportunidad para atacar al enemigo de Nafta Super, no se anima a hacerlo.

Los defectos del médico, su frustración y sus fracasos (tiene una “mala racha” de pacientes que no han sobrevivido) hacen a la identificación con la “otra personalidad” del héroe: el humano, que debe trabajar y que no es respetado por sus propios compañeros de tareas.

kriptonita6“Clark Kent personifica, de forma perfectamente típica, al lector medio, asaltado por los complejos y despreciado por sus propios semejantes; a lo largo de un obvio proceso de identificación, cualquier accountant de cualquier ciudad americana alimenta secretamente la esperanza de que un día, de los despojos de su actual personalidad, florecerá un superhombre capaz de recuperar años de mediocridad”, dice Eco. Sin embargo, en Kryptonita, Nafta Super y su alter ego Pinino son la única cara de la misma moneda. Y para el humano, el médico, la suerte del “superhéroe” no es algo deseable.

El fatalismo de la villa es más fuerte. El relato, que en el formato de origen implicaría el éxito de los héroes, al ser “argentinizado” se convierte en drama. De hecho esta historia de superhéroes apenas tiene acción. Es más bien diálogo y lamento, un tango melancólico, sin posibilidad de redención. Aquí, la Kryptonita que detiene a Superman no es un fragmento de vidrio verde, sino un contexto social. Sus amigos, en el proceso se salvarlo, lo extraen de sus vidas, lo vuelven estático, y por lo tanto lo convierten (nuevamente) en mito.

—Cuéntenla como quieran. Que somos dioses, que somos hombres, que somos buenos, que somos malos… Pero que se entienda que no somos fantasía. Que somos realidad. Y que aunque busquen copiarnos nosotros no andamos en pose porque somos los originales. Somos auténticos, man. Doña: nosotros somos de verdad.

kriptonita7Kryptonita para todo

Luego del éxito del film, se anunció que la historia será adaptada para su estreno como serie de televisión, que será emitida por el canal de cable “Space”.

También se confirmó su adaptación al Comic. Los guiones de la historieta estarían a cargo de Federico Reggiani, con dibujos de Kwaichang Kráneo, tintas de Max Aguirre y colores de Ángel Mosquito.


[1] El personaje de Superman fue creado por el escritor estadounidense Jerry Siegel y el artista canadiense Joe Shuster en 1933. Batman es una creación de 1939, de los estadounidenses Bob Kane y Bill Finger. La mujer Maravilla (Wonder Woman) llegó en 1942, de la mano de William Moulton Marston. El primer Linterna Verde hizo su debut en julio de 1940 con guión de Bill Finger y dibujos de Martín Nodell. Y el primer Flash es obra del escritor Gardner Fox y el artista Harry Lampert, en 1940. El personaje del Detective Marciano J’onn J’onzz es más moderno, de 1955, en una historia escrita por Joseph Samachson e ilustrada por Joe Certa.

[2] Todorov, Tzvetan. Introducción a la literatura fantástica (2005). Buenos Aires: Paidós.

[3] Eco, Umberto. Apocalipticos e Integrados (1995). Barcelona. Lumen.

[4] Eco, Ibid

[5] Como dato curioso, la palabra “SuperHero” (“superhéroe”, en inglés), en los Estados Unidos, es una marca registrada enforma conjunta por las empresas DC Comics y Marvel Comics, que les permite utilizarla legalmente en sus productos y campañas comerciales. En Wikipedia. Recuperado el 1 de junio de 2016, de https://es.wikipedia.org/wiki/Superh%C3%A9roe.

[6] Elseworlds. En Wikipedia. Recuperado el 1 de junio de 2016, de https://es.wikipedia.org/wiki/Elseworlds

[7] Títulos como “el crimen de oribe” (1950) de Leopoldo Torres Ríos y Leopoldo Torre Nilsson o “Moebius” (1996) de Gustavo Mosquera R.

[8] Por ejemplo, “Las puertitas del Sr. López” (1988) o “La clínica del Dr. Cureta” (1987) de Alberto Fischerman.

[9] Oyola , Leonardo.  Kryptonita (2011) Buenos Aires. Literatura Random House

[10] Este personaje emula a Doomsday, el villano que en el comic de 1992 “la muerte de Superman” lucha con el héroe, en un duelo en el que ambos pierden la vida (Obviamente, Superman regresará después de la muerte).

[11] TELAM, 07/11/2015

Comments are closed.