Algo extraño ocurrió de camino a Yoknapatawpha

Acerca de “Gambito de Caballo” (1949), de William Faulkner[i]

—Verdaderamente creo que usted nunca ha renunciado del todo a la esperanza de poder cambiar este estado de cosas. ¿No es verdad? —

“Monje”, Gambito de Caballo

El ajedrez está asociado indefectiblemente a la paciencia, al pensamiento deductivo  y a la erudición. Si ese juego lo propone Faulkner, se convierte en la excusa perfecta para una buena historia. O para seis, que son los relatos que conforman “Gambito de Caballo”.

Son: “Humo”, “Monje”, “Una mano sobre las aguas”, “Mañana”, “Un error de química” y el cuento que da nombre al libro.

Estos relatos se desarrollan en la primera mitad del siglo XX, al norte del Mississippi,  alrededor de la ciudad de Jefferson, en el tan mentado por Faulkner “distrito de Yoknapatawpha”.

gambito1Siendo que en cada uno de ellos se comete uno o más asesinatos (excepto en uno, en el que el crimen es evitado) podría decirse que se trata de una serie de cuentos “policiales”. La resolución de estos casos llega siempre de la mano del fiscal Gavin Stevens, que es el protagonista compartido por estas historias (se lo nombra también en otros relatos, como es el caso de “Una rosa para Emily[ii]”, uno de los cuentos más difundidos de Faulkner). Se trata de un licenciado en filosofía por Harvard y Heidelberg, que ha visto mundo, ha estudiado en Alemania y ha estado en París. Sin embargo vive sus días en Jefferson. A lo largo de estos relatos se advierte el respeto del que goza por parte de sus vecinos, y cómo resulta en muchos casos, referente popular, sin por eso dejar de levantar la voz cuando algo es injusto.

“—. Mr. Stevens, usted es lo que mi abuelo habría llamado un señor. Se lo habría arrojado a la cara, odiándolo a usted y a los de su clase, y muy probablemente le habría matado el caballo que montaba, parapetado detrás de un cerco, por principio, simplemente. Y ahora trata usted de restablecer la ética de 1860 en la política de este siglo”.

“Monje”, Gambito de Caballo

Aquí William Faulker usa “el policial” tan solo como excusa para tocar los temas que le son propios: el “sur” estadounidense, la tensión entre los dueños de la tierra y los que desean trabajarla, la pobreza sin esperanza de mejora, la justicia del “ojo por ojo”.

De la misma manera que para el padre Brown, de Chesterton, la resolución del caso solo importaba a los fines de salvar el alma del criminal, el objetivo del fiscal no está centrado  en descubrir al asesino, sino que en todos los relatos, cuando interviene Stevens el “daño” ya está hecho pero todavía puede evitarse que sea mayor. Así es que en “Monje” busca liberar a un condenado que no ha cometido el crimen que se le imputa o, en “Mañana”, conmutar la pena de un hombre que ha actuado por arrebato, y en “Gambito de caballo”,  evitar que se dé la secuencia de eventos que forman parte de un plan para lograr una muerte.

gambito2Las historias, los lugares y los personajes carecen de por sí de interés. Son locos, o pobres devenidos en ricos, o gente pudiente que ha caído en la pobreza… o simplemente gente que no tiene nada por perder. No hay glamour, y sin embargo, Faulkner construye con estos elementos, con este material pobre, relatos atractivos y profundos.

En el cuento policial clásico, la acción confluye en el momento final en que el detective revela “cómo sucedieron realmente los hechos”, para sorpresa y admiración de todo el mundo.  En este sentido, las resoluciones de Stevens son mucho más discretas. Excepto en “humo” donde hace su alegato durante un juicio frente a todo el pueblo, las revelaciones del fiscal son solo compartidas por el lector y algún que otro personaje (generalmente su sobrino que en algún cuento funciona también como relator de los hechos) y se reducen a breves referencias para que el otro termine de construir una explicación de lo ocurrido.

Existe en todos los relatos una confrontación Nosotros-Ellos: Nosotros, los del pueblo frente a los que no lo son, los extranjeros, los que vienen de “afuera” , que son tolerados, pero nunca aceptados del todo por la comunidad (Tal es el caso de Mr Harriss en “Gambito de caballo”, de Anselm Holland, en “Humo” o de Joel Flint en “un error de química”). En la mayoría de los casos “el extraño” viene a imponer el cambio y a implantar nuevas costumbres, pero el entorno es más fuerte y todo tiene a permanecer como está.

Si bien Stevens estudió y vivió en el extranjero, es un nacido en el pueblo y ha elegido Jefferson para vivir, convirtiéndose en un miembro reconocida por la comunidad.

El tema del “juego” está presente a lo largo de los distintos relatos, mezclándose con el desafío propio del policial de descubrir al criminal y su método. En “Gambito de caballo” es el Ajedrez, pero también se da una apuesta, y Stevens usa como metáfora, la estrategia del jugador de cartas:

“Usted está jugando al póquer, o por lo menos, a lo que juega la mayoría de la gente bajo este nombre. Entiendo que usted lo juega. Usted roba cartas. Al hacerlo, usted afirma dos cosas: o bien que tiene algo para hacer juego con las cartas robadas, o que está dispuesto a apoyar con el último centavo que le quede el hecho de que no tiene juego. Usted no roba y luego vuelve a dejar las cartas en el mazo por no ser las que necesitaba, esperaba o deseaba. Y no roba, no, simplemente por el beneficio de su propia alma y bolsillo, sino por el beneficio de los demás participantes en el juego, que han asumido la misma obligación tácita.”

En “Una manos sobre las aguas” el fiscal habla del caso como si se tratara de un juego:

“Estoy jugando al póquer con un hombre que ha demostrado ser un jugador, en tanto que yo no lo soy», pensó. «Pero por lo menos le he obligado a arrojar su carta. Y sabe quién está en el pozo con él”.

Stevens resuelve los problemas que se le presentan con la perseverancia de un jugador, cuyas acciones, a la larga, le permitirán ganar la partida

En esta serie de relatos Faulkner construye para el lector un cuadro incompleto, con  pinceladas  en capas que, una vez superpuestas, ofrecen una imagen que todavía debe ser terminada por el lector. Así, ofrece información que se va ampliando “con cuentagotas” obligando a una reconstrucción continua de la imagen que el lector se va formando de los hechos relatados.

Del conjunto resaltan “humo” y “Gambito de Caballo”. El primero funciona perfectamente como presentación del personaje en el contexto del libro, pero también lo hace como unidad independiente, completa en sí misma.  En un juicio por homicidio Stevens debe lograr que el criminal se incrimine y para ello debe presentar una hipótesis inconsistente de modo que parezca la única explicación posible. El alegato del fiscal deviene en un teatralización dentro de la ficción.

Los primeros cinco relatos presentan un ordenamiento aparentemente azaroso, tanto cronológico como en temática, pero sirven como muestra de la vida del personaje y preludian el último cuento, donde tiene una participación más personal. La narración se hace en tercera persona, pero está centrada en Charles, el sobrino, y sus intentos por comprender el pensamiento de su tío.

gambito3El  título “gambito[iii] de caballo” hace referencia a un movimiento del ajedrez, y el relato comienza cuando el fiscal y su sobrino ven interrumpida una partida nocturna de dicho juego, por la visita imprevista de dos hermanos (Mr y Ms Harriss) que pretenden que Stevens se deshaga del pretendiente de su madre (que antes lo ha sido de la hija), por considerarlo un caza fortunas.

El pedido es hecho de mala manera. El fiscal les va haciendo preguntas para comprender la situación, y hay un “tira y afloja” de verdades y mentiras. Al negarse a intervenir, el muchacho lo amenaza y da a entender que se deshará del invitado de su madre de una manera u otra.

Luego de la brusca partida de los hermanos, quedan tío y sobrino jugando, y la narración mezcla los movimientos en el tablero, con la historia de la familia Harriss, y recuerdos de Charles de relatos de su madre sobre Mrs Harriss, y también historias de su tío cuando joven.  Terminada la partida, Charles anuncia que piensa irse a dormir, pero Stevens le insiste en continuar jugando, suponiendo sin equivocarse que todavía habrá otra visita en la noche. Vuelve la hermana del muchacho con más cuestiones, y vuelve Stevens a dudar de sus declaraciones, hasta sacarle la verdad del asunto: ella está enamorada del Capitán Gualdres, y teme que su hermano lo asesine, no solo por pretender a la madre, sino por ser en todo mejor que él.

Stevens sigue entonces los pasos del muchacho, y trata de adelantarse a su plan. Los movimientos hipotéticos planteados por Stevens a su sobrino en el ajedrez se convierten en metáforas sobre el problema que se desarrolla fuera del juego, donde no es la perdida de una pieza lo que se arriesga, sino la de una vida.gambito4

“—De pronto surge un caballo de cualquier parte, del oeste, si lo prefieres, y da jaque a la reina y a la torre en una sola movida. ¿Qué haces tú?”

El caballo del juego se confunde con el invitado de la familia, que está más pendiente de los caballos que de las mujeres que pretende.

“Por lo menos, para entonces, conocía ya la respuesta a esta pregunta:

—Salvo a la reina y dejo ir la torre —“

Así que Stevens hace sus movimientos para desbaratar la serie de jugadas con las que Mr Harriss piensa deshacerse de su contrincante. Aparece en juego un terrible equino real, que debería ser el artífice de la aniquilación de aquel.  El verdadero desafío para el lector, a diferencia del policial clásico,  no está en descubrir “quién es el (posible) asesino” sino en lograr una mirada completa del juego y comprender por qué cada pieza está donde está en el tablero.

Al estilo de Chesterton, las descripciones que hace Faulkner de los escenarios se ajustan a la atmósfera del relato:  

“… y se quedó contemplando el cerco blanco y más allá de él, la pista bañada por la luna, en dirección a la pared silenciosa y blanca del establo, con su único cuadrado negro de la puerta abierta en la parte superior, durante cerca de medio minuto.”

La escena así presentada: cerco blanco + pared blanca + cuadrado negro de la puerta,   remite cromáticamente a un tablero de ajedrez (donde pronto hará su aparición el caballo).

“… pero estaban ya corriendo entre los cercos blancos que, a la luz de la luna, no parecían más sólidos que si fuesen de azúcar, con los extensos prados bañados por la luna, más allá, donde su tío probablemente podía recordar los cultivos de algodón, o por lo menos, afirmaría recordarlo, con seguridad, mientras el antiguo propietario se sentaba en la silla rústica en el corredor, para estudiarlos un rato y luego volver a su libro y a su whisky con agua”.

La luna devuelve aquí una imagen irreal del terreno, que es real y existe y, a la vez que en contraposición recupera una imagen “endulzada” del  pasado, que no deja de ser una abstracción.

Finalmente, “Gambito de Caballo” ofrece seis cuentos de distinto atractivo, y un personaje consistente que va adquiriendo dimensión al ir avanzando la lectura. El autor demuestra en estos sencillos relatos la misma maestría de sus obras más conocidas, siendo ésta una excelente propuesta para ingresar de a poco al universo faulkeriano.gambito5


 

Yoknapatawpha es un condado ficticio del noroeste de Misisipi, en los Estados Unidos, donde transcurren varias historias de William Faulkner. Jefferson sería su capital. Yoknapatawpha se corresponde aproximadamente con el condado real de Lafayette. Y se pronuncia [j?kn?p??t?f?], proviniendo aparentemente de las palabras chickasaw “yocona” y “petopha”, que significan “tierra dividida”.

[i] William Faulkner “Gambito De Caballo”,  Alianza Editorial,  1984

[ii] William Faulkner “Cuentos reunidos”, ALFAGUARA, 2009

[iii] El “gambito” corresponde a un tipo de apertura en ajedrez, en la que se sacrifica una pieza (a veces valiosa) para lograr una ventaja a lo largo del juego.

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