No hay traidores sin héroes

traidores1“…En realidad, esa novela nació de un cuento mío, El pesista. A Mario Levín le había gustado y quería hacer una película sobre él. Entonces me dijo: «¿Me escribís el pasado de Tarkovsky?». Y se lo escribí. Así el personaje de Tarkovsky se convirtió en Walenski. Mientras escribía el guión para la película, noté que no es lo mismo escribir a solas para una lectura silenciosa que imaginar un texto que lo tiene que decir un cuerpo, y eso hizo que mi escritura fuera cambiando. Le dije a Mario que hiciera la película que quisiera… Y él prefirió darle un toque policial y salirse del espíritu más a lo Conrad o romántico que tenía el cuento. Aquello me costó un enojo con él, y al final le dije que escribiría la novela que a mí me pareciese. Así nació Tennessee…” Luis Gusmán

Es la historia de dos amigos entrañables. Ambos, levantadores, de pesas, imaginaron un futuro exitoso y fracasaron. Ambos dobles de riesgo en distintas películas. Ambos desterrados, perdedores. Diferentes situaciones, derrotas, la fractura de la muñeca de Walenski etc. generaron desencuentros, malentendidos, hasta que cada uno eligió un camino diferente. En medio de ellos, una historia de envidias y admiraciones. Una mujer para compartir. Un secreto.

Uno de ellos, Waleski, trabaja en el presente en un club de Regatas, al borde del riachuelo, pasa la vida cuidando celosamente de embarcaciones ajenas. El otro, Smith, alguna vez campeón olímpico, en Tennesse sobrevive como un nómade entre casillas de madera en los suburbios y hoteles de mala muerte, con su mente puesta en añorar sus días de gloria esperando poder regresar a la ciudad que la diera la medalla de campeón.

Los dos personajes han superado los avatares de la vida. Cada uno saldará sus rencores con el otro y el pacto de amistad que ambos han celebrado se sostiene, quizá fortalecido por el desamparo individual que cada personaje tiene. Es como si la existencia del otro fuera la condición necesaria para la propia existencia.

Por similitud, amor u oposición el uno “es” necesariamente a partir del otro.

La trama es básicamente esta: Walenski, acepta involucrarse en un oscuro episodio. Un hombre muere mientras veía una película donde Walenski y Smith eran dobles de riesgo. El principal inculpado es Smith, ya que encuentran cartas entre la víctima y él. El abogado de la hija de la víctima lo contrata para que Walenski busque a su amigo. Debe encontrarlo después de años de ausencia, para incriminarlo. Pero en ese camino el pasado vuelve a cerrarse sobre ambos: una historia de amor, el secreto sobre la paternidad, los aprietes policiales en una oscura época del país.

traidores2Esta bellísima historia, contada por Luis Gusman (El frasquito, en el corazón de junio, Villa etc) instala en la literatura argentina el viejo tema de la amistad. Tal como sentenciaba Borges: “Los argentinos están mejor dotados para la amistad que para el amor o el parentesco”

Narrada en tercera persona porque la trama exige estar “ciego”, ignorar cierto aspecto del relato para generar en el lector la sensación dejarse llevar por el curso del relato.

Es valioso destacar cómo Gusmán, a partir de una historia sencilla escrita coloquialmente logra personajes muy definidos perfilados magistralmente en sus miserias, sus pérdidas, sus derrotas. Y luego va desarrollando concisa, precisamente, una historia a partir de mensajes, silencios, a partir de una muerte, para reunir a estos hombres, sus destinos y resurgir en ellos la vieja amistad.

Ese heroísmo puro, que nace en la propia marginalidad y pobreza, alimenta los valores fraternales hasta que queden demarcados fuertemente en el relato.

La traición es la contrapartida del heroísmo. Y en la novela toda la historia es atravesada por una cadena de traiciones: la de Smith a Walenski, a quien le “roba” su novia Carmen; la de Carmen a Walenski, que se acuesta con Smith; La de Carmen a ambos, al decirle a uno y años más tarde al otro, que es el padre de su hija.
la del abogado Deganis a su clienta Telma, hija del muerto, a quien chantajea teléfonicamente mientras se comporta como el fiel .La de Smith y Carmen a Telma, a quien no le cuentan que son sus padres.

Las traiciones forman parte del juego literario y responden al estilo borgiano de las versiones. (para Walenski, “Carmen era puta o estaba loca”; de su amigo Smith -a quien descubre durmiendo con la mujer que ama- sólo dice que “era impredecible”).

Este tema de las versiona coadyuva a mantener suspendido el juicio moral. Nada es definitivo, simplemente es el punto de vista de quien traiciona o es traicionado. Al relativizarlo, le quita dramatismo y le agrega humanidad a los personajes

traidores3También La pretensión de mantener “suspendido” el juicio ético (y de es el inducir esta actitud en el lector) a partir de las focalizaciones múltiples y la cesión de la palabra a los traidores y a quienes los sindican como tales excedería en este marco la mera adhesión a la tan mentada polifonía o al juego de las versiones y sería legible como un posicionamiento ético-político desde la ficción por parte de los autores.

En cuanto a la parte de la historia que se cuenta en la época de la dictadura, ésta se soslaya, es sólo un marco. En nada influye sobre el curso de los hechos.

Para finalizar, describir las características que hace a Tennesse como una novela incluida en el género policial argentino, con alguna mezcla del pop, no resulta relevante.

Lo qué sí vale la pena es reconocer que es una historia de hombres solos, buscando la felicidad.

BIBLIOGRAFÍA

Luis Gusmán, Tennessee. Argentina, 1997. Ed. Alfaguara

Revista Teína, Número 17 – España

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