El mayor hechicero – Un ingreso a “Tlön, Uqbar, orbis tertius” de J.L.Borges

I.-

Una de las condiciones de los textos de Borges, es que por  lo general apuntan a producir una imagen ficcional del mundo o  someten todo la historia a la percepción de un personaje, con lo cual quedan inscriptos en las condiciones de esa particular forma de lo fantástico que el autor argentino concibió.

Este cuento representa la apertura de su libro Ficciones. Como tal debe tratarse de una propuesta ejemplar de ficción, paradigmática y absoluta. El propósito del mismo es crear un planeta, Tlön, como producto de la imaginación de una sociedad imaginaria, los habitantes de Uqbar, a su vez imaginarios. El texto busca plasmar así una imagen alucinatoria del mundo.

La historia de Tlön, es el intento de introducir en la Tierra un mundo imaginado por un grupo de hombres, hasta que, a fuerza de pensarlo, el orbe fantástico adquiere consistencia y envía a la tierra objetos de materia extraña.

De la frontera de Entre Ríos y Uruguay, procede la  relación de esa misteriosa zona, procede el hombre que trae a la tierra objetos del universo ficticio de Tlon.  La noción de frontera aquí no es casual: se trata justamente de la zona por la que circula lo fantástico, y también, todo texto literario que amerite ese rótulo.

El texto refiere la historia de una sociedad secreta que inventa un país imaginario, llamado Uqbar, y luego de un planeta, llamado Tlon, que es el imaginado en segundo grado, pues se lo considera creado por la imaginación de los sabios y artistas de Uqbar. Además la sociedad secreta les presta amablemente su concurso, redacta por su parte íntegramente la enciclopedia de Uqbar sobre Tlon, y hace circular discretamente esta obra fantasiosa en segundo grado, en nuestro mundo. Por último la ficción supera a la realidad, pues las imágenes de Tlon reemplazan paulatinamente a todas las otras y metamorfosean por completo a nuestro mundo.

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Este relato aparentemente paradójico nos hace sentir la verdadera relación histórica entre la imaginación y la naturaleza. La ambigüedad suprema del hombre se debe a  que es al mismo tiempo un producto de la naturaleza y un cuerpo en medio del cosmos.

La primera de todas las herramientas es la imaginación humana que, desde el origen de la historia, prosigue la disociación sistemática de todos los elementos, de todas las formas y de todas las fuerzas de la naturaleza que representa para sí. Así, en medio de la tierra salvaje se ha formado el orbe de la tierra cultivada, luego el orbe más interior de la tierra construida. Es decir el proceso de tlonización de nuestro mundo.

En los mapas detallados de la Luna y Marte vemos surgir el inmenso problema del conflicto entre la imaginación y la naturaleza de la historia.

El mayor hechicero -decía Novalis – sería el que se hechizara hasta el punto de tomar sus propias fantasmagorías por apariciones autónomas” No sería ese nuestro caso? Yo conjeturo que así es. Nosotros, la indivisa divinidad que opera en nosotros, hemos soñado el mundo.

Afirma Borges a propósito de este relato:

Se trata de ese tipo de cuentos  en los que se ha propuesto una clave: la discusión con Bioy Casares de un cuento escrito en primera persona con rastros que permitieran a unos pocos lectores – a muy pocos – la adivinación de una realidad atroz o banal.

En la estética de los textos de Borges se muestran dos actitudes:

  1. Imaginar la posesión de una riqueza que nos iguala a los dioses
  2. Mostrar el desaliento por la imposibilidad de abarcarla.

En el segundo caso, afirma que nuestro fundamental desconocimiento del mundo y quizás la invalidez de él como objeto, anula de raíz todo intento de ordenación:

Notoriamente no hay clasificación del universo queno sea arbitraria y conjetural. La razón es muy simple:no sabemos qué cosa es el universo.

“El idioma analítico de John Wilkins”, Otras inquisiciones

La complejidad de los elementos hacen inconcebible la tarea de registrarlos y, por otra parte, la inteligencia humana es incapaz de penetrar la escala de  los  valores  que los ordena, si es que hay tal jerarquía.

Por ello los sabios de Tlön afirman que un sistema no es otra cosa que la subordinación de todos los aspectos del universo a uno cualquiera de ellos.

De aquí nace su desconfianza en la historia, la filosofía, la teología y el lenguaje. La Historia realiza una selección arbitraria de datos entre los múltiples que la vida ofrece, y Borges parodia esa disciplina, imaginando selecciones no mucho más arbitrarias que las de los historiadores:

No es inconcebible una historia de los sueños de un hombre, otra de los órganos de su cuerpo, etc

Su escepticismo es el de los filósofos de Tlön, que los lleva a buscar el placer imaginativo en las ideas religiosas y metafísicas.

Traslada a Tlön sus preocupaciones lingüísticas. Partiendo de Hume, imagina a dos grupos de idiomas que prescinden de los sustantivos: el del hemisferio austral basado en verbos, y el del hemisferio boreal en acumulación de adjetivos.

Tlön es -representa- la inversión de los modos mentales terrestres, la construcción marca la irrecuperabilidad del universo. Alude a un colaborador de Tlön, Herbert Ashe, un hombre con un libro de matemáticas en la mano mirando a veces los colores irrecuperables del cielo.

hechicero2La preocupación temporal también aparece. La idea de un pasado ficcional/ilusorio se vuelve a presentar. En Borges, el pasado es tan permeable al cambio y abierto como el futuro:

Una de las escuelas de Tlön llega a negar el tiempo: razona que el presente es indefinido, que el futuro no tiene realidad sino como esperanza del presente, que el pasado no tiene realidad sino como recuerdo del presente.

Por otro lado, la presencia de Bioy Casares puede deberse al paralelismo entre las ideas de este cuento y las que se encuentran implícitas en su novela  La invención de Morel que plantea una variación sobre esta idea.

La historia de “Tlön, Uqbar, Orbis tertius”, intenta la modificación del pasado mediante la introducción de elementos imaginados por los hombres en el segundo plano ficticio de Tlön, donde se suscita la producción de objetos a fuerza de pensarlos.

La metódica elaboración de hronir (dice el onceno tomo) ha prestado servicios prodigiosos a los arqueólogos. Ha permitido interrogar y hasta modificar el pasado, que ahora no es menos plástico y menos dócil que el porvenir”.

El concepto de hronir, entraña una alegoría gnoseológica, esto es,  hasta qué punto lo se juzga conocimiento no conforma una invención, un deseo. Si esto es así, cabría preguntarse hasta qué punto es posible el conocimiento.

En la revista Sur de 1936, declara Borges el plan de este cuento:

…que se describa puntualmente un falso país con su geografía, su historia, su religión, su idioma, su literatura, su gobierno, y su controversia matemática y filosófica, su enciclopedia.

Borges ofrece un universo organizado en forma minuciosa y coherente, y si no expone su estructura completa como había propuesto en teoría -lo que sería estéticamente absurdo- elige algunos detalles y sugiere otros, para que al fin nos quede la evidencia de un orbe lúcidamente planeado en oposición al caos terrestre.

Primero hace válidas las ideas filosóficas que le han dado origen: el materialismo es una herejía, el idealismo de Berkeley informa las mentes, y también triunfa el panteísmo idealista de Schopenhauer.

Este planeta que una creación de las mentes humanas vuelve a desarrollar un segundo plano de irrealidad que presenta explícitamente las dos formas de desrealización indicadas al comienzo del capítulo: la duplicación y la producción de objetos concretos a fuerza de pensarlos (los hronir y los ur) frente a la posibilidad de que desaparezcan las cosas reales si nadie las testimonia.

El planeta construido en un colegio de sabios irrumpe en la tierra con sus productos de materia extraña, con su enciclopedia, y acaba sustituyendo a una realidad que patéticamente lo recibe con secreta complacencia. Es la misma realidad personificada la que quiere su desintegración porque Tlön viene a atraer la apariencia de un orden a este caos sin sentido, la certidumbre de una falsedad, a un universo donde ni siquiera la seguridad de que somos ficticios nos está permitida.

La irrealidad de Tlon se ahonda con el misterio poético de los espejos y la dimensión laberíntica de las enciclopedias:

Debo a la conjunción de un espejo y una enciclopedia el descubrimiento de Uqbar. El espejo inquietaba el fondo de un corredor (…) Algún recuerdo limitado y menguante de Herbert Ashe persiste en el hotel de Adrogué, entre las efusivas madreselvas y en el fondo ilusorio de los espejos.

Tanto el espejo como la enciclopedia constituyen objetos privilegiados de representación del mundo en el que vivimos. Sin embargo ninguno de los dos es lo suficientemente adecuado para desempeñar su función representativa.

Este texto muestra de qué modo Borges construye sus cuentos: en forma de ensayos sobre autores y libros inventados, intercalando comentarios de críticos conocidos, para darles un soporte real, aunque aquí trabaja la materia literaria de los ensayos, donde las peripecias del relato son las peripecias suministradas por un género literario. Aquí la discusión lingüística y filosófica provee las incidencias de la ficción.

La participación de la sociedad secreta en la confección sobre el artículo de Uqbar, y luego de la enciclopedia de Tlön, perpetrado por los heresiarcas de aquél enigmático país, entraña una operación según la cual, unos pocos llegarían a adivinar una realidad atroz o banal, tras esos acertijos. En la obra de Borges, las sociedades secretas son dueñas de bienes simbólicos que no resultan asequibles a la mayoría, por eso su función es la de conservar un secreto, de cifrar tras una imagen alegórica,  una realidad mucho más profunda y compleja.

II.-

El concepto Metáfora epistemológica pertenece a Umberto Eco y lo acuña para definir la condición de las formas del arte de metáforas que reflejan el modo como la ciencia o la cultura de una época ven la realidad, ya que el conocimiento del mundo tiene en la ciencia su canal autorizado; el arte en cambio, más que conocer el mundo produce complementos del mundo, formas autónomas que se añaden a la existencia exhibiendo leyes propias y vida personal.

No obstante toda forma artística puede verse sino como sustituto del conocimiento científico, como metáfora epistemológica.

La solución fantástica que Borges otorga a sus metáforas ha resultado sumamente singular. Se trata de metáforas que intentan definir el esfuerzo humano de conocer el mundo, es decir que convierten a la cultura en imágenes literarias.

Entre la idea hegeliana de que lo real es lo racional y la modesta definición de la razón como una “limitada habilidad humana” estaría la cuestión.

Eso que convencionalmente denominamos  realidad, no es más que el producto de los gestos del lenguaje, ha creado una dimensión ficticia y artificial que representa el mundo creado por la cultura: es decir el universo descrito en los 40 volúmenes de la primera enciclopedia de Tlön.

Afirma Betrand Russell que la tradición clásica ha construido el mundo por medio de la lógica sin apelar casi a la experiencia concreta. La física moderna ha reconocido que lo observado no es independiente del observador. La ciencia más contemporánea manifiesta un desacostumbrado escepticismo respecto a la objetividad y cuantificación de sus métodos. Un científico norteamericano ha afirmado:

Hemos creado un tipo de mundo que no podemos hacer volver atrás

De todo lo analizado llegamos a la conclusión de que el cuento de Borges supone:

– Una metáfora de la cultura humana, concebida como una invención y no como una “acción” sobre la naturaleza.

– Una puesta en cuestión de las relaciones absolutizadas por la ciencia entre observador y observado, recientemente revisadas gracias a la física cuántica.

– La imposibilidad de tentar cualquier sistematización segura del universo

– Una parodia al enciclopedismo y su pretensión abarcadora

– La enciclopedia es dadora de una imagen del mundo que es acatada por una  cultura, gesto que luego termina naturalizándose.

– La concepción de la Historia como discurso maleable, lejos de la vieja Idea del pasado como magnitud irrevocable.

– El cuento exhibe el modo en que el lenguaje crea la realidad y la adapta a sus condiciones

Finalmente, una lectura más minuciosa y sutil  de este texto, debería recomponer en un lector perspicaz, un ensayo filosófico que abarcara las grandes líneas de pensamiento de la filosofía, que Borges eludió escribir a cambio del presente cuento.

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BIBLIOGRAFÍA

Alazraki, Jaime, La prosa narrativa de Jorge Luis Borges, 1974, Editorial Gredos, Madrid

Barrenechea; Ana María; La expresión de la irrealidad de la obra de Borges, 1980, Centro editor de América Latina, Buenos Aires.

Borges, Jorge Luis, Ficciones, 1984, Editorial La oveja negra, Bogotá

Borges, Jorge Luis; Otras inquisiciones, 1990, Editorial Seix Barral, Barcelona

Eco, Umberto, Obra abierta, 1985, Editorial Planeta-Agostini, Barcelona

Rodriguez Monegal, Emir, Borges, hacia una interpretación, 1976, Editorial Labor, Barcelona

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