La búsqueda de identidad

El aura fue la segunda y última película filmada por el director Fabián Bielinsky, y estrenada en el año 2005, después del impacto que significó Nueve Reinas (2000). Fue elegida como la mejor película argentina del año 2005 e implicó una nueva búsqueda estética, ya que es un film más oscuro, sombrío, y ambiguo que su antecesor.

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Lluvia negra

ESTUDIO DE RADIO. VOZ EN OFF, FRENTE AL MICRÓFONO.

LR4: “Buenas noches amigos. Llueve. Y una vez más la muerte sale a la calle, y se embosca en las sombras alucinadas.

Si, mis amigos: la muerte camina en la lluvia.

No es esta una frase literaria, es una realidad dolorosa, brutal, increíble, que estremece de horror a Buenos Aires. ¿Quién es S. López? ¿Quién es el vesánico criminal que mata bajo la lluvia y deja su tarjeta junto a la víctima como quién, terminada una obra de arte, estampa su trágica firma?

¿Es un exhibicionista morboso? ¿Un paranoico?

Dejemos para el cine la teoría del hombre y la bestia. S. López mata para robar. Y actúa tan diabólicamente que a pesar de haber cometido seis crímenes en tan sólo tres meses, no se tiene la más mínima pista de su identidad. El pavor se ha clavado como una zarpa en el corazón de la Ciudad.

Llueve esta noche, amigos míos. ¿Estará ya S. López en acecho, a la espera del desdichado que el azar convierta en su séptima víctima?”.

lluviaN1Antes de que hayan transcurrido tres minutos de la película, mientras la voz en la radio se diluye, se ve a alguien que baja de un colectivo y camina por una calle solitaria (¡la calle Malabia!). A los 3´15´´ se encuentra con la muerte. El asesino deja su tarjeta, y se aleja, seguido por la mirada de la cámara subjetiva, que cada tanto “se esconde” detrás de un árbol, hasta que lo ve entrar a una casa.

Minutos más tarde nos enteramos de que el crimen ha sido visto por un punga, el “pianista” Barquinazo (Angel Boffa), que ofrece el dato al periodista Lucho Rivas (Horacio Peterson), pero este lo conecta directamente con el policía encargado de la investigación, el inspector Lima (Eduardo Cuitiño).

Así, a los 8:30 minutos del film, la policía se entera dónde vive el asesino. El problema es que no vive solo, sino que se hospeda en una casa de inquilinato: la pensión “Babel“. El resto de la trama consistirá en desentrañar quién de los extraños personajes que allí se alojan es “S. López”.

Se trata de “La muerte camina en la lluvia”, película argentina en blanco y negro dirigida por Carlos Hugo Christensen, y estrenada (hace más de sesenta años) el 7 de septiembre de 1948.

El policial argentino

Ya desde la década de 1930 la floreciente industria cinematográfica argentina viene ofreciendo cada vez más films de temática policial. Esta tendencia se afianza en los 40s y 50s. lluviaN2Es en esa época que en Estados Unidos alcanza su apogeo el llamado “Film Noir” (o cine negro), con tramas que derivan primero del “policial negro” norteamericano (siendo uno de sus más tempranos exponentes “El halcón maltés” (1941) de John Huston), pero que luego amplía su universo a situaciones en las que predominan los hechos delictivos y criminales, como parte de la realidad cotidiana del “héroe”. Estéticamente el Noir hace uso de la (poca) luz y de las sombras para resaltar la psicología “oscura” de sus personajes.

El cine argentino, por su parte, compite con el norteamericano en sus mismos términos. Es en este período que brillan las realizaciones de directores como Hugo del Carril, Román Viñoly Barreto, Mario Soffici, Hugo Fregonese, y Carlos Hugo Christensen.

lluviaN3Los autores que les sirven de inspiración lo son también en el ámbito internacional. Así la exitosa novela “la bestia debe morir[i] de Nicholas Blake[ii], tuvo su primera adaptación cinematográfica en la Argentina,en 1952,con la dirección de Román Viñoly Barreto y el protagonismosiempre brillante de Narciso Ibáñez Menta. Recién en 1969, Claude Chabrol dirigiría su versión Francesa.

Antes de que Alfred Hitchcock y François Truffaut llevaran a la pantalla obras del autor Cornell Woolrich (más conocido por sus seudónimos William Irish o George Hopley), ya León Klimovsky había filmado en argentina “El pendiente” (1951), basada en el cuento “The Death Stone”, y Carlos Hugo Christensen se había despachado con “No abras nunca esa puerta” (1952) adaptando “Somebody on the Phone” y “Humming Bird Comes Home”, y “Si muero antes de despertar” (1952) basada en el cuento homónimo de Woolrich.

La versión local del “Cine Negro” no posee, como en el caso de los filmes norteamericanos, un protagonista definido, como son sus detectives emblemáticos Spade y Marlowe. Aquí el eje gira alrededor de varios personajes, algunos moralmente ambiguos, o cuya intencionalidad resulta difícil de definir. Conviven criminales, mujeres fatales, marginales y estafadores, pero dentro de la óptica de las temáticas sociales propias de la Argentina.

lluviaN4Bajo la lluvia

La muerte camina en la lluvia” está basada en La novela de 1939“L’assassin habite au 21”(El asesino vive en el 21) de Stanislas-André Steeman, que ya había sido llevada al cine por Henri-Georges Clouzoten 1942.

La adaptación estuvo a cargo de Cesar Tiempo, quetraslada la acción de Londres a Buenos Aires, convirtiendo al “Mr Smith” del original en el local “S. Lopez”. El film transcurre en un marco de claroscuros que remiten al expresionismo alemán y que, junto con la música de George Andreani, logra una atmósfera asfixiante y llena de suspenso.

Babel

La pensión dista bastante de la casa de inquilinato barato de principio del siglo XX, habitada principalmente por inmigrantes europeos. No se trata del “conventillo” o la “casa chorizo”, sino que el edificio de dos plantas asemeja más a un Petit Hotel, en el que sudueña, la Sra Duval (Margarita Corona), hace más las veces de anfitriona que de administradora de recursos.

lluviaN5Los habitantes de la pensión son extremadamente variados: Boris Andreieff (Guillermo Battaglia), supuesto actor ruso; el doctor Robledo (Nicolás Fregues), un cirujano sin permiso para ejercer la profesión; “Merlín” el mago hindú (Pablo Acciardi), Norton (Carlos Perelli), pintor aficionado; el relojero Lamas (Juan Corona) y el matrimonio Vargas (Agustín Orrequía y Amalia Sánchez Ariño). Para dar más color a la historia, en la pensión vive Lila Espinoza, la novia del periodista, protagonizada por Olga Zubarry.

Como giro argumental, y por un desliz de Lila, todos sabrán pronto que la policía vigila la casa porque allí vive “S. Lopez”. El peligro que hasta ahora se encontraba “afuera”, en la calle, se traslada al interior y nadie sabe quién, bajo el mismo techo, es un despiadado asesino.

lluviaN6El clima se vuelve opresivo: la excentricidad de los personajes viene a reforzar la desconfianza en el “otro”, en el que es diferente, que se vive en la sociedad de la época.

De todas formas, y a modo de distensión, se suceden escenas ligeras y graciosas entre los momentos de mayor suspenso, como cuando el Inspector Lima informa que “… la policía dará un comunicado a la prensa ofreciendo 5000 pesos al que proporcione una pista decisiva” y el “pianista” Barquinazo, que ha dado el dato pregunta “¿5000 morlacos? ¿Descuentan el 8% para la jubilación?”.

Trilogía

En igual línea, y del mismo director, le siguieron las ya mencionadas “No abras nunca esa puerta” (1952) y “Si muero antes de despertar” (1952) con las que Christensen conforma su “trilogía Noir”.

No abras nunca esa puerta” presenta dos relatos de suspenso de William Irish (Woolrich) adaptados por Alejandro Casona: “Alguien al teléfono“, en el que un hombre pretende ayudar su hermana acuciada por deudas de juego y misteriosos llamados telefónicos, y “El pájaro cantor vuelve al hogar” que cuenta la historia de una anciana ciega que recibe, después de años de ausencia, la visita de su hijo y dos compañeros. Pronto comprende que son los maleantes que han participado de un sangriento robo, y deberá tomar dolorosas decisiones.

lluviaN7Si muero antes de despertar” iba a ser un relato más de “No abras nunca esa puerta”, pero creció lo suficiente como para conformar un film independiente. Retoma el tema de “M el vampiro negro”, adaptándolo a nuestro “hombre de la bolsa”.

En ella, un niño descubre quién es el misterioso secuestrador de niñas que acecha a la salida de la escuela, pero no puede decir nada por un juramento que ha hecho.

“de las mejores obras de suspenso en la historia del cine argentino, a pesar de un protagonista fuera del tipo y edad, la atmósfera sombría del relato parece dar vía libre a Christensen para mostrar su catálogo de negritudes. Las escenas de violencia con los chicos son de vigor y ferocidad inigualados. Los momentos familiares, sinceros en su simpleza. La fotografía de Pablo Tabernero, excelente. También puede verse como un estudio sobre los miedos de la niñez incluyendo una secuencia onírica” declaran Raúl Manrupe y María Alejandra Portela en su texto “Un diccionario de films argentinos[iii].

Hoy

¿Tiene sentido ponerse a rememorar un film como “la muerte camina en la lluvia”, después de tanto tiempo? El poeta y dramaturgo T. S Eliot(1888 – 1965) dijo de las obras de William Wilkie Collins (1824 – 1889) “…no hay ningún novelista contemporáneo que no pueda aprender algo de Collins en el arte de interesar y emocionar al lector“.

De igual forma “La muerte…” no deja de ser un modelo de construcción del suspenso desde el guión y la estética. El manejo de las luces, el desarrollo de los personajes, el equilibrio entre humor y suspenso, la convierten en referente esencial de un género que alguna vez floreció en la Argentina.lluviaN8

Bueno muchachos, creo que nos merecemos una pequeña distracción- dice el inspector Lima una vez resulto el caso –Vamos a ver esa película- señala la cartelera del Cine Real[iv], donde proyectan… HOY: “la muerte camina en la lluvia[v]

 


 

[i]La bestia debe morir fue elegida por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares para iniciar la famosa colección El Séptimo Círculo, de la Editorial Emecé.

[ii]Nicholas Blake, seudónimo del poeta Cecil Day-Lewis.

[iii]Manrupe, Raúl; Portela, María Alejandra (2001). Un diccionario de films argentinos (1930-1995). Buenos Aires, Editorial Corregidor. ISBN 950-05-0896-6.

[iv] El Cine Real se encontraba en Esmeralda 425. Allí se estrenó, en 1933, la primera película sonora argentina “Tango”. En 1998 fue convertido en un garaje.

[v] La muerte camina en la lluvia, Carlos Hugo Christensen, Argentina, 1948.

El vuelo de los viejos barriletes

Un análisis de Últimos días de la víctima (1982)

Este es el tercer film de Aristarain, con él cierra su primera y más memorable trilogía, que incluye además, La parte del león (1978) y Tiempo de revancha (1981). Está película sigue siendo considerada el mejor policial negro que se ha filmado en la Argentina (junto con Apenas un delincuente de Hugo Fregonese), y ha sido punto de partida para films posteriores que de algún modo continúan con un tono y una modalidad similares: Perdido por perdido de Alberto Lecchi, Nueve reinas de Fabían Bielinsky y Un oso rojo de Adrián Caetano. Se trata siempre de policiales sin policías o donde, con el objeto de focalizar el funcionamiento y mecanismo del crimen en sí mismo, no aparece la policía, una tradición inaugurada por Hemingway y que va a tomar luego el policial negro.victima1

El film de Aristaraín comienza mostrando un desfalco económico perpetrado por el clásico empresario corrupto de los tiempos de Martinez de Hoz, se trata Ravena (Julio De Grazia), que en rápido diálogo le confiesa a su secretaria y amante que se viene la caída, el desastre, pero él está tranquilo, ella lo saluda contenta y expectante de una huida con todo el dinero con su jefe y amante.

Mientras tanto, en el departamento de Ravena, Raúl Mendizábal (Federico Luppi) un asesino profesional que asume su trabajo como cualquier otro, espera pacientemente al empresario. El ingreso de Ravena a su departamento está marcado por la inquietud, suena una música anhelante y desesperada que va a reiterarse en varias oportunidades en el film. Ravena está convencido de que Mendizábal quiere robarle y éste deja que lo crea, sin embargo el asesino profesional no ha tocado absolutamente nada. Mendizábal cumple con su tarea y lee en el diario del día siguiente la noticia sobre el suicidio de Ravena. Se dirige a cobrar por su servicio y nos enteramos de que trabaja para una empresa internacional, mediante estas referencias Aristarain deja traslucir el modus operandi de ciertas organizaciones criminales vinculadas a empresas transnacionales en el país, durante la última dictadura militar.

En el guión de Feinmann aparece un tópico que suele tener presencia en el género, se trata del relato de William Wilkie Collins, “El cazador cazado”, pues tal es la situación en la que se va a encontrar el protagonista de esta historia. Como en todo policial, la trama esconde un revés, un pliegue o una duplicidad, que dicho sea de paso es propia del cuento mismo o de todo relato. La segunda historia oculta, sobre la que ya había hablado Hemingway en su famosa teoría del Iceberg.

victima2El prólogo de la película nos ha informado sobre el accionar de Mendizábal, es un hombre preciso, ordenado, frío y calculador, mata sin remordimientos. También el carácter de este personaje nos remite al famoso de relato de Hemigway, Los asesinos, uno de los autores preferidos tanto de Feinmann como de Aristarain.

El trabajo ha terminado con éxito, pero ahora le encargan otro, y hay un detalle, ya no habla con el dueño de la empresa, con quien se ve, estaba acostumbrado a tratar, sino con un representante nombrado por éste, un tal Peña (Enrique Liporace) con quien no congenia de entrada. El ingeniero Peña, representa esa clase media que rechaza a personajes como Mendizábal, pero con tal de ascender acepta su papel. Mendizabal humilla en todo momento a Peña, por lo menos durante la primera mitad de la película.

Ahora Mendizábal debe deshacerse de un tal Rodolfo Kulpe (Arturo Malli) y recibe un monto importante de dinero como anticipo.

A la salida de la empresa, decide ir a visitar a un amigo que vive cerca del Tigre, el gato Funes (Ulises Dumont) su proveedor de armas e informante. Cuando Mendizábal ingresa a la vivienda del gato busca en las habitaciones sin hallar a nadie, hasta que descubre a una mujer desnuda en la pieza de su amigo, enseguida siente que lo encañonan con un rifle en la espalda. El gato se ríe y le dice:

Ves una mina y te madrugan, flaco

victima3Este texto, además de resultar característico del género negro (tema de la mujer demonio, de la mujer que engaña y traiciona), anticipa y da pistas sobre un aspecto en la personalidad de Mendizábal, es un tipo solitario, que no tiene demasiado contacto con las mujeres, pese a que en el film se ve constantemente rodeado por ellas: Vienna, (Mónica Galán) la prostituta que está con el Gato, la dueña de la pensión donde se aloja frente al departamento de Kulpe (China Zorrilla) que siempre quiere saber más sobre él, Cecilia Ravena (Soledad Silveyra) que reaparece en extrañamente en el departamento de Kulpe, y Laura Kulpe (Elena Tasisto) la ex mujer de Kulpe que atrae a Mendizábal so pretexto que le fabrique un barrilete al hijo. Cecilia Ravena y Laura Kulpe son las mujeres claves en esta historia y las que cierran el cerco sobre Mendizábal.

Pese a ser un asesino a sueldo, Mendizábal es un hombre que tiene ciertos principios, que ama el vuelo de los viejos barriletes y rechaza las nuevas producciones en serie que ya no reparan demasiado en la calidad, y eso es de lo que desea cerciorarse Laura Kulpe.

¿Qué es Mendizábal además de un asesino profesional? Un fisgón, un mirón, un voyeur, ya que su ritual de asesino consiste en fotografiar a la víctima hasta cercarla y finalmente eliminarla, este ritual se ve en el prólogo del film. Esa distancia de la mirada en Mendizábal se traduce en impotencia, es por esto que mata a Cecilia Ravena cuando ésta se le insinúa. Una vez instalado en su pieza de pensión, lo primero que hace Mendizábal es colocar su cámara frente al departamento de Kulpe. Aquí Aristaraín sigue de cerca nada menos que a Alfred Hitchcock, en La ventana indiscreta, dónde se revela además de la clave de un crimen, la verdadera condición de todo espectador de cine (un fisgón, un espía).

victima4Poco a poco en la trama van quedando cabos sueltos, Cecilia Ravena como amante de Kulpe no encaja y esto le preocupa a Mendizábal, la plata que le dan de anticipo para este crimen es demasiado, y el gato se lo advierte:

Es mucha guita flaco, no me gusta nada.

Mendizábal le pide al gato que averigüe sobre quién es Kulpe, a qué se dedica, este le confiesa que va a tener que aceitar (sobornar) a mucha gente para eso. El gato le dice que nadie sabe nada de él, como si no existiera y que le parece raro.

Si bien continúa con su rutina de fotos y descubre las costumbres sexuales de Kulpe y su relación con Cecilia Ravena, no logra mucho más. A todo esto Peña tiene encuentros periódicos con él apurándolo para que termine de una vez el trabajo, a lo que él responde que necesita tiempo. La situación empieza a complicarse, Mendizábal entretanto, ha conocido a Laura Kulpe y se vincula con ella a través del interés que tiene el hijo por tener un barrilete bueno, él se compromete a hacerle uno. Un llamado nocturno a la pensión desde la casa del gato lo inquieta, corre a su guarida y encuentra a su amigo muerto. Vienna, compañera circunstancial del gato, llega al rato se lamenta de lo sucedido. Mendizábal comienza a desesperarse, pierde la meticulosidad y trata de acelerar su trabajo. En medio de la ira mata a Cecilia Ravena y a un contacto que trabaja en un cabaret del centro. En su último encuentro con Peña, ahora éste lo increpa:

Linda cagada se mandó, de todos los cadáveres que dejó,
ninguno era el de Kulpe.

Mendizábal le pide veinticuatro horas, a lo que Peña le dice que ya no hay tiempo y le da el resto del dinero, haga de cuenta que es su jubilación Mendizábal, le espeta. Pero el asesino profesional ya no puede oírlo, ahora es una cuestión personal matar a Kulpe, ya está perdido, enceguecido. Finalmente el círculo se cierra sobre el mismo Mendizábal, que es sorprendido y ejecutado por Kulpe, quien le dice antes de morir:

La hora de los fierros terminó, por ahora. Nos tienen que borrar,
hoy le toca a usted, mañana a mí. Usted lo dijo bien, Mendizábal,
tengo un trabajo que cumplir

Y dispara sobre su perseguidor. Mendizábal ha visto con sorpresa una serie de fotos en secuencia sobre la pared del departamento de Kulpe en las que aparece junto a Laura Kulpe y su hijo en la plaza.

victima5En este film Aristarain se permite trasuntar la situación política del país en época del proceso, próximo a la guerra de Malvinas mediante la coartada del policial (este había sido el argumento de Héctor Olivera cuando presentó la película al ente calificador y a la censura). El modo en que operan las empresas y se llevan a cabo crímenes por encargo que nadie investigará, el momento de transición entre esta práctica y el advenimiento de la democracia, el reciclaje de los hombres poderosos del país que deben limpiarse de un pasado turbio y el sometimiento del país a los intereses norteamericanos (no hay que olvidar que el film se estrenó en época de Galtieri, quien confiaba en el apoyo de los EEUU en la guerra de Malvinas).

Si bien Mendizábal representa el crimen, se trata de un criminal-artesano, alguien que no responde a nadie y trabaja por cuenta propia, sin embargo esta posición representa un verdadero peligro para sus poderosos clientes, por eso como le dice Laura Kulpe, Mendizábal es un hombre como los de antes.

El drama de Mendizábal consiste en no poder aggiornar su mirada de asesino, no llegar a ver lo tendría que haber visto dada su profesión, haberse quedado en las prácticas del pasado, no haber percibido los indicios que se le iban ofreciendo: que el para el nuevo caso lo atiende un representante, el ingeniero Peña, la relación entre Cecilia Ravena y Kulpe, el insólito interés de Laura Kulpe por él y la muerte del gato.

No hay alusiones a desaparecidos ni torturas, ni ninguno de los tópicos ya vistos en las películas que hacen referencia a esta época, aunque siendo una película de género Últimos días de la víctima es un relato mucho más eficaz en la exhibición de las tramas de poder que regían a la Argentina de aquellos años.

victima6BIBLIOGRAFÍA

Brenner, Fernando Adolfo Aristarain, 1993, Centro editor de América Latina, Buenos Aires

Heredero, Santamarina, El cine negro,1996, Paidós Comunicación, Barcelona