Que me besen los besos de tu boca (Un poema apasionado)

La tradición oral ha sido el origen de la Literatura y su principal sostén a lo largo de gran parte de la historia humana; tan solo el cinco por ciento de ésta ha sido bajo la forma escrita. De esa modalidad han llegado innumerables narraciones y poemas, algunas emblemáticas como Gilgamesh, considerado el más antiguo relato, o las diversas mitologías y cosmovisiones, una de las cuales, la griega, da nombre al tema que abordamos en esta edición de Tantalia, por Eros, el dios del amor[i]. De aquella tradición oral también han venido otras historias más o menos eróticas. En una de ellas, recogida por una “santa trinidad” (las tres religiones monoteístas mayoritarias), nos vamos a detener brevemente para luego ir a la que inspiró el verso que hace las veces de título.

pasion1Nos referimos a la leyenda, mito o ficción sobre la primera pareja: Adán y Eva. El relato que nos llega, así sea a través de la Biblia cristiana, la Torá hebrea o el Corán islámico, dice que a la divinidad se le ocurrió crear un ser “a su imagen y semejanza” y así apareció Adán, que en realidad es un antigua palabra que significa “hombre”, y luego a Eva, cuyo significado, se sostiene, es “madre de los hombres”. Toda una metáfora, incipiente literatura en sus comienzos; que se supone surgió en la prehistórica Sumeria, la patria de Gilgamesh, mucho ante de que exista un pueblo hebreo. Lo que se les olvidó a los compiladores religiosos es otro personaje mítico: Lilith, quien en el Antiguo Testamento aparece una sola vez y como ejemplo de la peor de las diablesas. Y cómo no llamarla diablesa si tuvo la osadía de rebelarse a Adán echando por tierra la idea que tenía la divinidad de lograr un pareja perfecta. Cuestión que Lilith, cuando notó que debía seguir las órdenes del varón que le tocó en suerte, dijo “Conmigo no cuenten”, se fue de parranda por ahí y, según dicen, en eso está hasta el día de hoy[ii].

Con Eva las cosas fueron mejor y aquí estamos, mirando estas historias tan antiguas que se recogieron de la tradición oral, razón por la que pueden llegarnos un tanto cambiadas, o no, quién sabe; la inspiración, divina o no, es un atributo humano. Cuenta esta historia que a esta buena pareja, por cierta osadía por parte de la mujer, se le acabó el “dolce far niente” y a transpirarla como el resto de la humanidad… Detengámonos un momento aquí, hay otra posibilidad menos poética: dónde, cuándo o quién fue no se sabe, en un momento ese ser bípedo venido de la evolución de los mamíferos debió dar el más impresionante salto cuántico de la evolución: tomar conciencia de sí, y lo que nos cuenta el Génesis es tan solo una forma poética de lo que la filosofía define como la más fuerte de las tragedias: descubrir la finitud de la propia existencia, es saber de la muerte, que ningún otro ser vivo sospecha. Pero también otro salto cuántico, trascenderla a la muerte, y hay una sola manera de lograrlo: lo que hacemos en vida y lo que dejamos cuando partimos.

Entre esas cosas que dejamos: los hijos, y –sabia es la naturaleza, o tal vez la divinidad que pergeñó todo esto–, para que no todo sea sudor y lágrimas vino el placer; Adán la miró a Eva y se habrá dicho “¡Qué buen trasero tiene!”, y Eva habrá sentido esa mirada, la libido se despertó y Abel, Caín y todos los que vinimos después seguimos haciendo lo mismo: relamernos por un buen trasero o gozarnos de las miradas excitantes. Al demonio con la muerte en esos momentos y la literatura, desde aquellos tiempos remotos, nos lo relata de las más diversas maneras. Algunas muy bien logradas.

Un poema apasionado

La poesía amatoria existe y existirá siempre pues nos apasionan ambas cosas: la poesía y el amor. Ejemplos los hay a mares y desde todos los tiempos y lugares del mundo, aun el más recóndito, pero nos detendremos en un poema que llama la atención por su publicación y su estilo.

El Cantar de los cantares integra el llamado grupo de libros sapienciales del Antiguo Testamento (Proverbios, Eclesiastés, Sabiduría, etcétera) y el Tanaj hebreo, que consta de los mismos libros. Parece que viene de un relato de la tradición oral, en el que una joven campesina, la Sulamita, muy bella, es seleccionada para entrar al harén del rey, donde es admirada por toda la corte y hasta por el propio rey. Pero esta jovencita estaba enamorada y correspondida por un pastor apolíneo y logra convencer a sus compañeras, a la corte y al propio rey, quien le da la libertad y puede regresar con su pastor. En El Cantar se notan todos los elementos de este antiguo relato. Vamos al poema.

Si bien en su primer versículo dice: Cantar de los cantares, que es del rey Salomón, no ha sido el autor ni ha sido en su época; se cree que este poema fue redactado hacia el siglo VII a.C., tres o cuatro siglos después de Salomón, pero se le atribuye la fama. La versión a la que accedemos no es la de los Setenta sino una traducción postconciliar directa del hebreo[iii]. Como muchos otros libros del Antiguo Testamento, El Cantar peca de la dificultad de haber sido redactado en una lengua pobre en expresiones; el mismo título es consecuencia de ello pues, al carecer de superlativos, da a entender que es un cantar, canción o poema por encima de todos los demás.

Causa asombro observar que aparezca este texto en un compendio de neta índole religiosa, pues no solo se trata de un texto amoroso sino que, por ejemplo, jamás es nombrada la divinidad, cuando en los demás libros aparece hasta el hartazgo en todas las formas posibles (Dios, Yahvé, el Señor, el Padre, etcétera). La razón de esta aparición “fuera de contexto”, según los exégetas, se debe a que se trata de una inmensa metáfora de la búsqueda de Dios por parte del creyente, o de la iglesia en busca de Cristo; dado que este poema es anterior al nacimiento de Jesús, sospechamos más valedera la primera razón. Existe un tercera, y no es soslayable, literalmente la búsqueda de dos seres que se aman, la Amada y el Esposo, resumiendo la razón de ser del poema en la búsqueda del amor, y, cerrando el círculo, sea uno creyente o no, se supone a la divinidad como el Amor por antonomasia.pasion2

Por qué incluimos este poema en esta edición de Tantalia dedicada a la literatura erótica. La respuesta la da el primer verso, el que pronuncia la Amada:

¡Que me bese con los besos de su boca!

Verso que enmarca decididamente el ámbito del poema: lo físico, la manifestación del amor por medio del cuerpo, de los besos, de su boca; no hay lugar para otra posibilidad, ni mística, ni espiritual. Hay un deseo en esas tres palabras, que me bese, una necesidad, y una búsqueda. Lo sentimental estará pero siempre rondando lo sensual, lo sensible, lo tangible de piel a piel. Ese verso, enfático, se complementa con los siguientes dando lugar aún más al placer:

¡Que me besen los besos de tu boca![iv]

Tus amores son un vino exquisito

suave es el olor de tus perfumes,

y tu nombre: ¡un bálsamo derramado!

El poema apela a imágenes sensibles al gusto y al olfato, que se abrirán a todos los sentidos en las descripciones que se hacen los amantes:

El Esposo:

¡Qué bella eres, amada mía, / qué bella eres!

Tus ojos son como palomas.

Tus cabellos como un rebaño de cabras / que ondulan por las pendientes de Galaad.

Y así seguirá con los labios, las mejillas y el cuello hasta:

Tus dos pechos, como dos crías mellizas de gacela, / que andan pastando entre los lirios.

Y la Amada:

Mi amado es rubio y buen mozo, /distinguido entre mil.

Su cabeza brilla como el oro puro; /sus cabellos son como hojas de palma.

Repitiendo lo que el Esposo (ojos, mejillas, labios y manos) al que agregará el hablar y:

Su vientre, marfil pulido cubierto de zafiros.

Sus piernas, columnas de mármol / posadas en basas de oro puro,

Es notable cómo el poema se centra en el cuerpo y, sin llegar del todo, orilla las zonas erógenas. Ambos se deleitan en lo que ven. ¿Hay acaso contacto? ¿Se llega a cierta consumación? Por lo que en un momento reclama la Amada parece que no, pues a tanto llega el deseo que intenta saltar las vallas morales y culturales:

¡Ah, sí tú fueres hermano mío,

alimentado con el pecho de mi madre!

te podría besar al encontrarte afuera

sin que me despreciaran.

Pero tal parece que en algún momento las vallas fueron saltadas:

Estoy sentada a su sombra deseada

y su fruto me es dulce al paladar.

Me llevó a una bodega de vino

y me puso su insignia, que era el amor.

Su izquierda bajo mi cabeza

y su derecha que me abraza.

El lector que subyugado ante semejante escena amatoria. Cuán lejos está lo meramente espiritual: es el lenguaje de los cuerpos el que aquí habla.

Las imágenes a las que recurre el poeta remiten a elementos naturales; no olvidemos que estamos ante un pueblo pastoril y de ese universo bucólico surgen sus metáforas. Como veremos en el Coro, por ejemplo, cuando la Amada busca al Esposo:

Sigue las huellas de las ovejas,

y lleva tus cabritas a pastar

junto a las tiendas de los pastores.pasion3

O bien se admira de tanto enamoramiento, toda una sensación de triunfo, que nos va a llevar, poco a poco, a un clima más trascendente:

¿Quién es ésta que surge / como la aurora,

bella como la luna, / brillante como el sol,

temible como un ejército?

A quien responde el Esposo:

Hijas de Jerusalén, yo les ruego

por las gacelas / y por las cabras del campo

que no despierten ni molesten al Amor

hasta cuando ella quiera.

Para, hacia el final del poema, cerrar con la sublimación del amor:

Debajo del manzano te desperté,

allí mismo donde te concibió tu madre.

Grábame como un tatuaje en tu corazón,

como un tatuaje sobre tu brazo.

Porque es fuerte el amor como la muerte

y la pasión, tenaz como el infierno.

Sus flechas son dardos de fuego

Nada apagará al amor

ni lo ahogarán océanos ni ríos.

Hay pasión, tal vez locura, pero una locura sabia, aquella ya vislumbrada al comienzo con ese segundo salto cuántico: trascenderla a la muerte, que el mismo acto de amor, que es “una pequeña muerte”, nos libera de la inutilidad del existir, de la misma finitud.

Y lo encontramos en un poema “fuera de contexto” de más de dos mil años.

 

Bibliografia

La Biblia Latinoamericana. Ed. Verbo divino, Navarra, 1994. © de la traducción: B. Hursult y R. Ricciardi; Sociedad Bíblica Católica Internacional, Roma, 1972.

Historia de la religiones. C. Cid y M. Riu; Ed. Óptima, Barcelona, 2000.


 

[i] La mitología griega es un verdadero galimatías. Eros surgió, por un lado, junto Gea y Tártaro del Caos primordial; o bien nació de Nix y Érebo; pero también sería hijo de Afrodita y Ares. Si Afrodita es la parte femenina del amor, como Eros lo es la masculina, estaríamos ante el primer caso de Edipo. Para complicar aún más las cosas, está el asunto entre Eros y Psique. ¿Sería posible poner un poco de orden? He aquí una hipótesis: a Zeus, en cuanto Origen, y Origen que, en cuanto potencia es Caos (nada hay todavía), lo podríamos llamara Vida. De Zeus, en cuanto Origen, emanan Eros y Afrodita para cubrir nuestra condición de seres sexuados, y Psique, bien definida como hálito de la vida, es el “soplo” de Zeus, la misma Vida, que posibilita la existencia. En definitiva: Eros y Afrodita, el Amor de a dos, y la vida en el ser impulsados desde ese Origen que deja de ser Caos. Es una hipótesis.

[ii] Es interesante cómo José Saramago incluye a Lilith en su novela “Caín”. Es interesante que un relato tan antiguo puede dar material de ficción en los albores del siglo XXI.

[iii] De los Setenta por ser más o menos esa la cantidad de traductores que volcaron los textos bíblicos del hebreo y el arameo al coiné (antigua lengua griega; s VI a V a.C). Esta traducción se llevó luego al griego moderno y al latín y posteriormente a las lenguas romances. La versión a la que accedemos fue traducida directamente al castellano de aquellos textos hebreos por los sacerdotes Hurault y Ricciardi por encargo de la CEPAL (v Bibliografía).

[iv] Adrede hemos cambiado este primer verso; el original (el que figura antes) está en tercera persona; lo hemos hecho para pasar todo a primera, según los versos siguientes.

Comments

Que me besen los besos de tu boca (Un poema apasionado) — 2 comentarios

  1. HAY, MUCHA GENTE QUE CUMPLE AUN HOY CON LOS RITOS ATRIMONIALES—CADA VEZ QUE TENGO QUE ASISTIR A UO DE ELLOS, ADJUNTO TEXTOS DEL CANTAR DE LOS CANTARES–SON LA REALIDAD HECHA BELLEZA

  2. El amor existe y por eso la poesía a mio criterio nació. Cuando se ama con el alma y el corazón y también con la piel que nos recubre todo nuestro cuerpo, ALLI SALTA LA POESÏA. y nos deslumbra escribirla o leerla. Gracias por tus comentarios. Yo amé y amo y es en el único y gentil instante que me nace mis pobres y desabridos versos.